Miembros de la Iglesia Adventista distribuyen desayunos a decenas de residentes en Montería, Córdoba, a principios de febrero de 2026, tras inundaciones masivas que anegaron viviendas y desplazaron a comunidades rurales en el norte de Colombia. [Fotografía: Unión Colombiana del Norte]

Respuesta liderada por la Iglesia lleva ayuda urgente y rescate a comunidades devastadas por las inundaciones.

19 de febrero de 2026 | Medellín, Colombia | Cristín Serrano y Noticias de la División Interamericana

La Iglesia Adventista del Séptimo Día y sus agencias humanitarias en Colombia, incluida la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) Colombia y el equipo de rescate adventista GARSA, han estado asistiendo a cientos de familias afectadas por las graves inundaciones que afectaron los departamentos de Córdoba y Urabá a principios de febrero.

Días de intensas lluvias provocaron que los ríos se desbordaran, cortaron la comunicación en varias comunidades y obligaron a que las familias abandonaran sus hogares. Al menos diez iglesias adventistas en zonas rurales de Urabá y Córdoba se vieron afectadas, y muchos de los miembros y residentes fueron desplazados.

Roberto Leal (con chaleco naranja), pastor de distrito en el oeste de Montería, atraviesa aguas de la inundación a la altura de la cintura junto con miembros de iglesia, mientras transporta a dos niños a un lugar seguro sobre un colchón inflable por calles anegadas de Montería, Córdoba. [Fotografía: Unión Colombiana del Norte]

Los administradores de la iglesia, grupos juveniles y miembros se movilizaron rápidamente para recolectar alimentos, ropa, kits de higiene, colchones y otros artículos esenciales. En Córdoba, la Asociación del Caribe Colombiano comenzó a distribuir ayuda desde el primer día de la emergencia, asistiendo aproximadamente a cuatrocientas familias, informaron líderes de la iglesia.

“En medio del temor y la incertidumbre, lo que presenciamos se convirtió en un símbolo de esperanza”, dijo el pastor Roberto Leal, pastor distrital en el oeste de Montería.

Miembros de iglesia organizan una campaña pública de recolección en la plaza central de Carmen de Bolívar, Bolivar, por la que juntaron alimentos, pañales, agua y otras donaciones de la comunidad para apoyar a las familias afectadas por las inundaciones. [Fotografía: Unión Colombiana del Norte]

Leal relató de qué manera voluntarios evacuaron a una mujer de 90 años de su casa inundada en el barrio El Dorado en Montería usando un colchón inflable. “Cuando el agua cubrió su casa, los voluntarios arriesgaron sus vidas para ponerla a salvo”, dijo.

En Carmen de Bolívar, Bolivar, los miembros de iglesia organizaron una campaña pública de recolección en la plaza central del pueblo, por la que juntaron alimentos, pañales, agua y otras donaciones de la comunidad en general. En Urabá, líderes y miembros de la Asociación del Centro Occidental repartieron cestas de alimentos, mientras que voluntarios del distrito de San Juan de Urabá usaron lanchas a motor para llegar hasta comunidades aisladas. Durante toda la crisis, las iglesias también sirvieron como refugio para decenas de familias desplazadas.

Mujeres locales desplazadas por las inundaciones reciben ayuda de miembros de iglesia, mientras clasifican la ropa donada en la iglesia adventista de Tierralta, Córdoba, que ha estado sirviendo de refugio temporal. [Fotografía: Unión Colombiana del Norte]

Once días después del comienzo de las inundaciones, la asistencia continúa.

A medida que se desarrollaba la emergencia, ADRA Colombia desplegó equipos de evaluación para identificar necesidades prioritarias y coordinar los esfuerzos de ayuda con las autoridades locales. Según Jair Flórez, director de ADRA Colombia, se distribuyeron vales de emergencia en efectivo para ayudar a que las familias compraran productos de primera necesidad.

Un vehículo de ADRA Colombia cargado con suministros de ayuda se prepara para distribuirlos entre las familias afectadas por las inundaciones en el norte de Colombia. [Fotografía: ADRA Colombia]

Junto con la ayuda humanitaria, el equipo de rescate adventista de GARSA de Medellín se unió a las operaciones sobre el terreno. Inicialmente desplegado para distribuir ayuda y evaluar las condiciones en la comunidad de Algodón Abajo, el equipo cambió rápidamente de prioridades tras enterarse de que una madre y sus dos hijos, incluido un bebé con posible neumonía, estaban atrapados por la subida de las aguas.

“Fue una situación muy delicada”, dijo Johan Esteban Castañeda, coordinador de operaciones y formación de GARSA. “Cuando comprendimos el riesgo, supimos que el rescate tenía que ser la prioridad”.

Voluntarios de ADRA llevan bolsas de suministros con ayuda para distribuirlos entre las familias de las comunidades afectadas por las inundaciones en el norte de Colombia. [Fotografía: ADRA Colombia]

El equipo viajó lo más lejos posible en vehículo antes de continuar a pie durante casi dos horas en la oscuridad, cruzando orillas crecidas del río guiado solo por linternas.

“Sentíamos temor, agotamiento y presión”, dijo Kevin Bedoya, psicólogo y miembro del equipo de GARSA. “Pero sabíamos que no podíamos dejar a la gente allí”.

La madre y sus hijos fueron evacuados de forma segura, junto con otras familias de la zona.

Con equipos al hombro y caminando por senderos rurales embarrados, los voluntarios de GARSA anduvieron a pie durante más de dos horas para llegar a una familia atrapada por la subida de las aguas del río. [Fotografía: GARSA]

Además, un grupo de pastores distritales se movilizó en lanchas y camiones para rescatar a 97 jóvenes que habían quedado varados durante tres días en un retiro espiritual en Puerto Escondido, Córdoba. Mientras esperaban la evacuación, el grupo asistió a los residentes, ayudó a proteger sus pertenencias y oró con las familias afectadas antes de ser evacuados de forma segura de la zona.

Para Flórez, que también fundó la Corporación Rescate GARSA Medellín, tales acciones reflejan la esencia del ministerio adventista de rescate.

Voluntarios de GARSA acompañan a una madre y a sus hijos tras un exitoso rescate nocturno en la comunidad rural de Algodón Arriba, Necoclí, Urabá, Colombia, realizado bajo condiciones meteorológicas severas. [Fotografía: GARSA]

“Nuestros voluntarios están formados de manera integral, tanto en habilidades técnicas como en gestión de riesgos. Pero lo que realmente los impulsa es el servicio desinteresado”, expresó.

Flórez señaló que los voluntarios de GARSA están altamente formados y son reconocidos a nivel internacional, pero recalcó que su misión más importante va más allá del rescate técnico.

“Si en el último momento de la vida de una persona podemos decirle: ‘Dios te ama’, entonces todo lo demás vale la pena. Esa voz de esperanza marca la diferencia”, expresó.

Los rescatadores de GARSA, trabajando junto a los servicios de emergencia locales y voluntarios de la comunidad, coordinaron la evacuación de una familia, con la ayuda de un residente, que ofreció su cuatriciclo para ayudar a agilizar el transporte de personas hasta que estuvieran a salvo. [Fotografía: GARSA]

En todo el norte de Colombia, la Iglesia Adventista continúa combinando la ayuda humanitaria, las operaciones de rescate y el apoyo espiritual, llevando alivio y esperanza a comunidades que aún se están recuperando de la devastación.

Los líderes de la iglesia expresaron su compromiso de seguir ofreciendo alivio, fe y esperanza a quienes más lo necesitan.

Traducción de Marcos Paseggi