Dos participantes en el Proyecto Identidad Jabes 2026 dirigen un estudio bíblico con una mujer en su hogar en Chiriquí, Panamá. Más de 500 jóvenes tomaron parte en la iniciativa misionera de jóvenes, prestando servicios en toda la región, desde el 9 de enero hasta el 14 de febrero de 2026. [Imagen: Unión Panameña]

Esfuerzo misionero dirigido por jóvenes en Chiriquí fortalece comunidades a través de evangelización, servicio y discipulado.

23 de marzo de 2026 | Chiriquí, Panamá | Johana García y Personal de Noticias de la División Interamericana

Más de 500 jóvenes se esparcieron por comunidades en la provincia de Chiriquí, en Panamá, convirtiendo la fe en acción a través del Proyecto Identidad Jabes 2026 —una iniciativa misionera de los jóvenes que involucra cada año a los participantes en evangelización, grupos pequeños, estudios bíblicos y obra misionera en la comunidad.

Durante cinco semanas, del 9 de enero al 14 de febrero, sus esfuerzos ayudaron a establecer 10 nuevas congregaciones, construir seis iglesias y llevar al bautismo a 190 personas, a la vez que llevar a cabo 169 estudios bíblicos todavía en efecto en la región.

Los participantes prestaron servicios en 20 sitios misioneros a lo largo de la Asociación Panameña Occidental, combinando evangelización, obra comunitaria y discipulado.

Organizada por la Unión Panameña durante los pasados nueve años, la iniciativa continúa atrayendo a los jóvenes a la misión, a la vez que atiende las necesidades tanto espirituales como sociales en las comunidades locales, dijeron los líderes de la iglesia.

Dos participantes en el Proyecto Identidad Jabes 2026 caminan por un sendero rural en Chiriquí, Panamá, al dirigirse a visitar hogares y conectar con miembros de la comunidad durante la iniciativa misionera. [Imagen: Unión Panameña]


La evangelización produce resultados tangibles

Los jóvenes participantes dirigieron diariamente estudios bíblicos, visitas a los hogares y reuniones de evangelización, ofreciendo apoyo espiritual y llevando consuelo y esperanza a muchas familias, indicaron los dirigentes de la iglesia.

Naydelin González, una joven voluntaria que prestó sus servicios como capitana de grupo en San Lorenzo, describió la experiencia como desafiante y transformadora a la vez.

“Fue un gran desafío participar este año y observar la realidad que muchas personas están enfrentando”, dijo. “Nos encontramos con personas que han pasado por situaciones muy difíciles, incluyendo abuso y abandono. Esto me ayudó a comprender cuánto necesita la gente tanto el apoyo material como el espiritual —la gente necesita esperanza, compañía y alguien que esté dispuesto a escuchar”.

A pesar de las largas jornadas que con frecuencia comenzaban a las 8:00 a.m. y terminaban tarde en la noche, la joven González dijo que el equipo permaneció motivado a continuar sirviendo.

“Dios nos sostuvo, nos protegió y nos dio fuerzas”, dijo. “Él abrió puertas en muchos hogares y cuidó de nosotros a través de todo el proyecto”.

Jóvenes participando en el Proyecto Identidad Jabes 2026 visitan un hogar en Chiriquí, Panamá, como parte de sus esfuerzos en favor de la comunidad, durante la iniciativa del 9 de enero al 14 de febrero. [Imagen: Unión Panameña]


Su grupo por sí solo ayudó a establecer docenas de estudios bíblicos y atrajo entre 80 y 100 asistentes cada noche durante la campaña de evangelización. Dijo acerca de uno de los momentos más significativos:

“Una de las más bellas experiencias fue ver a 41 personas decidirse por el bautismo y entregar su vida a Cristo”.

Una vida transformada sirviendo a otros

Entre aquellas personas que fueron impactadas por la iniciativa, figura Carlos Bravo, de 65 años, procedente de Los Guayacanes en La Chorrera, cuya vida fue transformada a través del proyecto.

