Rubén Maheda, estudiante de administración y negocios internacionales en la Universidad de Montemorelos, comienza un nuevo capítulo después de pasar de una carrera en el boxeo profesional a la vida universitaria. [Fotografía: cortesía de la FACEJ]

Un revés que le cambió la vida llevó a un exboxeador a encontrar fe, propósito y educación superior en la Universidad de Montemorelos.

4 de febrero de 2026 | Montemorelos, Nuevo León, México | Laura Marrero y Noticias de la División Interamericana

Hace unos años, Rubén Maheda, de 26 años, se preparaba para entrar al ring en una de las carteleras internacionales de boxeo más destacadas. Hoy comienza un nuevo semestre en la Universidad de Montemorelos, una institución de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Está convencido de que, incluso cuando los planes cambiaron, el propósito puede hallar nuevos caminos. Su historia es una de muchas que se entrecruzan cuando comienza el semestre de primavera de 2026 en la Universidad de Montemorelos.

Maheda llegó a la universidad tras un giro abrupto en la vida. A los 19 años, debutó como boxeador profesional y estaba en camino de cumplir el sueño de todo boxeador: consolidarse en el circuito internacional. Un combate en Estados Unidos, en una cartelera encabezada por Saúl “Canelo” Álvarez, le presentó la oportunidad por la que había trabajado durante años. Sin embargo, un accidente de motocicleta apenas tres semanas antes de la pelea lo dejó fuera del combate y marcó el final de ese capítulo. La herida fue grave: su cuádriceps quedó destruido y requirió de cirugía. El impacto físico estuvo acompañado de incertidumbre, puertas cerradas y profunda desorientación.

Rubén Maheda (izquierda) practica con su entrenador Adrián Núñez Ponce. [Fotografía: cortesía de Rubén Maheda]

Sin una dirección clara y temiendo empezar de nuevo, Maheda aceptó un trabajo temporal que sería el inicio de un nuevo camino. Durante ese período, experimentó un punto de inflexión espiritual y fue bautizado en la Iglesia Adventista a los 22 años. Animado persistentemente por su familia, comenzó a explorar opciones académicas. Varios planes de matricularse en otras universidades fracasaron, lo que finalmente lo llevó a considerar la Universidad de Montemorelos. Era una opción que nunca había imaginado para sí mismo.

Un año después de su bautismo, se le abrieron nuevas puertas. En 2023, Maheda llegó a la Universidad de Montemorelos con dudas, recursos financieros limitados y el desafío adicional de adaptarse a un entorno académico completamente desconocido. “Ni siquiera sabía usar una computadora”, recuerda. La transición fue brusca, pero no estaba solo. En el proceso, Maheda encontró más que aulas y tareas: encontró personas. Profesores que le enseñaron lo básico con paciencia, coordinadores que caminaron a su lado en momentos de ansiedad, oportunidades laborales en el campus y un entorno que poco a poco se convirtió en una red de apoyo. Ahora, en tercer año de administración de empresas y negocios internacionales, Maheda reconoce que su trayectoria en la universidad es, para él, un testimonio de fe y perseverancia.

Rubén Maheda presenta su Portafolio Profesional junto a los profesores Fernando Martínez (derecha) y Nelson Díaz (izquierda). [Fotografía: cortesía de Rubén Maheda].

Esa misma idea de redes fue central para el mensaje compartido durante el servicio inaugural del semestre en la iglesia universitaria. El presidente de la Universidad de Montemorelos, el Dr. Ismael Castillo, invitó a la comunidad para que reflexionara sobre las conexiones que se forman cuando se comparte una invitación y una historia llega a la otra. Inspirándose en varios pasajes bíblicos, destacó cómo las redes —de amistad, fe, servicio y apoyo mutuo— han servido como instrumentos de transformación a lo largo de la historia, animando a los estudiantes a utilizarlas como canales de esperanza y propósito.

La historia de Maheda encarna ese llamado. Lo que comenzó como un sueño roto encontró un nuevo significado dentro de una comunidad donde el apoyo académico y espiritual van de la mano. “Si he venido aquí, ha sido por un propósito”, dice, convencido de que cada semestre representa una oportunidad para seguir creciendo y sirviendo.

Así es el semestre de primavera de 2026 en Montemorelos: con aulas llenas, desafíos por delante y una red de historias interconectadas, dijo Castillo. “Historias que nos recuerdan que, incluso cuando los planes cambian, el camino puede reconstruirse cuando caminamos juntos”, expresó.

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Lisandra Vicente y Brenda Cerón colaboraron con este artículo.

Traducción de Marcos Paseggi