{"id":58790,"date":"2020-05-15T09:39:08","date_gmt":"2020-05-15T13:39:08","guid":{"rendered":"https:\/\/recursing-golick.147-182-135-0.plesk.page\/?p=58790"},"modified":"2020-05-15T09:49:37","modified_gmt":"2020-05-15T13:49:37","slug":"como-me-cambio-el-coronavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/interamerica.org\/es\/2020\/05\/como-me-cambio-el-coronavirus\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo me cambi\u00f3 el coronavirus"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_58786\" style=\"width: 812px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-58786\" class=\" wp-image-58786\" src=\"https:\/\/recursing-golick.147-182-135-0.plesk.page\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/pedro-torres-1280-1024x640.jpg\" alt=\"\" width=\"802\" height=\"501\" srcset=\"https:\/\/interamerica.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/pedro-torres-1280-1024x640.jpg 1024w, https:\/\/interamerica.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/pedro-torres-1280-300x187.jpg 300w, https:\/\/interamerica.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/pedro-torres-1280-768x480.jpg 768w, https:\/\/interamerica.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/pedro-torres-1280.jpg 1050w\" sizes=\"(max-width: 802px) 100vw, 802px\" \/><p id=\"caption-attachment-58786\" class=\"wp-caption-text\">El pastor Pedro Torres, director de comunicaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Franco Belga, aparece sentado en el jard\u00edn de su casa en Francia y comparte su lucha con el COVID-19, siete semanas despu\u00e9s de haber contra\u00eddo el virus en marzo de 2020. [Fotograf\u00eda: Cortes\u00eda de Pedro Torres]<\/p><\/div>15 de mayo 2020 | Paris, France | Por Pedro Torres para la Divisi\u00f3n Interamericana<\/p>\n<p>Estoy saliendo de una larga batalla contra el Covid-19 que ha durado casi 8 semanas.<\/p>\n<p>Todav\u00eda me es todo un desaf\u00edo estar de pie, pues sufro de v\u00e9rtigo y debilidad, lo que convierte las m\u00e1s sencillas tareas cotidianas en un riesgo. Aun sentado, sufro de repentinos dolores de cabeza y constantes mareos.<\/p>\n<p>Estos casi dos meses, de los que he pasado casi 7 semanas en cama, han transformado mi forma de ver la vida y sus prioridades. No soy el \u00fanico que afirme esto. Se habla de \u201cun mundo post coronavirus\u201d, porque el mundo ya nunca volver\u00e1 a ser el mismo. Nuestra vida, colectivamente y en el nivel personal, no volver\u00e1 a ser la misma. De la manera como los atentados del 11 de septiembre de 2001 cambiaron el mundo y nunca volvi\u00f3 a ser el mismo, este virus est\u00e1 teniendo el mismo efecto.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado 14 de marzo tuve un ataque repentino de asfixia. Estaba sentado tranquilamente en mi hogar y de pronto no pod\u00eda respirar. Al principio pens\u00e9 que pod\u00eda ser una crisis card\u00edaca, pues ya tuve otras hace a\u00f1os, pero enseguida me di cuenta de que esto era diferente. Tuve que ponerme en pie para poder respirar y sal\u00ed incluso al jard\u00edn en busca del aire que me faltaba. Me costaba mucho volver a llenar los pulmones de aire, ten\u00eda much\u00edsimo miedo por esa sensaci\u00f3n de asfixia y pens\u00e9 que perder\u00eda el conocimiento en pocos segundos. Pero el Se\u00f1or me ha conservado la vida. La fiebre vino despu\u00e9s con una larga lista de s\u00edntomas, tos, ojos lagrimosos y falta de olfato; tambi\u00e9n eccema en la piel, taquicardias, bradicardias y dolores agudos en todo el cuerpo como si me estuvieran clavando hierros.