Devocional combina testimonio personal y un poderoso llamado a un discipulado constante en el Concilio Anual de la DIA.
24 de noviembre de 2025 | Miami, Florida, Estados Unidos | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana
El devocional matutino durante el tercer día del Concilio Anual de la División Interamericana contó con Sabrina DeSouza, tesorera asociada de la Asociación General, que invitó a los líderes para que vuelvan a estar profundamente arraigados espiritualmente, que es lo que sustenta tanto el ministerio como su resiliencia personal.
Al hablar ante administradores, directores de los departamentos y líderes de las uniones reunidos en la sede de la División Interamericana en Miami, Florida, DeSouza reflexionó sobre el tema de las sesiones de la junta: Fundamentados en la Biblia. Viviendo la Misión, y compartió de qué manera las Escrituras, la coherencia y la gratitud han moldeado su camino con Dios durante épocas de alegrías y de profunda pérdida.

La tesorera asociada Sabrina DeSouza habla durante el devocional del Concilio Anual de la División Interamericana el 13 de noviembre de 2025, ilustrando cómo las Escrituras y la gratitud moldearon su fe en medio de épocas de pérdida personal y renovación. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]
DeSouza comenzó con la imagen de un árbol plantado junto a ríos de agua como menciona el Salmo 1.
“Estar anclados en la Palabra no es solo leer las Escrituras”, dijo. “Se trata de dejar que esas raíces se extiendan profundamente de manera que, cuando lleguen las tormentas de la vida, no podamos ser sacudidos”.
Describió mañanas de su infancia llenas de cánticos, lecturas de las Escrituras, oraciones y los familiares volúmenes azules de Las bellas historias de la Biblia de Arthur Maxwell. Fueron momentos que, ahora entiende, Dios usó para establecer raíces espirituales mucho antes de que ella las necesitara.
Un fundamento puesto a prueba por las tormentas
Aunque sus primeros años estuvieron llenos de enseñanzas espirituales, DeSouza compartió que fueron las tragedias, que se fueron dando de manera superpuesta a lo largo de muchos años, lo que le reveló la verdadera fuerza de esas raíces.
Su cuñado falleció inesperadamente en 2007. Su madre falleció de cáncer en 2009. Su padre falleció al año siguiente. Y con el tiempo, también perdió a su primer marido.

Los líderes escuchan cómo Sabrina DeSouza les anima a permanecer espiritualmente arraigados, señalando que “las tormentas no crean nuestros fundamentos, sino que los revelan”. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]
“Las tormentas seguían llegando”, dijo. “Cada pérdida parecía que podía arrasar todo lo que habíamos construido como familia”.
Sin embargo, en cada valle, las Escrituras se convirtieron en su ancla. “Las tormentas no crean nuestros fundamentos, sino que los revelan”, dijo. “Si nuestra vida está edificada sobre Cristo, podemos doblarnos, pero no nos romperemos”.
DeSouza explicó que la gratitud se ha convertido en una disciplina espiritual que la mantiene centrada en la presencia de Dios, ya sea en celebración o en el duelo. “La gratitud no es una emoción; es un acto de recuerdo”, dijo. “Me recuerda quién me sostuvo cuando la angustia debería haberme aplastado”.
Sus oraciones diarias incluyen llamar a los miembros de la familia por su nombre—su marido, hijos, hermanas, sobrinas—confiando sus caminos a Dios con acción de gracias. “Estas oraciones”, dijo, “son mi ofrenda de gratitud, mi forma de decir: ‘Señor, gracias por cada vida que me has confiado para que le dé mi amor’”.

Durante su emotivo devocional, Sabrina DeSouza relata de qué manera la adoración familiar temprana y la memorización de las Escrituras construyeron la base que la sostuvo ante los mayores desafíos de la vida. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]
DeSouza recordó a los líderes que la misión no se limita a los púlpitos ni a países lejanos.
“Durante años, pensé que vivir la misión significaba viajar, predicar, cruzar fronteras”, dijo. “Pero he aprendido que el campo misionero suele estar al otro lado del pasillo, en la manera en que hablas cuando estás bajo presión, en cómo tratas a un colega, en cómo quieres a las personas más cercanas a ti”.
El liderazgo, enfatizó, es discipulado en acción: cada decisión, reunión e interacción se convierte en una oportunidad de reflejar a Cristo.
Uno de sus principios rectores, que a menudo comparte con su hija, es: “Tal como haces cualquier cosa es como harás todo”.
“La fe se forma en los momentos invisibles”, dijo. “Dios multiplica lo que administramos con integridad”.

Los miembros de la junta directiva escuchan durante el mensaje devocional el pasado 13 de noviembre de 2025. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]
La fidelidad, explicó, no se define por la perfección sino por la consistencia, presentándose con el mismo espíritu de integridad, ya sea la tarea grande o pequeña.
Permanecer en Cristo por frutos que perduren
Al cerrar, DeSouza volvió a las palabras de Jesús en Juan 15.
“Permanecer significa quedarse, seguir arraigado en Cristo cuando todo parece incierto”, dijo. “El mismo Dios que nos plantó es el que nos sostiene. En medio de la alegría y el dolor, la abundancia y la incertidumbre, él ha sido fiel”.
Su mensaje—transmitido el 13 de noviembre de 2025 durante el tercer día del Concilio Anual, dejó a los líderes con un renovado sentido de arraigo espiritual y una apreciación más profunda por la naturaleza cotidiana y relacional de la misión.
“Cuando permanecemos arraigados en él”, dijo, “nuestras raíces se mantienen firmes, nuestro fruto perdura y nuestras vidas dan gloria a su nombre”.
Traducción de Marcos Paseggi