El estudiante de enfermería Osiris López Jiménez de Chiapas, México, y el estudiante de odontología Woedjagnon Assogbavi de Togo arman caretas para los hospitales vecinos y los trabajadores distritales de la salud. [Fotografía: Rusbel Domínguez]
Decenas de administradores y personal de la Universidad Adventista de Montemorelos en la región Mexicana del Norte combinaron hace poco sus esfuerzos para fabricar cientos de máscaras de tela y diferentes tipos de protectores faciales para ayudar a los del hospital local y trabajadores sanitarios de la región de la Montemorelos en Nuevo León. La iniciativa fue parte de un proyecto abarcador que busca ayudar en la lucha contra el coronavirus y los faltantes de equipamiento protector para los trabajadores esenciales de la comunidad.
Hasta el momento, las autoridades han reportado un caso positivo de COVID-19 en el distrito municipal de Montemorelos. Cerca de allí, en Monterrey su área metropolitana, en el estado de Nuevo León, hay 207 casos confirmados. Monterrey es una de las cinco regiones principales de la nación que están siendo vigiladas con detenimiento debido al aumento de las infecciones por coronavirus.
Dina Cruz, que enseña química en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Montemorelos, prepara el lugar de trabajo en su hogar antes de coser decenas de máscaras faciales. [Rusbel Rodríguez]
“Tampoco se cuenta con máquinarias profesionales para la manufactura, pero sí con las manos de muchos voluntarios dispuestos a donar su tiempo, esfuerzo y recursos para salvar vidas”, dijo Rusbel Domínguez, docente de la maestría en redes y seguridad de la Facultad de Ingeniería y Tecnología y quien es el principal organizador de la iniciativa. «Estos voluntarios realizan su parte del proceso desde sus dormitorios, oficinas, laboratorios y casas.»
Parte del equipamiento de protección producido ha sido donado a trabajadores de salud del Hospital Adventista La Carlota, el Instituto de la Vista, personal de seguridad, lo que trabajan en el departamento de higiene del campus y a estudiantes que cumplen con sus horas de servicio comunitario en hospitales cercanos e instituciones de salud, entre otros. Al mismo tiempo, se han donado máscaras y protectores faciales al Hospital General y el Instituto Mexicano de Seguridad Social en Montemorelos, así como también a los trabajadores de la salud del distrito municipal.
Estudiantes medicos de la Universidad de Montemorelos posan en frente al Hospital Regional de Monterrey con equipamiento para el rostro donado al personal de profesionales de la salud. [Fotografía: Rusbel Domínguez]
Todo ha implicado diseñar y rediseñar prototipos para optimizar el tiempo que lleva fabricar cada una, dijo Domínguez. “Lo que llevaba cuatro horas al comienzo, para imprimir la estructura del protector facial, ahora está llevando de entre una hora cincuenta a dos horas”, expresó.
“Si bien es tiempo de incertidumbre y solidaridad, también lo es de ingenio y creatividad”, dijo Luis Fernando Garza, presidente municipal de Montemorelos, al agradecer al personal docente y o docente de la universidad por la donación de los protectores.
Un médico del Hospital General de Montemorelos muestra una de las caretas donadas por voluntarios de la Universidad de Montemorelos. [Fotografía: Rusbel Domínguez]
Entre los próximos proyectos se destaca un nuevo sitio web que sirva como plataforma para solicitar apoyo a los grupos etarios más necesitados, y una línea telefónica exclusiva para ofrecer consejería familiar y psicológica, entre otros.
“Lo que queremos es motivar a las personas a que desarrollen productos que no sean meramente consumidores, sino productores para ayudar a otras personas”, añadió Domínguez. “Hay muchas necesidad pero tambien mucha disposición. Si Dios pone en tu corazón un proyecto para ayudar a más personas, esto implica usar tus dones y talentos, tomar iniciativas, ser proactivos y resilientes, manteniendo una actitud positiva, entonces sería de gran beneficio”.
Impresora 3D en proceso de imprimir una visera para los protectores faciales [Fotografía: Rusbel Domínguez]
Traducción de Marcos Paseggi