Un joven comunicador que presta servicios en el Líbano documenta la fe y la resiliencia mientras se adapta a un ambiente diverso.
26 de marzo de 2026 | Montemorelos, Nuevo León, México | Laura Marrero y Noticias de la División Interamericana
No todas las travesías profesionales se hacen en oficinas o estudios de producción. Algunas se desarrollan por medio de culturas, lenguas y creencias, a menudo en entornos complejos y exigentes. Esa es la experiencia de Javier Guichard, graduado del programa de Comunicación de la Universidad de Montemorelos, que ahora vive y presta servicios en el Líbano.
A miles de kilómetros de su casa, su cámara no solo documenta la vida universitaria en la Universidad de Oriente Medio, sino que también capta historias de fe, resiliencia y propósito en una región donde comunicar esperanza requiere de sensibilidad, creatividad y convicción.

Javier Guichard, graduado en Comunicación y Medios, trabaja en la Universidad de Oriente Medio en Beirut, Líbano, donde utiliza la fotografía y el video para captar la vida en el campus y compartir historias de fe y resiliencia en un entorno multicultural. [Fotografía: Javier Guichard]
Entre pasillos, conversaciones y encuentros aparentemente casuales, algo cambió. Ver el trabajo de instituciones de todo el mundo despertó en él el deseo de formar parte de ese movimiento global de servicio. Lo que comenzó como un intercambio de contactos se convirtió rápidamente —en cuestión de días— en una invitación concreta para prestar servicios en la Universidad de Oriente Medio en Beirut. Sin tener todos los detalles definidos, tomó una decisión basada en la fe: ir donde se le abrió la primera puerta.
En el presente, Guichard trabaja en el departamento de promoción de la universidad como fotógrafo y videógrafo. Su papel consiste en captar la esencia de la vida universitaria, desde las clases y actividades estudiantiles hasta contenidos promocionales que reflejen la identidad de una institución adventista en un contexto profundamente diverso. Pero comunicarse en Oriente Medio implica mucho más que habilidad técnica.

Uno de los proyectos audiovisuales de Javier Guichard desarrollados en el Líbano refleja su trabajo de narración y producción de medios dentro de un contexto cultural diverso. [Fotografía: Javier Guichard]
Ha descubierto que, en ese contexto, el mensaje no siempre se expresa de manera explícita, sino que se construye, sugiere y vive.
Su trabajo va más allá del entorno institucional. Fuera de sus responsabilidades profesionales, participa en actividades con la iglesia universitaria, colaborando en iniciativas comunitarias en contextos donde no es posible el proselitismo abierto. Esto le ha llevado a encontrar nuevas formas de compartir su fe.
Curiosamente, uno de los impactos más significativos que ha tenido no ha llegado gracias a su trabajo profesional, sino en espacios cotidianos. En las canchas de voleibol de la universidad, Guichard ha construido relaciones con estudiantes de diversos orígenes, fomentando un ambiente de respeto, inclusión y trabajo en equipo. Lo que empezó como un simple juego se ha convertido en una oportunidad para influir positivamente en la cultura entre los jóvenes.

Una fotografía de Javier Guichard creada para materiales promocionales del programa de Informática de la Universidad de Oriente Medio en Beirut, Líbano. [Fotografía: Javier Guichard]
Lejos de su familia y de todo lo familiar, ha aprendido a depender de Dios de una manera personal, real y constante. Su fe ha pasado de ser algo heredado a algo profundamente suyo.
En ese proceso, la formación que recibió en la Universidad de Montemorelos ha sido clave. Las habilidades técnicas que desarrolló le han permitido asumir un papel integral en la producción audiovisual, llevando proyectos desde su concepto hasta la ejecución. Más allá de la preparación técnica, reconoce que los valores que aprendió —la pasión por el servicio y visión de iniciativa— son los que dan sentido a su trabajo actual.
La historia de Guichard sigue desarrollándose en Beirut. Su impacto, como él mismo reconoce, apenas está comenzando.
Traducción de Marcos Paseggi