Casi un año después de que el Huracán Iota devastó la Isla de Providencia en la región Colombiana del Norte, los adventistas se reunieron hace poco para el culto dentro de las iglesias o tiendas especiales. El Huracán Iota arrasó las Islas Colombianas de San Andrés y Providencia con vientos de más de 250 kilómetros por hora el pasado 16 de noviembre de 2020.
De cuatro congregaciones, una iglesia quedó completamente destruida, otros dos sufrieron daños, y una cuarta congregación se estaba reuniendo todas las semanas en un lugar alquilado, y quedó sin dónde reunirse.
“Experimentamos desafíos con la logística del transporte hacia la isla y la faltante de materiales, por lo que nuestros planes de reparar o reconstruir las estructuras afectadas de la iglesia para las congregaciones Central y Bethel se vieron retrasadas”, dijo el pastor Jonathan Gallego, presidente de la Misión de las Islas Colombianas.La iglesia adventista Rocky Point quedó destruida, por lo que se armó una gran tienda sobre un marco de metal para los cultos, mientras se sigue con los planes de reconstruir el templo en el año entrante, dijo Gallego. “Los miembros de la iglesia Cedar Valley también comenzaron a reunirse bajo una tienda provisional, mientras procuran hallar un mejor lugar para adorar a Dios”, añadió.
Fue importante reunir a decenas de miembros que aún están viviendo en la isla ese 11 de septiembre, dijo Gallego. “La mayoría de nuestras congregaciones se han estado reuniendo cada semana al aire libre, en grupos pequeños, por lo general bajo un árbol”, dijo.El sábado por la tarde, 120 miembros de iglesia de las cuatro congregaciones se alistaron para participar de la obra misionera en la isla. Los miembros recibieron camisetas diseñadas especialmente para la ocasión, folletos con estudios bíblicos y hojas para encuestas misioneras con las que salieron a impactar sus comunidades y compartir el evangelio con los demás isleños.
“Todos fueron organizados de dos en dos para alcanzar a Providencia, llegando a los hogares de diversas comunidades, buscando personas interesadas en aprender más sobre la salud preventiva y sobre la Biblia”, explicó Gallego. “Aun con esos desafíos, los miembros de iglesia no han dejado de compartir esperanza en sus vecindarios”, añadió.Durante los últimos once meses, la Iglesia Adventista ha sido fundamental a la hora de ayudar a los afectados por el Huracán Iota. Se distribuyeron cientos de hornos, sartenes, licuadoras, sábanas, toallas, almohadas, juegos de artículos de higiene, bolsas de comida, ventiladores y otros artículos entre los residentes de la isla. Aun así, el proceso de reconstrucción ha sido lento debido a la gran demanda de materiales y el aumento de los costos.
“Continuaremos ofreciendo apoyo espiritual además de trabajar por las necesidades físicas y emocionales todo lo que sea posible”, dijo Gallego.Hay más de mil cien adventistas que se reúnen en doce iglesias y congregaciones en las islas colombianas de San Andrés y Providencia.
Traducción de Marcos Paseggi