
El pastor Abner De los Santos, presidente de la División Interamericana, se dirige a cientos de administradores de iglesias durante la sesión de discusión grupal en la cumbre de liderazgo del 2 de marzo de 2026, en Riviera Maya, México, enfatizando que la estructura tiene que servir a la misión. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
2 de marzo de 2026 | Riviera Maya, Quintana Roo, México | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana
Los principales administradores adventistas del séptimo día de las uniones y campos locales de la División Interamericana (IAD) se reunieron en pequeños grupos de discusión el 2 de marzo para examinar de qué manera la estructura de la iglesia puede servir mejor a su misión profética.
Por medio de 64 discusiones en grupos pequeños y resultados de encuestas en tiempo real, cerca de 600 administradores evaluaron las funciones bíblicas y prácticas de la iglesia local, asociaciones/misiones, uniones y divisiones.

Leidy Martínez, tesorera de la Asociación Dominicana del Este, participa en su grupo de discusión el 2 de marzo de 2026. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Desde sus primeros días, explicó, la organización no consistió en el control, sino en preservar la unidad doctrinal, proteger la misión y permitir la proclamación global de los mensajes de los tres ángeles en Apocalipsis 14.
“Nuestros pioneros inicialmente se resistieron a la organización formal”, dijo. “Pero sin estructura, los ministros no podían ser acreditados adecuadamente, las iglesias no podían protegerse de enseñanzas falsas, los recursos no podían ser gestionados con fidelidad y la misión no podía expandirse de forma sostenible”.

El presidente de la División Interamericana, el pastor Abner De los Santos, mantiene un diálogo durante una de las 64 mesas de discusión. [Fotografía: Daniel Gallardo/División Interamericana]
“El orden no es burocracia”, dijo. “Es fidelidad a un Dios de claridad y propósito”.
Funciones diseñadas para la misión
De los Santos explicó que la estructura de la iglesia está diseñada para que la iglesia local siga siendo el centro de formación de discípulos; la conferencia o misión fortalece y supervisa el ministerio de primera línea; la unión brinda coordinación regional y desarrollo de liderazgo; y la división conecta las regiones con el movimiento global mientras salvaguarda la unidad doctrinal bajo la Asociación General.

De izquierda a derecha: Daniel Zúñiga, director de información; Hiram Ruiz, asistente del presidente de la División Interamericana; e Ivelisse Herrera, tesorera de la División Interamericana, actúan como moderadoras durante los debates grupales del 2 de marzo de 2026. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Advirtió que cuando las funciones de borronean, la tensión aumenta.
“Cuando la estructura se vuelve confusa, las asociaciones se sienten limitadas, las iglesias se sienten dirigidas por demás, las uniones se sienten atrapadas en el medio y las divisiones se sienten responsables de todo”, afirmó. “Pero cuando los roles están claros, la autoridad se convierte en servicio, la supervisión en protección, la unidad fortalece el testimonio y la misión se acelera”.

Los administradores de la iglesia hacen una pausa para orar durante discusiones en grupos pequeños en el segundo día de la cumbre de liderazgo. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Durante el ejercicio, los líderes identificaron fricciones entre iglesias y asociaciones locales, y entre asociaciones y uniones. Las discusiones permitieron que los administradores señalaran las tensiones con franqueza sin asignar culpas.
Las respuestas mostraron que la planificación estratégica y la dirección reglamentaria pertenecen principalmente al nivel de la división; se llama a las uniones a que asesoren y acompañen a los campos; las asociaciones lideran la implementación y supervisión pastoral; y la iglesia local ejecuta la misión por medio del discipulado.
Los participantes también reconocieron duplicaciones en áreas como la planificación estratégica, la coordinación y supervisión del calendario. Muchos señalaron un control excesivo a nivel de las uniones, mientras que la fragmentación quedó más evidente a nivel de la iglesia local.
Al abordar las tensiones estructurales, los líderes se inclinaron por preservar la autoridad para la unidad doctrinal, al tiempo que favorecieron la contextualización y el empoderamiento en la práctica misionera, señalando un deseo de alineación bíblicamente fundamentada y centrada en la misión.

