21 de enero de 2026 | Torben Bergland, M.D., de Reminded.org

Tu estilo de vida ejerce un impacto no solo sobre en cuántos años vas a vivir, sino también en cuán bien puedas vivir. El estilo de vida no tiene que ver solamente con añadir años a la vida, sino también con añadir vida a los años. Aunque deseamos vivir largas vidas, es igualmente importante que podamos vivir bien, tener la calidad de vida mejor posible y ser capaces de hacer y de lograr lo que deseamos en la vida. Un estilo de vida saludable y bien equilibrado no es una garantía en contra de la enfermedad física o mental; pero aumenta la posibilidad de gozar de más años de salud y felicidad. Y aunque de alguna manera se pase por alto, el estilo de vida es tan importante para la mente como lo es para el cuerpo. Si deseas que tu mente esté bien, que esté saludable y feliz —lo cual a su vez ayuda al cuerpo a estar sano—, hay algunos principios clave de estilo de vida que recomendaría que implementes y pongas en práctica.

Sueño

El obtener una cantidad adecuada de sueño es una de las mejores cosas que puedes hacer en favor de tu mente y cuerpo. La razón por la que te sientes mejor después de una buena noche de sueño es porque tu cerebro y tu cuerpo están funcionando mejor. El sueño es restaurador y rejuvenecedor. Aunque no estés completamente consciente, hay muchas cosas positivas y absolutamente necesarias que están ocurriendo mientras duermes. Por el contrario, la razón por la que te sientes un tanto lento después de una o más noches de insuficiente cantidad o calidad de sueño es porque tanto tu cerebro como tu cuerpo están sufriendo. La falta de sueño desestabiliza el cerebro, afecta la memoria y te hace más propenso a oscilar entre emociones extremas. Cuando el cerebro no ha recibido suficiente sueño, la habilidad del lóbulo frontal para controlar los centros del cerebro que accionan las emociones, la impulsividad y procura de recompensa, se ve afectado significativamente. De esta manera, el riesgo de un estado de ánimo negativo, acciones y decisiones irracionales, agresión, problemas de conducta y adicciones, aumenta significativamente también. La alteración del sueño es un síntoma de la mayoría de las enfermedades mentales; pero, más allá de ser un síntoma, la insuficiencia de sueño en sí misma puede llevar a la enfermedad mental. Y toda una vida de insuficiencia de sueño puede incrementar también el riesgo de la enfermedad de Alzheimer.1

Casi todos los adultos necesitan aproximadamente cada noche, de 7 a 9 horas de sueño de buena calidad. Y eso significa no simplemente esas tantas horas en cama. Los niños y los adolescents necesitan más. Infortuadamente, muchos fallan en obtener adecuada cantidad de sueño. Cuando los niños y adolescentes no obtienen adecuada cantidad de sueño, los efectos se hacen un tanto evidentes en su estado de ánimo y su comportamiento. La falta de sueño tiene también el mismo efecto en los adultos. El precio que se paga es inmediato en términos de cansancio, fatiga, irritabilidad, olvidos, irracionalidad, disminución de productividad y creatividad, etc., etc.

Dormir no es pérdida de tiempo. Es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu salud y bienestar. El haber descansado bien es un prerrequisito para funcionar bien. Desde el principio, según leemos en el libro de Génesis, el día comienza a la puesta de sol. Y también, el primer día entero para el hombre fue el sábado. Esto podría ser un recordatorio para nosotros de que en la creación de Dios, el descanso precede a la actividad. Descansar y dormir no es lo que hacemos cuando todo ha sido hecho y no ha quedado nada por hacer. Más bien, dejemos que preceda a todo lo que hacemos, de tal manera que hagamos bien lo que tenemos que hacer y disfrutemos de la vida.

Ejercicio

La actividad física es una de las formas más rápidas de levantar tu ánimo. Dentro de solo unos cuantos minutos de simplemente cualquier actividad, estarás cosechando beneficios. Muchas personas que hacen ejercicio regularmente dirán que los efectos positivos que esto tiene en la mente son tan importantes para ellas como los efectos físicos. Pero hay algo más en cuanto al ejercicio que efectos instantáneos, deseables y a corto plazo. Los beneficios a largo plazo del ejercicio han sido bien probados. Las personas que hacen ejercicio informan experimentar menos días de salud mental deficiente que las personas que no lo practican. 2
El ejercicio puede tener beneficios de prevención, así como terapéuticos, en varios desórdenes mentales, tales como depresión, ansiedad y otros, así como en enfermedades como Alzheimer y Parkinson.3

