
Los milagros en la misión a menudo se producen de formas inesperadas, dijo el presidente de la Asociación General Erton Köhler durante su mensaje el último día de la Asociación de Reenfoque Misionero en Bangkok, Tailandia, el 13 de junio. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
Erton Köhler llama a los líderes misioneros adventistas a unirse a Dios en su labor de alcanzar a otros.
16 de junio de 2026 | Bangkok, Tailandia | Marcos Paseggi, Adventist Review
“Los milagros en la misión suelen producirse de maneras inesperadas”, dijo el presidente de la Asociación General Erton Köhler durante su mensaje en el último día de la Conferencia de Reenfoque Misionero en Bangkok, Tailandia, el 13 de junio. Es la razón por la que Dios busca soñadores que puedan conectarse con los sueños que él ya tiene, enfatizó Köhler.
El evento en Tailandia reunió a más de cuatrocientos líderes, delegados y representantes que trabajan para tender puentes de entendimiento con grandes grupos de personas de otras culturas y creencias, especialmente aquellos que viven y prestan servicios en países con poblaciones musulmanas significativas. Con ese fin, Köhler recordó a los líderes: “Dios puede usar nuestras estrategias imperfectas para llegar a los corazones”.

Los asistentes a la Conferencia de Reenfoque Misionero en Bangkok, Tailandia, participan en el canto congregacional durante el programa del 13 de junio. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
En el contexto de conectarse con personas de la fe musulmana, Köhler explicó que existe una estrategia que no pertenece ni depende de nosotros: “Los sueños”, dijo. “Es la estrategia de Dios, no la nuestra”.
Köhler explicó lo efectivos que son los sueños para llegar al corazón en algunas culturas. “Pero no dependen de nosotros; Dios decide a quién llegar de esa manera”, dijo. “Y los resultados son impresionantes”.

Un grupo multicultural de adoración dirige el canto congregacional en el último día de la Conferencia de Reenfoque Misionero en Bangkok, Tailandia, el 13 de junio. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
En los minutos siguientes, Köhler compartió casos reales de personas de fe no cristiana que recibieron sueños —a veces durante semanas— hasta que decidieron actuar en consecuencia. En algunos casos, esos sueños los llevaron a un cambio de rumbo o a un giro importante en sus vidas. “Imagínense”, exclamó Köhler. “Esta noche Dios dará sueños a algunas personas…”. Dios no esperará a que resolvamos el problema de cómo alcanzarlas. Se levantará en medio de la noche para alcanzar esos corazones”.
La suficiente osadía como para sumarnos a Dios en su obra
Köhler explicó que, si bien este elemento de los sueños puede sonarnos extraño, en la Biblia Dios a menudo usó los sueños para abrir nuevas fronteras misioneras. Mencionó a Jacob en Betel, a José en prisión, los sueños del faraón y los que Dios dio al rey babilónico. También hizo referencia a los sueños de José en los Evangelios. “Dios usó los sueños para abrir puertas y corazones para la misión”, expresó.

Un asistente a la Conferencia de Reenfoque Misionero registra parte del culto del 13 de junio en Bangkok, Tailandia. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
De la misma manera que Dios actuó en el pasado, “él sigue alcanzando corazones y abriendo puertas a los otros hijos de Abraham”, enfatizó Kohler. “De manera que la cuestión no es saber si él está obrando; la cuestión es ser lo suficientemente valientes como para convertirnos en sus socios cuando las personas que ha visitado lleguen en busca de respuestas”.
En un contexto misionológico, todo gran movimiento comienza como un sueño antes de convertirse en realidad, dijo Köhler, al mencionar a Abraham, Moisés, Pablo y los pioneros del movimiento adventista. “El futuro nace dos veces: primero, en un sueño y luego, [se convierte] en realidad”.

Los asistentes a la Conferencia de Reenfoque Misionero escuchan al presidente de la Asociación General, Erton Köhler, durante su mensaje del sábado en Bangkok, Tailandia, el 13 de junio. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
Todo comenzó con un sueño
Sobre la base de la historia bíblica de José, Köhler recordó a los líderes de misión que antes de que José interpretara los sueños del faraón, salvara Egipto, se convirtiera en primer ministro y preservara a Israel, todo lo que tenía era un sueño. “Era solo otro hijo de Jacob hasta que empezaron los sueños”.
Se burlaron de él por esos sueños, recordó Köhler a los líderes de misión. “Parecían la fantasía de un adolescente que no entendía cómo funciona el mundo”. No obstante, enfatizó Köhler, “Dios rara vez anuncia sus sueños con trompetas”, ya que “los soñadores provienen de familias comunes, de entornos comunes y viven en circunstancias comunes”. Añadió: “Lo que los diferencia no son sus credenciales, su apellido o su posición, sino lo que sucede […] cuando decidan creer y sus ojos son abiertos”.

“Lo que distingue a los soñadores no son sus credenciales, su apellido familiar o su posición, sino lo que sucede […] cuando deciden creer y sus ojos son abiertos”, dijo Erton Köhler durante su mensaje del 13 de junio en Bangkok, Tailandia. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
En ese sentido, “los sueños de Dios no son una recompensa sino un llamado”, dijo Köhler, “y como todo llamado de Dios, llegaron antes de que José, su familia o el mundo estuvieran listos”. Añadió: “El sueño siempre precede a la preparación”.
Directo de la mente misma de Dios
Köhler también enfatizó que desde el principio, José fue reconocido como soñador. Cuando sus hermanos lo vieron, “se dijeron el uno al otro: ‘¡Ahí viene el soñador!’”, leyó Köhler de Génesis 37:19. “Se convirtió en su identidad”, dijo Köhler. “[Sus hermanos] lo dijeron como insulto, pero Dios lo interpretó como un título”.

Al final del mensaje del presidente de la Asociación General Erton Köhler en Bangkok, Tailandia, el 13 de junio, los asistentes se comprometen a unirse a los sueños de Dios para llegar a muchos con quienes él ya está obrando. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
En ese contexto de rechazo, los hermanos de José pensaban que matando al soñador, podrían deshacerse del sueño, dijo Köhler. “Pero no entendieron que puedes silenciar al soñador pero no destruir el sueño. Porque el sueño no vive en la historia del soñador, sino en la mente del Dios que lo dio. Y ningún robo, ninguna traición, ninguna acusación falsa, ninguna celda de prisión, ha llegado jamás tan profundo” como para matar el sueño de Dios. Así que, al final, “los sueños de José no solo se hicieron realidad: ¡Dios los superó!”
Según Köhler, ese es el mensaje de Dios para cada adventista que asistió a la Conferencia de Reenfoque Misionero, dado que él nos llama a recordar los sueños que nos ha dado. “Quitémosles el polvo y compartámoslos en alta voz, confiando en que el Dios que dio el sueño desde el principio pretende hacer mucho más de lo que podemos imaginar”.
Traducción de Marcos Paseggi