2 de abril de 2026 | Torben Bergland, M.D., para Reminded.org
La soledad es un sentimiento. Es un sentimiento que indica que no estás tan conectado a los demás como te gustaría estarlo.
La soledad es un síntoma de desconexión. La falta de conexión prolongada no es buena para nosotros. Y, sin embargo, la soledad es una experiencia común que la mayoría de nosotros ha tenido algunas veces en nuestra vida. Es el lado malo de ser una persona independiente que algunas veces actúa por su cuenta.
Soledad y aislamiento no son la misma cosa. La soledad puede experimentarse al estar solo; pero la persona puede sentirse también solo entre otras personas, incluyendo amigos y familia. La soledad es el sentimiento que experimentas cuando tu necesidad de conexión no se satisface. Y ese sentimiento de desconexión es ciertamente doloroso.
Es importante ser capaz de pasar tiempo solos sin experimentar el sentimiento de soledad —el pasar horas o unos cuantos días solos sin desear desesperadamente conexión. Vamos a tener en la vida tales momentos y circunstancias de estar lejos de las personas que son más importantes para nosotros; pero, si esas ocasiones se prolongan o son involuntarias, es natural que surja el sentimiento de soledad.
La soledad es también una realidad y experiencia subjetiva. Si te sientes solo, entonces ese sentimiento es un hecho en tu vida, no importa lo que otros digan o piensen de la situación. Para muchos, la peor clase de soledad puede ser la desconexión emocional —esa sensación de que los demás no ven, reconocen o aprecian lo que tienes dentro.
- ¿Qué puedes hacer en relación con la soledad? Cuando la experimentes, tómala en serio. Reconoce tus sentimientos y procura a otras personas que podrían respetar y tomar en cuenta lo que estás sintiendo.
- Admite el problema. Nadie debe sentirse avergonzado por sentirse solo. Esto no hace de ti una persona fracasada. Deja que tu sentimiento de soledad sea un aliciente para pensar y actuar en forma apropiada.
- Toma en cuenta las causas. ¿De dónde viene esa soledad? ¿Faltan personas con las cuales conectar, o se te hace difícil en tu vida conectarte emocionalmente con las personas? ¿Qué temores y obstáculos se presentan en el camino de la conexión con otras personas? ¿Estás buscando conexión con la clase correcta de personas —aquellas que puedan ver y apreciar quién eres y qué hay dentro de ti?
- Acepta lo que no puedes cambiar. La vida está llena de cambios y transiciones y el seguir adelante requiere que dejes algo atrás. El dejar atrás el hogar, la familia, amigos, colegas y compañeros de escuela, puede crear sentimientos temporales de soledad; pero trata de apreciar las nuevas oportunidades para conectar que están presentes.
- Altera lo que sí puedes cambiar. Es importante contar con por lo menos una persona en nuestra vida con la que podemos abrirnos y hablar con franqueza. Contar con tres o más de ellas es todavía mejor. Busca la verdadera conexión, no la popularidad o la atención. Involúcrate con otras personas en algo en lo que estés interesado o alístate como voluntario en alguna causa en la que crees.
- Come con las personas. Necesitamos participar juntos de los alimentos. El invitar a otras personas a tu casa o el salir a comer fuera con ellas es frecuentemente en donde se forman las relaciones.
- Consigue una mascota. El cuidar de algo que no seas tú mismo —alimentándolo, llevándolo a caminar, acariciándolo, etc., puede ser de gran ayuda.
- Busca ayuda profesional. Si no sabes qué hacer o cómo manejar las cosas para mejorar en tu vida la calidad y cantidad de relaciones significativas, busca entonces ayuda profesional. Habla con un médico, consejero, terapeuta, sicólogo o siquiatra, para evaluar si tienes algún trastorno mental tratable que obstaculiza tu conexión con los demás.
No dejes que la soledad te inmovilice; permite más bien que la soledad te mueva a la acción. La experiencia de la soledad podría empujarte a buscar una conexión más profunda con otros: personas, animales y Dios. Si estás experimentando soledad, busca aquello que puedes cambiar en tu vida social y en tu vida espiritual. Es posible experimentar la verdadera conexión.
Traducción – Gloria A. Castrejón