{"id":137356,"date":"2026-01-08T10:13:15","date_gmt":"2026-01-08T15:13:15","guid":{"rendered":"https:\/\/interamerica.org\/?p=137356"},"modified":"2026-01-09T09:11:52","modified_gmt":"2026-01-09T14:11:52","slug":"dios-con-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/interamerica.org\/es\/2026\/01\/dios-con-nosotros\/","title":{"rendered":"Dios con nosotros"},"content":{"rendered":"<p class=\"c-post-header__subtitle\"><em>Por qu\u00e9 es importante la encarnaci\u00f3n <\/em><\/p>\n<p>6 de enero de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Shawn Boonstra<\/p>\n<p>Hay algo de hipn\u00f3tico en los viajes mecanizados: El placentero murmullo de las llantas sobre el pavimento, la cadencia sincopada de un tren que pasa durante la noche, el satisfactorio \u201cruido marr\u00f3n\u201d de un motor a reacci\u00f3n. Para algunos, estos son sonidos escapistas, una canci\u00f3n de cuna en la jornada.<\/p>\n<p>Lo eran ciertamente para Willard. A medida que aumentaba la distancia entre su vag\u00f3n de tercera clase y la parte delantera, el sonido de las ruedas met\u00e1licas bajo sus pies comenz\u00f3 eventualmente a ahogar la agon\u00eda experimentada en las trincheras. Se encontraba sucio, desvelado y plagado de piojos. Cerr\u00f3 los ojos e imagin\u00f3 los muy pronto accesibles lujos que otros daban por sentado: una navaja de afeitar, un ba\u00f1o, una cama limpia. Dirigi\u00f3 su mirada hacia sus botas ra\u00eddas que dejaban ver su dedo a trav\u00e9s del calcet\u00edn y la punta de su bota en donde el cuero hab\u00eda empezado a separarse de la suela.<\/p>\n<p>Tal vez podr\u00eda obtener tambi\u00e9n algunas nuevas medias y botas.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 los ojos, recost\u00f3 su cabeza hacia atr\u00e1s y sonri\u00f3 por primera vez en muchos meses a trav\u00e9s de la espesa barba. Otros pasajeros hab\u00edan dejado vacantes los asientos cercanos y, aunque sab\u00eda que muy probablemente era porque desped\u00eda un olor terrible, se sinti\u00f3 feliz por ello. Comparado con las trincheras, esto bien podr\u00eda haber sido un spa.<\/p>\n<p>El tren comenz\u00f3 a perder velocidad. Se aproximaba una estaci\u00f3n. Al llegar a la plataforma de abordaje, limpi\u00f3 con su manga un peque\u00f1o espacio en la condensaci\u00f3n producida en su ventanilla. Observ\u00f3 oficiales de rostro adusto esperando por el tren y uno de ellos entr\u00f3 inmediatamente en su vag\u00f3n. De pronto escuch\u00f3 pasos decididos detenerse junto a \u00e9l. Levant\u00f3 la mirada. \u201cRecoge tus cosas\u201d, dijo el bien vestido oficial. \u201cTe necesitan al frente\u201d.<\/p>\n<p>Quiso entonces protestar, pero luego lo pens\u00f3 mejor. Tom\u00f3 su talego y sigui\u00f3 al oficial hasta la plataforma, en donde otros soldados de rostro desanimado empezaban a reunirse. C\u00e1lidas y exhaustas l\u00e1grimas comenzaron a rodar por sus p\u00e1rpados, secadas r\u00e1pidamente para prevenir que otros las notaran.<\/p>\n<p><em>\u00bfDe regreso? <\/em>Sus hombros se encogieron, derrotados; y las l\u00e1grimas eran cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de esconder.<\/p>\n<p>Algunas veces, es frustrante cuando se nos niega la esperanza. Otras veces es totalmente devastador. El movimiento en el que t\u00fa y yo vivimos fue impulsado a fen\u00f3meno mundial a trav\u00e9s de una devastadora experiencia. Creyentes exhaustos, convencidos de que Jes\u00fas iba a regresar, comenzaron a sollozar cuando los primeros rayos del sol matutino asomaron por el horizonte y Jes\u00fas no apareci\u00f3. Se sent\u00edan ya casi en casa, con el coraz\u00f3n ya alivianado en gran parte del dolor de vivir en un mundo quebrantado, durante las semanas anteriores a ese octubre. El amanecer los golpe\u00f3 de s\u00fabito con la realidad de que iban a regresar al frente de batalla.<\/p>\n<p>T\u00fa y yo somos parte de un movimiento que comenz\u00f3 exactamente como eso. Agotados disc\u00edpulos, convencidos de que Jes\u00fas iba a regresar, comenzaron a sollozar amargamente cuando la luz del amanecer surgi\u00f3 a trav\u00e9s del horizonte oriental. Se hab\u00edan sentido ya casi en casa, con el coraz\u00f3n aliviado del dolor de vivir en un mundo quebrantado, convenidos de que pronto ver\u00edan a Cristo. En vez de ello, deb\u00edan permanecer todav\u00eda en el frente de batalla.