Plan de liderazgo prioriza la respuesta rápida, sistemas más sólidos y la alineación de la misión.

11 de febrero de 2026 | Miami, Florida, Estados Unidos | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana

Ante crecientes presiones humanitarias en toda la División Interamericana (IAD), la Agencia Adventista de Desarrollo y Socorro (ADRA) Inter-America entra en lo que el director regional, Ruben Ponce, describe como una fase crítica de fortalecimiento y renovación con el objetivo de ampliar el alcance humanitario de la iglesia mientras se construyen bases institucionales sostenibles.

Desde los desafíos migratorios y el rápido crecimiento urbano hasta los desastres naturales y la vulnerabilidad social, Ponce afirma que la región exige una respuesta que sea tanto espiritualmente fundamentada como profesionalmente estructurada.

Rubén Ponce, director de ADRA Interamérica, destaca los esfuerzos por reforzar estructuras estratégicas diseñadas para mantener el servicio humanitario sostenible, visible y alineado con la misión de la Iglesia. [Fotografía: Keila Trejo/DIA]

“Interamérica enfrenta crecientes realidades humanitarias”, explica Ponce, quien hace poco fue nombrado director de ADRA Interamérica. “ADRA está llamada a responder no solo como organización de ayuda, sino como el brazo humanitario profesional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, preparada, creíble y capaz de servir a las comunidades con excelencia”.

Líderes en la respuesta a emergencias

Uno de los mayores activos de ADRA Interamérica es su marco de respuesta a emergencias, desarrollado en los últimos años con el propósito de mejorar la preparación en las sedes nacionales, dice Ponce. Desde 2022, el sistema ha permitido que equipos nacionales bien gestionados activen o preparen planes de respuesta a emergencias en un plazo de 24 horas, un referente que sitúa a la región entre las más receptivas de la red global de ADRA, afirma.

El modelo ya ha demostrado un impacto medible, como es el caso de ADRA México, por ejemplo, que ha incrementado rápidamente respuestas organizadas ante catástrofes en los últimos años, convirtiéndose en uno de los equipos de emergencia más activos y estructurados del sistema de ADRA en todo el mundo.

Un voluntario de ADRA en México inspecciona los daños mientras visita a una residente en su casa en la comunidad de El Corralero de Santiago Pinotepa Nacional, Oaxaca, tras el huracán Erick en junio de 2025. [Fotografía: Samuel Oliveros/ADRA México]

“Nuestro sistema de emergencia está diseñado para la velocidad y la coordinación”, dice Ponce. “Ese nivel de preparación nos permite movernos rápido cuando hay vidas que se ven alteradas. Situa a Interamérica entre las regiones más fuertes del mundo en preparación ante emergencias”.

Fortalecer este sistema sigue siendo una prioridad, con planes para ampliar la formación, coordinación y preparación operativa en más sedes nacionales.

Construcción de bases institucionales sólidas

Más allá de la respuesta a emergencias, Ponce enfatiza que el impacto humanitario sostenible depende de estructuras institucionales sólidas.

Un objetivo clave a corto plazo es ampliar los procesos de acreditación y verificación para garantizar que las oficinas nacionales de ADRA cumplan con los estándares operativos internacionales. Estos estándares promueven la rendición de cuentas, la transparencia y la gobernanza profesional, elementos críticos para mantener alianzas a largo plazo y acceder a oportunidades de financiación, afirma.

Niños participan en actividades recreativas como parte del proyecto “Puntos de Protección” de ADRA Honduras, que se ocupa de poblaciones migrantes en Ocotepeque en mayo de 2025. [Fotografía: ADRA Honduras]

Según Ponce, ADRA Interamérica planea comenzar este año trabajos de acreditación y verificación en cuatro sedes nacionales como parte de un esfuerzo por duplicar el número de sedes certificadas en el territorio. Con cuatro sedes —Colombia, Honduras, México y Venezuela— ya plenamente acreditadas, los líderes esperan añadir cuatro más en los próximos años.

Marco estratégico para los próximos cinco años

Ponce explica que la dirección de ADRA Interamérica está guiada por un marco plurianual diseñado para fortalecer la capacidad institucional mientras amplía el impacto de la misión.