<\/p>\n<p>Durante mi vida he visto la muerte cerca de m\u00ed en muchas ocasiones. Durante estas semanas la he vuelto a tener muy de cerca; cuando, de repente, ten\u00eda una bradicardia y mis pulsaciones bajaban repentinamente de 100 a 40 por minuto o menos. Trataba de incrementarlas a fuerza de hiperventilar, pero eso era tambi\u00e9n otro desaf\u00edo a causa de los ya da\u00f1ados pulmones. Ten\u00eda miedo de dormir, porque estaba convencido de que, con las pulsaciones tan d\u00e9biles, mi coraz\u00f3n no aguantar\u00eda latiendo m\u00e1s si me dorm\u00eda. Ten\u00eda aut\u00e9ntico miedo, durante estas semanas, a perder la vida en cualquier momento.<\/p>\n<p>En esos momentos clamas al Se\u00f1or, porque eres consciente de que, en pocos segundos, puedes dejar de respirar para siempre. Uno pensar\u00eda que todas esas promesas b\u00edblicas, tales como Salmos 91, 89, 23, que nos hemos estado enviando unos a otros a trav\u00e9s de los medios sociales, mensajes de texto y otros medios, vendr\u00edan a la mente; pero, cuando se lucha por llenar los pulmones de aire, los pasajes b\u00edblicos quedan en un segundo plano. Es algo dif\u00edcil de explicar y, por supuesto, la experiencia de cada uno es diferente.<\/p>\n<p>Aprend\u00ed con esta experiencia que no debo reprochar a los enfermos que no repitan entonces textos b\u00edblicos para animarse a s\u00ed mismos. Y agradezco a las tal vez cientos y miles de personas que me siguen en redes sociales, que han estado orando por mi salud y la de mi familia. La Biblia nos anima a orar los unos por los otros.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed me ha ayudado en esos momentos tan angustiosos, han sido los recuerdos. Es incre\u00edble c\u00f3mo uno comienza a revisar su pasado en pocos segundos, pensando que se nos va la vida. En esa revisi\u00f3n de recuerdos encontraba otras \u201cpromesas\u201d diferentes, pero que realmente me han dado valor y \u00e1nimo para continuar. Record\u00e9 c\u00f3mo el Se\u00f1or me ha preservado la vida de forma milagrosa en otras ocasiones.<\/p>\n<p>Quiero compartir unos pocos de esos recuerdos que acudieron durante mi angustia. Record\u00e9 c\u00f3mo en el a\u00f1o 1994 fui con ADRA para ayudar en Ruanda a causa de la guerra civil que acab\u00f3 en genocidio. En aquellos meses el Se\u00f1or me san\u00f3 de la malaria, en medio de la selva, donde no hab\u00eda carreteras, con un medicamento que luego supe que no era el adecuado. Fue un milagro. En otra ocasi\u00f3n, conduciendo el veh\u00edculo todo terreno por caminos en la selva, un soldado joven nos quiso robar. Me puso su metralleta en la cara y le hice frente, neg\u00e1ndome a darle nada, porque ese veh\u00edculo y nosotros trabaj\u00e1bamos para ADRA, para Dios. A pesar de estar enca\u00f1on\u00e1ndome con su arma, le habl\u00e9 en\u00e9rgicamente con gran enojo y tuvo m\u00e1s miedo que yo y nos dej\u00f3 pasar. Mas tarde todo el equipo, mi esposa entre ellos, quien era entonces mi novia), me hicieron ver mi imprudencia, pues me pod\u00eda haber volado la cabeza con apretar el gatillo\u2026 pero el Se\u00f1or nos salv\u00f3 entonces.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, paramos por un ni\u00f1o soldado que no tendr\u00eda ni 11 a\u00f1os. Lo subimos en la camioneta y, en un bache, se le cay\u00f3 una granada en medio del veh\u00edculo\u2026 y seguimos vivos. Otro d\u00eda nos metimos sin darnos cuenta en un posible campo de minas. El gu\u00eda local, asustad\u00edsimo, me hizo parar en seco y, con much\u00edsimo miedo, me rog\u00f3 que di\u00e9ramos marcha atr\u00e1s por las mismas huellas que hab\u00edamos dejado. Hay muchas otras vivencias de esa \u00e9poca que tomar\u00eda mucho espacio relatar.