<\/p>\n<p>\u201c Lo tom\u00e9 de la mano del \u00e1ngel y me lo com\u00ed\u201d. El ap\u00f3stol Juan nos cuenta de una visi\u00f3n que tuvo 18 siglos antes. \u201cMe supo dulce como la miel, pero al com\u00e9rmelo se me amargaron las entra\u00f1as. Entonces me orden\u00f3: \u2018Tienes que volver a profetizar acerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes\u2019\u201d. (Ap. 10:10, 11, NVI).<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente hablando, esa no era la primera vez que el pueblo de Dios hab\u00eda sufrido una decepci\u00f3n tal. \u201cEl esplendor de esta segunda casa ser\u00e1 mayor que el de la primera\u201d, le dijo Dios a su pueblo a trav\u00e9s del profeta Hageo (Hageo 2:9, NVI). El primer templo \u2014el de Salom\u00f3n\u2014, hab\u00eda sido visitado por la gloria de la Shekinah:<\/p>\n<p>\u201cCuando Salom\u00f3n termin\u00f3 de orar, descendi\u00f3 fuego del cielo y consumi\u00f3 el holocausto y los sacrificios, y la gloria del Se\u00f1or llen\u00f3 el Templo\u201d (2 Cr\u00f3. 7:1, NVI). Si la gloria del Segundo templo iba a ser mayor, imagina el espect\u00e1culo que habr\u00eda de acompa\u00f1ar su dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no ocurri\u00f3. De hecho, el arca del pacto estaba todav\u00eda escondida en alg\u00fan lugar elegido por Jerem\u00edas. No descendi\u00f3 fuego del cielo, no hubo una gloriosa nube de la presencia de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfEstaba entonces equivocado Hageo? Dif\u00edcilmente. El segundo templo fue el lugar en el que Dios de pronto estuvo m\u00e1s cerca de su pueblo, de una manera que super\u00f3 con creces su presencia en la dedicaci\u00f3n salom\u00f3nica: Vino como un ser humano. Fue dedicado en el templo como un genuino infante humano y m\u00e1s tarde aparecer\u00eda en sus atrios como el m\u00e1s profundo Maestro de Israel.<\/p>\n<p>Dios encarnado. No pod\u00edamos entrar detr\u00e1s del velo para acercarnos a \u00e9l, as\u00ed que el sali\u00f3 a nuestro encuentro y se convirti\u00f3 en uno de nosotros. Eso, en el pensamiento divino, era m\u00e1s glorioso que la brillante manifestaci\u00f3n que llev\u00f3 al pueblo de Israel a postrarse enfrente del primer templo. En el santuario hemos sido invitados a conocer a Dios a trav\u00e9s de tipos y s\u00edmbolos que \u00e9l estableci\u00f3; en su encarnaci\u00f3n, \u00e9l se hizo a s\u00ed mismo <em>m\u00e1s<\/em> accesible.<\/p>\n<p>Eso no solamente hizo a Dios m\u00e1s comprensible; la calidez de su presencia evapor\u00f3 nuestras excusas, No podemos decir que Dios no puede comprender lo que es estar aqu\u00ed, porque claramente <em>lo comprende<\/em>. Ha experimentado el hambre, ha sido mal interpretado. Ha experimentado la soledad, el rechazo y el dolor. Su propia familia se rehus\u00f3 a creer en \u00e9l.<\/p>\n<p>En muchos aspectos, su vida sigui\u00f3 el mismo camino que la tuya, con profundas decepciones que tienen como causa el vivir en el \u00e1mbito de la ca\u00edda de desobediencia de Ad\u00e1n. Jes\u00fas es <em>como <\/em>nosotros en muy importantes sentidos \u2014pero es tambi\u00e9n un tanto <em>diferente <\/em>a nosotros en otros aspectos.<a id=\"_ednref1\" href=\"https:\/\/adventistreview.org\/theology\/devotionals\/god-with-us\/#_edn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Piensa en la \u00faltima vez que se abri\u00f3 la sala para peticiones de oraci\u00f3n en el servicio de tu iglesia o grupo de estudio b\u00edblico. \u00bfQu\u00e9 porcentaje de peticiones se basaban en el dolor? \u00bfCu\u00e1ntas estaban ligadas a frustraciones personales y decepciones? \u00bfCu\u00e1ntas ten\u00edan que ver con sufrimiento? Estoy seguro de que la gente tambi\u00e9n expres\u00f3 palabras de gratitud y alabanza; pero la mayor\u00eda del tiempo esos temas no forman parte de la lista de oraci\u00f3n. Y cuando escuchamos acerca de la angustia de alguien nos vemos tentados a decir: \u201cS\u00e9 bien c\u00f3mo te sientes\u201d.<\/p>\n<p>Los consejeros en situaciones de duelo, como podr\u00e1s notarlo, nos aconsejan no decir esas cosas. \u00bfPor qu\u00e9? Es porque no es <em>posible <\/em>saber c\u00f3mo se siente la otra persona, aun cuando hayas experimentado algo similar. A menos que hayas tenido trasfondo y personalidad id\u00e9nticos, no puedes imaginarte c\u00f3mo golpea una devastaci\u00f3n a alguien m\u00e1s. Probablemente hayas perdido t\u00fa tambi\u00e9n a un ser querido; pero el tuyo era tal vez una fuente de amor y apoyo. Lo de <em>ellos <\/em>era tal vez m\u00e1s complejo; representaba dolor y frustraci\u00f3n, lo cual trae consigo una serie de enteramente diferentes emociones. Mientras que tu enfermedad acerc\u00f3 a las personas m\u00e1s a ti, la de ellos provoc\u00f3 tal vez sentimientos de aislamiento. Tu crisis financiera se resolvi\u00f3 eventualmente, mientras que la de ellos termin\u00f3 en absoluta y posiblemente permanente pobreza.