Paciente de cardiología de Loma Linda University Health experimenta un raro momento en el que todo regresa al punto de partida.

2 de marzo de 2026 | Loma Linda, California, Estados Unidos | Elena Aguirre, Loma Linda University Health News

Cuando Julio Ávila tenía solamente dos meses, los médicos anunciaron una noticia que habría de cambiar para siempre la vida de su familia. Había nacido con el síndrome de hipoplasia de corazón izquierdo (SHCI), una rara y peligrosa condición congénita en la que la parte izquierda del corazón no llega a desarrollarse completamente. Sin una necesaria intervención, el bebé no iba a sobrevivir.

En 1993, las opciones para los bebés con esta diagnosis eran muy limitadas. Sin embargo, en Loma Linda University Health, los cirujanos pediátricos y de condiciones cardiacas congénitas eran pioneros en trasplantes de corazón infantiles , ofreciendo esperanza a las familias cuando solo existían pocas alternativas.

Julio Ávila recibe un nuevo corazón dos veces. [Imagen cortesía de Loma Linda University Health]

Diecisiete días después de haber nacido, el bebé recibió un nuevo corazón.

Más de tres décadas después, el mismo corazón lo llevó de regreso a ese lugar en el que comenzó su vida, a un segundo trasplante que nuevamente habría de brindarle un futuro.

Una infancia que se hizo posible

Siendo que el paciente Ávila recibió su primer trasplante de corazón cuando era un recién nacido, no recuerda por supuesto esa cirugía. Lo que sí recuerda es algo que muchos pacientes con trasplantes no tienen nunca: una infancia vivida normalmente.

“Pude vivir mi vida como niño”, dijo. “No estaba constantemente en el hospital. Pude ir a la escuela, pude jugar. Tenía amigos. Por mucho tiempo no me sentí diferente”.

Ese resultado fue en un tiempo considerado extraordinario. De acuerdo con Anees Razzouk, M.D., un cirujano pediatra y de condición cardiaca congénita de Loma Linda University Health, el trasplante de corazón en un infante estaba todavía desarrollándose cuando el paciente Ávila nació.

“A principio de la década de 1990 el síndrome de hipoplasia de corazón izquierdo era con frecuencia fatal”, afirmó el Dr. Razzouk. “En ese tiempo, el trasplante les ofreció a algunos niños la mejor oportunidad para una vida activa y completa”.

El trasplante llevado a cabo en el paciente Ávila le permitió a su corazón funcionar normalmente con dos ventrículos funcionando; algo que las cirugías reconstructivas en ese tiempo no podían lograr en forma fiable. Al ir creciendo, su cuerpo se adaptó extraordinariamente bien. Durante años necesitó solamente seguimiento de rutina y medicamentos para suprimir el rechazo.

Cuando el corazón empieza a fallar

En la última parte de la década a partir de sus 20 años, comenzaron a aparecer algunos cambios sutiles. Comenzó a notar que se sentía más fatigado, le faltaba el aire y batallaba con sus actividades diarias. Eventualmente comenzó a toser sangre, una señal de que algo andaba realmente muy mal.

Los médicos determinaron que el paciente Ávila había desarrollado vasculopatía del injerto cardiaco, una condición en la que los vasos sanguíneos de un corazón trasplantado se van estrechando gradualmente con el tiempo. Esta es una de las razones más comunes por las que un recipiente de trasplante necesita eventualmente un segundo corazón.

“El trasplante no es una cura; es una jornada de toda la vida”, dice el Dr. Razzouk. “Cada episodio de rechazo, inflamación o interrupción en el medicamento, puede afectar la cantidad del tiempo que va a durar un trasplante”.

La situación del paciente Ávila se complicó por lagunas en su cobertura de su aseguranza durante los primeros años de su edad adulta, lo que llevó a fallos en el acceso a esenciales medicamentos contra el rechazo —una realidad que enfrentan muchos pacientes.

A principios de 2024, el corazón del paciente Ávila estaba fallando.

“No había duda de a dónde necesitaba acudir”, dijo. “Loma Linda me hacía sentir como en casa. Ellos han estado conmigo desde el principio”.

Momento de volver al punto de partida

En abril de 2025, más de 30 años después de su primer trasplante de corazón, Julio Ávila se sometió a un segundo trasplante de corazón en Loma Linda University Health.

Para el Dr. Razzouk, el momento cobra un raro significado. ”No es común para un cirujano involucrarse en la atención médica de un paciente a través de más de tres décadas”, dijo. “Ver a alguien que recibe un trasplante de recién nacido y luego otra vez como una persona adulta —eso es increíblemente significativo”.

La recuperación del paciente Ávila fue demandante, tanto física como emocionalmente. Pasó varias semanas recuperando fuerzas, reaprendiendo resistencia y confrontando el peso de recibir un segundo corazón donado.

“Hay por supuesto gratitud, pero hay también culpa de sobreviviente”, señaló. “Uno piensa en cada uno de los que están todavía esperando. Uno se pregunta por qué obtuvo otra oportunidad”.

Esa reflexión ha moldeado la forma como enfrenta ahora la vida, con una más profunda intención, defensa y compromiso con su salud.

Honrando el don de la vida

Tanto él como su equipo de atención médica subrayan que detrás de cada trasplante hay un extraordinario acto de generosidad.

“Las familias de los donadores son los verdaderos héroes de los trasplantes”, dijo el Dr. Razzouk, “En los momentos más oscuros de su vida eligen dar a alguien más un futuro. No hay palabras para expresar completamente ese regalo”.

Actualmente, Julio Ávila enfoca su atención en sanar, conservarse saludable y usar su experiencia para despertar conciencia en cuanto a la donación de órganos, el cuidado de un trasplante durante toda la vida y la importancia del acceso a medicamentos y de seguimiento.

“Se me han dado dos oportunidades de vivir”, ha dicho. “No tomo livianamente eso”.

Un legado de atención médica del corazón

Por más de seis décadas, Loma Linda University Health ha sido líder en atención médica pediátrica y de condición cardiaca congénita, atendiendo a pacientes desde su infancia hasta su edad adulta y permaneciendo al lado de las familias a través de cada etapa de la vida.

“Desde el momento en que los padres colocan su confianza en nosotros, les prometemos caminar a su lado en la jornada”, dijo el Dr. Razzouk. “La historia de Julio Ávila es un recordatorio de por qué es importante el compromiso”.

La versión original de esta noticia la publicó Loma Linda University Health en su sitio de noticias.

Traducción – Gloria A. Castrejón