El pastor Abner De los Santos comparte un momento con otros líderes mientras entabla un diálogo durante una discusión en grupos pequeños centrada en aclarar los roles estructurales y la alineación de la misión. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Fortalecimiento de cada nivel de la iglesia
Al revisar las preguntas de discusión, Hiram Ruiz, asistente del presidente de la División Interamericana, dijo que la cumbre estaba diseñada para alinear una visión compartida del trabajo con todos los niveles organizativos.
“Tanto el plan estratégico como la administración de reglamentos y regulaciones corresponden a la División Interamericana”, afirmó Ruiz. “Esa claridad ayuda a establecer un plan unificado que fluye de la división a la iglesia local a la hora de su implementación”.
Dijo que el análisis también aclaró el papel que cumple la unión.

Hiram Ruiz, asistente del presidente de la División Interamericana, revisa temas clave surgidos de 64 discusiones grupales durante la cumbre de liderazgo. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Los hallazgos reforzaron una convicción central, dijo Ruiz: “Cada nivel necesita fortalecer al que está más cercano a los miembros y las comunidades”.
Un documento de trabajo compartido
El pastor De los Santos enfatizó que las discusiones están dando forma a un borrador de trabajo, no a un documento final.
“Este documento no es definitivo”, dijo, a la vez que invitó a recibir comentarios concisos y reflexivos para asegurar la propiedad compartida del documento.
“Queremos que sea nuestro documento”, dijo, “uno que aclare roles, fortalezca la colaboración y facilite la misión en todos los niveles”.

El pastor David Maldonado, presidente de la Asociación del Golfo en México, reflexiona durante las discusiones grupales sobre cómo fortalecer la claridad estructural y reducir las fricciones a nivel de iglesia local. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
“Nuestro propósito es facilitar la misión”, dijo De los Santos. “Ayudándonos unos a otros. Trabajando juntos. Integrados, arraigados en la Biblia y enfocados en la misión”.
Reflexiones desde el campo
El pastor David Maldonado, presidente de la Asociación del Golfo en México, describió la dinámica del grupo como enriquecedora.

El pastor Glen Samuels, presidente de la Unión Jamaiquina, participa de un diálogo durante una sesión centrada en alinear la autoridad y la autonomía dentro de la estructura de la iglesia. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Al revisar las respuestas recopiladas, se le confirmó que “en la multitud de consejeros hay sabiduría”.
“No es lo que yo creo que necesita la iglesia”, expresó. “Es lo que la iglesia reconoce en forma colectiva que necesita”.
El pastor Glen Samuels, presidente de la Unión Jamaiquina, calificó el proceso de innovador e inclusivo.

Gilberto Delgadillo, secretario ejecutivo de la Asociación del Oeste de México, habla en nombre de su grupo de discusión sobre cómo los roles organizativos pueden apoyar mejor el ministerio de primera línea. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Subrayó la importancia de documentar la claridad de roles para los futuros líderes. “Los líderes van y vienen”, expresó. “La claridad tiene que permanecer”.
Gilberto Delgadillo, secretario ejecutivo de la Asociación del Oeste de México, dio la bienvenida a los esfuerzos por optimizar las expectativas.
“Las iglesias locales a menudo se sienten saturadas”, dijo. “A veces la cuestión no es qué haremos, sino qué no lograremos hacer”.

Kay White, secretaria ejecutiva de la Asociación de Sotavento Sur, sigue la discusión mientras los líderes consideran la flexibilidad y la sensibilidad contextual en la planificación de la misión. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Kay White, secretaria ejecutiva de la Asociación de Sotavento Sur, dijo que las discusiones reflejaban realidades reales de la iglesia.
“Los resultados confirmaron lo que muchos de nosotros ya estábamos percibiendo”, dijo White.
Señaló que la discusión sobre los calendarios anuales subrayó la necesidad de flexibilidad y sensibilidad cultural.

Líderes de varios países de la División Interamericana participan de momentos de oración durante el segmento de discusiones grupales del 2 de marzo de 2026. [Fotografía: Daniel Gallardo/DIA]
Las reflexiones de White reflejaron el propósito más amplio de la cumbre.
“No estamos aquí para defender territorio”, dijo De los Santos. “Estamos aquí para preguntar: ¿Qué estructura sirve mejor a la misión profética que Dios ha confiado a esta iglesia?”
“La organización no es el objetivo”, concluyó. “La misión es el objetivo”.
Traducción de Marcos Paseggi