”Este marco ejecutivo describe los elementos esenciales del plan”, dice Ponce, “que está diseñado para guiar la toma de decisiones estratégicas, fortalecer la unidad institucional y asegurar que la misión de la iglesia siga siendo sostenible, visible y relevante gracias a ADRA”.

“Estas prioridades tratan de crear sistemas que perduren”, añade Ponce. Cuando las estructuras son sólidas, el servicio humanitario se vuelve más eficaz, coherente y centrado en la misión, afirma.

Una voluntaria médica de ADRA Colombia proporciona la medicación necesaria a una madre migrante y al niño en una tienda de asistencia especial instalada para atender a viajeros que pasan por una ciudad fronteriza en Colombia. [Fotografía: ADRA Colombia]

“Nuestro enfoque ahora es fortalecer las estructuras fundamentales”, dice Ponce. “Sin estructuras sólidas, el trabajo humanitario corre el riesgo de volverse temporal. La acreditación garantiza credibilidad, responsabilidad y sustentabilidad”.

En casos cuando la acreditación completa no es inmediatamente factible, ADRA Interamérica está desarrollando un marco de licencias operativas que permite que las sedes nacionales operen de forma responsable bajo estándares definidos mientras avanza hacia la verificación. Coordinada con ADRA Internacional y otra división de la iglesia mundial, esta iniciativa proporciona una vía práctica para fortalecer las sedes que operan con infraestructuras más limitadas, manteniendo la responsabilidad y la alineación institucional.

Este esfuerzo también incluye la actualización de los acuerdos de gobierno entre ADRA y las uniones de la iglesia, la aclaración de las funciones y la alineación de las operaciones con las prioridades regionales de la misión.

De cara al futuro, la estrategia plurianual de ADRA Interamérica incluye construir una estructura regional más robusta para apoyar el desarrollo de programas, la supervisión, la coordinación de emergencias y la comunicación.

Residentes afectados por el huracán Melissa llevan suministros de ayuda distribuidos por ADRA Jamaica en noviembre de 2025. [Fotografía: Miguel Roth/ADRA Internacional]

El plan también contempla la creación de centros de representación especializados diseñados para fortalecer las asociaciones con donantes internacionales y organizaciones humanitarias. Estos centros buscan mejorar la capacidad de la región para asegurar recursos, coordinar iniciativas a gran escala y apoyar a las sedes nacionales.

“Esto implica preparar a ADRA para el futuro», explica Ponce. “Queremos tener una estructura capaz de sostener el crecimiento, ampliar las alianzas y ofrecer un servicio humanitario profesional en todo el territorio”.

Misión integradora y servicio humanitario

Un elemento definitorio de la visión de ADRA en Interamérica es una integración más profunda entre ADRA y la vida misionera más amplia de la iglesia. Ponce imagina la colaboración con congregaciones locales, universidades adventistas y redes de voluntarios para posicionar el servicio humanitario como una expresión central de la fe.

“El objetivo no es solo fortalecer una organización”, dice Ponce, “sino fortalecer la forma en que la iglesia sirve. ADRA tiene que estar presente donde sea necesario, trabajando junto a ministerios, los jóvenes, iniciativas educativas y de salud para transformar a las comunidades”.

Una integrante del personal de ADRA República Dominicana evalúa las necesidades de una residente, durante una visita a las zonas afectadas por inundaciones en Santo Domingo tras el huracán Melissa a finales de octubre de 2025. [Fotografía: ADRA República Dominicana]

Se espera que el compromiso profesional de los voluntarios, en especial mediante las instituciones educativas adventistas, desempeñe un papel cada vez mayor en la ampliación del alcance de la organización.

Ponce describe el período actual como exigente y lleno de potencial. Aunque los desafíos humanitarios se intensifican, cree que la fuerte presencia de la iglesia de Interamérica y sus redes comunitarias proporcionan una plataforma poderosa para el crecimiento.

“Este es un momento de reinvención”, expresó. “Los desafíos son reales, pero también lo es la oportunidad de construir algo más fuerte, profesional y con mayor impacto para el futuro”.

Para Ponce, la misión de ADRA se extiende en último término más allá de los miembros de la iglesia.

“Nuestra responsabilidad es servir a las personas”, dijo. “Cada comunidad a la que llegamos refleja la compasión de Dios en acción. Cuando fortalecemos nuestra estructura, ampliamos nuestra capacidad de cambiar vidas”.

Traducción de Marcos Paseggi