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, mientras a\u00fan serv\u00eda en Espa\u00f1a, tuve, por causa de una situaci\u00f3n muy particular, cinco crisis card\u00edacas con meses, e incluso semanas de diferencia. Y de todo aquello me salv\u00f3 Dios sin dejar secuelas.<\/p>\n<p>\u201cSi el Se\u00f1or me ha preservado todas esas veces, \u00bfc\u00f3mo no lo va a hacer ahora?\u201d, me dec\u00eda a m\u00ed mismo. Dios, que me ha preservado, que me ha llevado y me lleva en su mano, me daba fuerzas y me hac\u00eda repetirme a m\u00ed mismo: \u201c\u00bfCrees que despu\u00e9s de todo esto, te va a matar un virus? Y si me mata, que me mate\u201d. Como en Daniel 3, tenemos un Dios que puede librarnos, pero si decide no librarnos, que sea su voluntad.<\/p>\n<p>Mi agenda hab\u00eda sido sustituida por mi propio campo de batalla, una batalla para llenar de aire los pulmones. El mero hecho de ir al cuarto de aseo era un desaf\u00edo casi imposible. Comenzar a descender por las escaleras de mi hogar, era una victoria. Sentarme media hora en el sof\u00e1 de mi sala era una nueva alegr\u00eda, aunque luego ten\u00eda que volver a la cama inmediatamente, luchando desesperadamente por meter aire a los pulmones. Mis victorias se han vuelto las m\u00e1s humildes que un ser humano pueda imaginar. Pocas veces he encontrado tanta grandeza y alegr\u00eda en dar aunque fuera un solo paso, en permanecer derecho unos segundos, luego minutos. La perspectiva de lo verdaderamente importante ha ido cambiando en m\u00ed cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntos pastores hemos hecho sufrir a nuestras familias por \u201cservir a Dios y a la Iglesia\u201d, cuando el Se\u00f1or jam\u00e1s nos ha pedido tales sacrificios como abandonar o no dedicar suficiente tiempo a la familia. Agradezco el estar pasando por este proceso porque me permite redescubrir todo esto y conciliarme con mi esposa e hijos.<\/p>\n<p>Nuestras iglesias han sabido salir adelante sin las reuniones semanales con presencia f\u00edsica en el templo. Hemos encontrado nuevos medios, alternativas, hemos hecho de cada hogar una iglesia. Hemos salido adelante porque, si recordamos bien, es la iglesia del Se\u00f1or y no la nuestra. Esta iglesia es la que saldr\u00e1 adelante a pesar de todo porque es su iglesia. Como dirigente, he descubierto que tengo que confiar a\u00fan m\u00e1s en el Se\u00f1or de la Iglesia. No es de ning\u00fan pastor, director de departamento o presidente. El Se\u00f1or ha guiado a su iglesia en el pasado, y lo seguir\u00e1 haciendo ahora, quiz\u00e1s de forma o con m\u00e9todos diferentes, pero siguiendo el mismo principio; ayudando a su pueblo a que cumpla el mandato evang\u00e9lico de predicar a toda tribu, pueblo, lengua y naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo Se\u00f1or que nos \u201cvaci\u00f3 la agenda\u201d, la volver\u00e1 a llenar con nuevos proyectos, tal vez mejores, m\u00e1s eficaces y efectivos. Dejemos que sea \u00e9l quien nos gu\u00ede a nosotros y a su Iglesia.<\/p>\n<p><em>Pedro Torres es director de Comunicaciones de la Uni\u00f3n Franco-Belga-Luxemburguesa, con oficinas en Francia. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15 de mayo 2020 | Paris, France | Por Pedro Torres para la Divisi\u00f3n Interamericana Estoy saliendo de una larga batalla contra el Covid-19 que ha durado casi 8 semanas&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":60752,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16,15],"tags":[],"class_list":["post-58790","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desde-la-sede","category-rss-espanol"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>C\u00f3mo me cambi\u00f3 el coronavirus - 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