Gordon Campbell recibe reconocimiento por sus décadas de servicio en favor de la salud de la mujer.

9 de febrero de 2026 | Australia | Tracey Bridcutt, Adventist Record

Al médico obstetra y ginecólogo, Gordon Campbell, se le ha otorgado la Medalla de la Orden de Australia (OAM) en reconocimiento a sus décadas de servicio en favor de la salud de la mujer, tanto en Australia, como en otros países.

El Dr. Campbell, un adventista de Cooranbong, Nueva Gales del Sur, fue uno de los 949 australianos reconocidos nacionalmente en la Lista de Honores del Día de Australia 2026.

Al comentar sobre dicho honor, dijo que la ocasión fue profundamente emocional. “Cuando cada una de nuestras hijas adultas me abrazaron, lloré,” dijo. “Sentí que no merecía ese reconocimiento”.

Gordon Campbell, miembro adventista y recipiente de la Medalla de la Orden de Australia [Imagen: Adventist Record]

Nacido en Papúa, Nueva Guinea, el doctor Campbell creció inmerso en la vida misionera. Sus padres pasaron 33 años prestando sus servicios como misioneros, una experiencia que moldeó su perspectiva desde muy temprana edad. “Nuestro primer idioma fue el inglés pidgin”, dijo. Recibió su educación en casa por parte de su madre, a quien describió como una excepcionalmente ardua trabajadora, a pesar de sufrir repetidamente ataques de malaria.

A los 18 años fue seleccionado como becario del Departamento de Salud en Port Moresby para estudiar medicina en la Universidad de Sídney. Después de graduar fue enviado a ejercer en Vanimo, el cual describe como “un hermoso paraíso tropical en la costa norte de Papúa, Nueva Guinea, a tres horas en canoa de Irian Jaya”.

Una experiencia temprana en su vida dejó en él una profunda impresión. Poco después de su llegada a este puesto de trabajo, un residente del lugar le informó que una mujer que había dado a luz a trillizos había muerto y que los bebés estaban a punto de ser sepultados con ella. Siendo que se carecía en ese lugar de instalaciones neonatales, el Dr. Campbell hizo los arreglos para que los bebés fueran transportados a Wewak, en donde había disponible el cuidado apropiado, Meses más tarde, el padre regresó a verlo con tres bebés saludables. “Cada pueblo tenía madres y abuelas lactantes y los trillizos pudieron desarrollarse bien”, dijo. “El padre llamó a los bebés, Gordon, Ann (el nombre de la esposa del Dr. Campbell y Akaw”.

Más tarde, el Dr. Campbell se especializó em obstetricia y ginecología, prestando sus servicios durante 30 años al Hospital Adventista Sídney y 34 años al Hospital Hornsby. A través del tiempo ayudó a traer al mundo a cientos de bebés. Uno de los momentos más significativos de su carrera involucró un parto de alto riesgo en el Hospital Hornsby, en el que el bebé venía sentado y en el que se requería intervención urgente para salvar la vida del bebé. Partiendo de sus habilidades desarrolladas en Papúa, practicó una sinfisiotomía —un procedimiento no conocido para muchos del personal en ese tiempo—, cuyo resultado fue de éxito tanto para la madre como para el bebé.

El ahora jubilado Dr. dijo que el traer bebés al mundo puede ser estresante tanto para la madre como para el médico, pero que en la mayoría de los casos el resultado es de pura alegría. “El milagro de la llegada segura de cada nuevo bebé es un momento mágico que nunca me cansé de experimentar”, confesó.

Juntamente con su labor en el hospital, el Dr. Campbell mantuvo un sólido compromiso con el servicio humanitario, En 1980 se ofreció como voluntario en un campo de refugiados en la frontera de Tailandia y Camboya tras el régimen de Pol Pot, prestando sus servicios con un equipo médico bajo los auspicios de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA). Decenas de miles de personas desplazadas pasaron por ese campo, muchos se ellos recibiendo atención médica por primera vez en muchos años.

“Me sentí honrado por haber tenido el privilegio de haber servido juntamente con tantos otros y haber hecho una diferencia cuando la necesidad era tan grande”, dijo.

El Dr. Campbell se ofreció también como voluntario en programas de salud en Nepal, Singapur y Fiyi. En Nepal, estuvo implicado en programas quirúrgicos en relación con prolapso útero vaginal, una condición debilitante que afecta a centenares de miles de mujeres. A través de múltiples visitas, los equipos llevaron a cabo docenas de procedimientos que cambiaron la vida de estas mujeres.

“El cambiar una esperada vida de pobreza y dolor persistente debido al prolapso, para una mujer por el resto de su vida, es un privilegio y un regalo inconmensurable para el dador y una bendición incalculable para quien la recibe”, dijo.

Ya sea en su país o en otras partes del mundo, la contribución del Dr. Campbell se ha hecho sentir ampliamente. El director ejecutivo del Hospital Adventista Sídney (cariñosamente llamado “el San”), Brett Goods, rindió tributo a su servicio.

“En nombre de la entera comunidad San, felicitamos al Dr. Campbell en su bien merecido logro”, dijo. “El Dr. Campbell prestó sus servicios al San como dedicado ginecólogo y obstetra por más de 30 años, proveyendo atención excepcional a mujeres y familias durante los momentos más significativos de su vida, a la vez que sirviendo de mentor a muchos de nuestros especialistas a lo largo de su labor. Su entrega, compasión y profesionalismo han tenido un impacto duradero en nuestro hospital; y este reconocimiento es un apropiado tributo para su sobresaliente carrera de servicio”.

La versión original de esta noticia se publicó en Adventist Record.

Traducción – Gloria A. Castrejón