Nuestro cuerpo fue creado para moverse y para la actividad física. Pero en todo el mundo muchos están viviendo vidas altamente sedentarias con poca o nada demanda de esfuerzo físico. La actividad física se ha vuelto opcional y ya no es un prerrequisito para la sobrevivencia diaria. Pero para el bienestar y la sobrevivencia a largo plazo, la actividad física no es opcional. Necesitamos la actividad para la que fue creado nuestro cuerpo y, si no tenemos suficiente de ella a través de nuestras actividades regulares diarias, necesitamos añadir ejercicio a nuestra rutina.

¿Has notado cuán excitado se vuelve un perro cuando lo sacan para un paseo? Nuestro cuerpo se siente tan verdaderamente alegre por el ejercicio como el perro, al anticipar tal caminata. Lo que pasa es que nuestra mente no siempre lo capta. Y cuando te sientes cansado o de alguna manera deprimido y no sientes deseos de hacer ejercicio, es posible que sea cuando lo necesitas más. Infortunadamente, cuando lo necesitamos más es cuando es más probable que no lo hagamos. La buena noticia es que cualquier cosa es mejor que nada, y sea lo que sea lo que decidas hacer, ve aumentando gradualmente desde donde estás hasta llegar a donde quieres estar.

Nutrición

Los alimentos que comemos y los fluidos que tomamos se convierten en el cuerpo que somos. Si quieres tener un buen cuerpo, asegúrate de usar buena materia prima. De la misma manera, si deseas formar un cerebro que funciona bien y un sistema nervioso saludable, harás bien en tener en cuenta lo que comes y bebes. Lo que comemos y bebemos no solamente afecta nuestro bienestar general, sino que afecta también nuestra vulnerabilidad hacia la enfermedad mental.

“Las dietas altas en alimentos integrales tales como vegetales, frutas, cereales integrales, frijol y legumbres, nueces y semillas, pescado y aceite de oliva, se asocian en forma consistente con un reducido riesgo de depresión”.4 Por otra parte, las “dietas altas en comidas chatarra, tales como bebidas altamente azucaradas o endulzadas, alimentos fritos, pastelería, donas, bocadillos envasados y panes y cereales procesados y refinados, están ligados a un riesgo más alto de depresión”.5

Se han encontrado resultados similares en relación con la ansiedad y otros desórdenes mentales. La buena noticia es que una dieta que es buena para la mente, es también buena para el cuerpo.

Relaciones

Más allá de lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo, lo que pasa entre nosotros, los demás y Dios, es de máxima importancia para nuestro bienestar mental. Necesitamos estar conectados a otras personas y a Dios. Hemos sido creados como entes sociales, creados para compañerismo con Dios y con los demás. Aun antes de que el pecado entrara en el mundo, Dios declaró específicamente que había algo que no era bueno: “No es bueno que el hombre esté solo“ (Gen. 2:18). Esta es una verdad fundamental en cuanto a la naturaleza humana. Necesitamos estar conectados. Necesitamos vínculos emocionales íntimos para cultivar relaciones. En este mundo en donde todos experimentamos dificultades, necesitamos el apoyo y consuelo de alguien que está con nosotros; el Señor, arriba, además de hombres y mujeres compañeros y compañeras a nuestro lado. De esta manera, el mandamiento de Jesús de amar a Dios y unos a otros es también el consejo más excelente para mantener una buena salud mental:

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Ama a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que estos”
Marcos 12:30, 31
NVI

  1. M. Walker, Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams (Por qué dormimos: Develando el poder del sueño y los sueños) (New York: Scribner, 2017).

  2. S. R. Chekroud, et al. (2018) “Association between physical exercise and mental health in 1.2 million individuals in the USA between 2011 and 2015: a cross-sectional study” (Asociación entre el ejercicio físico y la salud mental en 1.2 millones de individuos en Estados Unidos entre 2011 y 2015: un estudio transversalThe Lancet Psychiatry (Psiquiatría Lancet),5(9), 739–746.

  3. Walsh R. Lifestyle and mental health (Estilo de vida y salud mental). Am Psychol. 2011;66(7):579-592.

  4. F. Jacka, Brain Changer: The Good Mental Health Diet (Cambiador cerebral: La buena dieta de salud mental (Sídney, Australia: Macmillan Australia, 2019).

  5. Ibid.

Traducción – Gloria A. Castrejón