12 de febrero de 2021 | Montemorelos, Nuevo León, México | Universidad de Montemorelos y Noticias de la División Interamericana

Cuando Lili Pimentel, estudiante de tercer año de la Universidad de Montemorelos en el Norte de México, tuvo que quedarse en su casa en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, y seguir con educación a distancia el año pasado, ella y su familia notaron una gran necesidad en la comunidad.

“Aunque las empresas, las organizaciones y las escuelas se adaptaron sin problema a la nueva normalidad virtual, muchas familias afectadas por las presiones financieras de la pandemia y la falta de recursos o de Internet en sus hogares llevaron a que muchos abandonaran los estudios”, dijo Pimentel. Pimentel, estudiante de tercer año del programa de comunicación y medio de Montemorelos, dijo que ella y sus padres no se sorprendieron de que muchas familias no tuvieran acceso a Internet ni los dispositivos apropiados para la educación en línea de sus hijos.

Decidieron entonces crear un proyecto para ofrecer tutoría a niños en edad escolar en sus hogares. Separaron entonces una habitación especial para enseñarles a los niños.

Juanita Pimentel, una contadora empleada en la Universidad Adventista de Linda Vista que trabajaba remotamente desde su hogar en Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, México, enseña una lección de matemáticas a cuatro niños de la comunidad que no están en la escuela porque no tienen acceso a Internet para la educación a distancia durante la pandemia. La familia Pimentel vio la necesidad en su comunidad y organizó sesiones de tutoría dos veces a la semana para enseñar a los niños en edad de educación primaria a leer y escribir, aprender matemáticas y aprender valores e historias de la Biblia desde julio de 2020. [Fotografía: Cortesía de Lili Pimentel]

El Sistema de Administración Educativa de Chiapas informó que al comienzo del ciclo lectivo 2020-2021, más de 36 mil estudiantes de los niveles básico y superior no estaban registrados en el sistema, lo que representa los abandonos entre los estudiantes del estado. Solo el 24,6 por ciento de los hogares de Chiapas cuentan con acceso a Internet.

Cómo se estableció el proyecto

“La idea surgió cuando comenzó la pandemia y vimos por la ventana que muchos niños estaban jugando afuera”, dijo Obel Pimentel, padre de Lili. “Decidimos traerlos a la casa a enseñarles a leer y escribir”. Los dos padres de Lili son empleados de la Universidad de Linda Vista que administra la Iglesia Adventista. Su padre es profesor y su madre, Juanita, es contadora. Ambos han estado trabajando desde su casa.

Después de hablar con los padres de varios niños, comenzaron a enseñar a un grupo de cinco a siete niños de 6-9 años en julio de 2020. “Vienen a la casa dos veces por semana durante una hora y media, o a veces durante dos horas para leer, escribir y estudiar matemáticas”, dijo Lili. “Les pasamos también videos educativos, videos sobre valores, historias de la Biblia, y canciones sobre el alfabeto y los números para los más jóvenes”.

Juanita enseña las lecciones de matemáticas, el padre enseña lectura y otras actividades interactivas, mientras que Lili coordina los videos educativos, los valores, los cánticos y cualquier otra área que soliciten los niños.

Cinco de los niños en edad escolar sostienen globos durante una actividad de las lecciones de tutoría en la casa de los Pimentel. [Fotografía: Cortesía de Lili Pimentel]

Un emprendimiento familiar

Es un emprendimiento familiar, dijo Lili. “Para respetar las regulaciones de distanciamiento social, solo podemos tener unos pocos niños en casa pero usamos mascarillas y ellos también usan las suyas al participar de las clases semanales”, añadió Lili. Ella atribuye su experiencia para la iniciativa y el estilo de enseñanza al trabajo que llevó a cabo con el ministerio joven Doulos, que supervisa los clubes de Aventureros y Conquistadores en el campus de Montemorelos.

El primer segmento de cada clase comienza con los medios. Los niños tienen la oportunidad de ver un breve video, entonar cánticos y participar de la lectura y la escritura, explicó Lili. Entonces pasan a juegos donde repasan las vocales y los números, y terminan con un pequeño presente para motivarlos a que regresen para la clase siguiente.

“Creo que es así como ponemos en práctica la iniciativaI Will Go’ de la iglesia porque implica llegar a una necesidad, como una oportunidad de educar, pero también de usar cada lección, cántico o video para enseñar historias bíblicas a los niñosy acerca de Jesús”, dijo Lili.

Tiempo dedicado al servicio

Para Juanita, la madre de Lili, hay más que suficiente tiempo de servir a otros en medio de la pandemia. “Si nos organizamos en casa, podemos cumplir con nuestras actividades académicas o de trabajo para que tengamos suficiente tiempo de ayudar a los niños que no están asistiendo a la escuela”, dijo Juanita.

El profesor de la Universidad Adventista de Linda Vista Obed Pimentel aparece junto a un alumno durante la clase de lectura. [Fotografía: Cortesía de Lili Pimentel]

“La visión para este proyecto hacia el futuro es para que los niños obtengan más conocimientos y, cuando regresen a la escuela, puedan estar mejor preparados gracias a las clases que han tenido en este proyecto”, dijo Obed Pimentel.

Mientras sigan estudiando y trabajando desde su casa, los Pimentel seguirán enseñando a los niños, dijeron.

“Chiapas no estaba listo para este modo virtual pero nosotros estamos preparados para servir e implementar este tipo de proyecto educativo”, dijo Lili.

Lili Pimentel colaboró con este informe.

Traducción de Marcos Paseggi

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