Antes de encontrarse con Dios, Carlos Bravo dijo que había enfrentado uno de los periodos más difíciles de su vida y había de hecho contemplado el suicidio. En ese momento de crisis, oró en busca de ayuda y, muy pronto después, un grupo del Proyecto de Identidad Jabes visitó su hogar.

Un joven participante en el Proyecto de Identidad Jabes 2026 conversa con un anciano en el patio trasero de su hogar en Chiriquí, Panamá, durante la iniciativa misionera del 9 de enero al 14 de febrero. [Imagen: Unión Panameña]


Lo que él consideraba inicialmente rechazo se convirtió en el comienzo de un nuevo capítulo. A través de la amistad, del compañerismo cristiano y el estudio de la Biblia, experimentó una profunda transformación.

Un año después, se sintió llamado a unirse al mismo esfuerzo misionero que lo había ayudado en su restauración.

“Entendí que Dios ya me había escogido antes de que siquiera viniera esa idea a mi mente”, dijo. Deseaba ser para otros lo que esos jóvenes fueron para mí, un recordatorio de que Dios sigue todavía buscando a sus hijos”.

Al ser asignado a Doleguita, en Chiriquí, el converso Bravo participó en intensos esfuerzos misioneros, testificando de primera fuente acerca de cómo Dios abrió puertas y guio su labor. A pesar de los desafíos, incluyendo rechazos y hasta un accidente menor, dijo que vio claramente la protección de Dios.

El dar a conocer su testimonio llegó a ser su herramienta más eficaz.

Tres jóvenes visitan y toman asiento con una pareja de ancianos antes de iniciar estudios bíblicos en Chiriquí, Panamá, durante el Proyecto de Identidad Jabes 2026 del 9 de enero al 14 de febrero de 2026. [Imagen: Unión Panameña]


“Cuando las personas escuchaban mi historia se daban cuenta de que Dios podía también hacer algo por ellas”, dijo.

Actualmente, Carlos Bravo vive con el renovado propósito de ser un mensajero de esperanza.

El servicio fortalece el impacto local

Además de la labor de evangelización, la iniciativa incluyó también ferias de salud, distribución de paquetes de alimentos y ayuda humanitaria, donaciones de ropa a familias necesitadas, limpieza de calles y espacios públicos, así como mejoras en casas y apoyo sanitario.

Hesleiny Pérez, otra joven participante, describió la experiencia como transformadora de la vida.

“Es algo que nadie puede explicar completamente, tienes que vivirlo”, dijo. El impacto no es ejercido solamente sobre aquellos que reciben el mensaje, sino también sobre aquellos de nosotros que servimos”.

Y recordó la gratitud de los miembros de la comunidad que fueron alentados por la presencia de los jóvenes entregados a dar a conocer el amor de Dios.

Carlos Bravo, de 65 años, quien participó en el Proyecto Identidad Jabez este año, dirige una sesión de testimonios durante el programa de clausura, donde otros participantes compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre el impacto de su servicio durante la iniciativa 2026. [Imagen: Unión Panameña]


Conclusión con una visión hacia adelante

El programa concluyó con informes y testimonios de cada grupo, enfatizando el impacto espiritual de su labor en toda la región.

El pastor José Smith, presidente de la Unión de Panamá, alentó a los participantes a continuar viviendo vidas de misión y servicio. “Los jóvenes deben estar consagrados a Dios e involucrarse en la misión”, dijo, expresando su esperanza de que aun más jóvenes lleguen a tomar parte en esfuerzos evangelizadores en todo Panamá.

El pastor Moisés González, director del ministerio de jóvenes de la Unión Panameña. Hizo notar el gran número de jóvenes que se unió a la iniciativa por primera vez, lo cual llamó un desafío y a la vez una oportunidad para conectarse y retener a los jóvenes durante los años de formación.

El evento concluyó con un bautismo y el anuncio del próximo campo misionero en Ciudad de Panamá, en donde el Proyecto de Identidad Jabes 2027 movilizará a una nueva generación de jóvenes. Los dirigentes de la iglesia expresaron su deseo en oración de que los participantes sigan viviendo como misioneros renovados y transformados.

Traducción – Gloria A. Castrejón