<\/p>\n<p>Por mucho que podamos empatizar con las personas, no podemos penetrar en su existencia y ver la situaci\u00f3n como ellas la ven. No es posible \u2014con una notable excepci\u00f3n. Nuestra culpa y dolor colectivos fueron derramados sobre el Hijo del hombre. Se nos dice que \u201cCristo sufri\u00f3 en lugar del hombre en el huerto de Getseman\u00ed y la naturaleza del Hijo de Dios vacil\u00f3 bajo el terrible horror de la culpabilidad del pecado, hasta que de sus p\u00e1lidos y temblorosos labios fue arrancado el clamor agonizante: \u2018Padre m\u00edo, si es posible, pase de m\u00ed esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como t\u00fa\u2019 (Mateo 26:39)\u201d.<a id=\"_ednref2\" href=\"https:\/\/adventistreview.org\/theology\/devotionals\/god-with-us\/#_edn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>\u201cPorque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado\u201d (Heb. 4:15, NVI).<\/p>\n<p>T\u00fa realmente no sabes c\u00f3mo <em>me <\/em>siento \u2014realmente no sabes. Y yo no puedo comprender c\u00f3mo te sientes <em>t\u00fa <\/em> \u2014realmente no. Pero, \u00bfJes\u00fas? \u00c9l s\u00ed puede. De hecho, \u00e9l puede comprenderlo mejor que yo y lo ve en una forma que la mancha del pecado en mi coraz\u00f3n evita que lo vea. M\u00e1s aun, \u00e9l ha sentido el vergonzoso horror de mi culpa de manera que yo no tenga qu\u00e9 hacerlo \u2014gracias a que est\u00e1 dispuesto a ser mi substituto.<\/p>\n<p>Una notable celebridad dijo una vez, que hay algo peor que sentirse solo; es m\u00e1s bien el estar en una sala llena de gente que <em>te hace <\/em>sentirte solo. Eso, infortunadamente, es el presente estado de la quebrantada humanidad. As\u00ed que Dios mismo entr\u00f3 en esa realidad y nos asegur\u00f3, \u201clo entiendo\u201d. La encarnaci\u00f3n nos recuerda: t\u00fa <em>no <\/em>est\u00e1s solo.<\/p>\n<p>Eso significa que puedo confiar en la jornada y saber que, independientemente de las desilusiones que inevitablemente merman nuestro entusiasmo por la vida, Dios no nos ha olvidado, o que ha fallado en darse cuenta de cu\u00e1n dif\u00edcil es realmente esta existencia. \u00c9l lo entiende y nos <em>garantiza<\/em>que se va a volver mejor.<\/p>\n<p>\u00c9l lo garantiza no solamente como Dios, sino tambi\u00e9n como uno de nosotros.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n<p><a id=\"_edn1\" href=\"https:\/\/adventistreview.org\/theology\/devotionals\/god-with-us\/#_ednref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> \u201cCuando contemplamos la encarnaci\u00f3n, es sabio seguir el consejo de Elena G White: \u2018La encarnaci\u00f3n de Cristo ha sido siempre y seguir\u00e1 siendo un misterio. Lo que ha sido revelado es para nosotros y para nuestros hijos; pero que todo ser humano sea advertido desde el inicio, en contra de hacer de Cristo un ser totalmente humano como uno de nosotros, porque esto no puede ser\u201d (Carta 8, 1895, en Elena G. White, <em>Cartas y Manuscritos<\/em>, vol. 10, p. 8).<\/p>\n<p><a id=\"_edn2\" href=\"https:\/\/adventistreview.org\/theology\/devotionals\/god-with-us\/#_ednref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Elena G. White, <em>That I May Know Him<\/em>(A fin de conocerle) (Washington, D.C.: Review and Herald Pub. Assn., 1964), p. 64.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n \u2013 Gloria A. Castrej\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por qu\u00e9 es importante la encarnaci\u00f3n 6 de enero de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Shawn Boonstra Hay algo de hipn\u00f3tico en los viajes mecanizados: El placentero&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":137357,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[14,15],"tags":[],"class_list":["post-137356","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-de-la-iglesia-mundial","category-rss-espanol"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Dios con nosotros - Iglesia Adventista del S\u00e9ptimo D\u00eda - Divisi\u00f3n Interamericana<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/interamerica.org\/es\/2026\/01\/dios-con-nosotros\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Dios con nosotros - 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