18 de mayo del 2023 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Ted N.C. Wilson, President de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

Ted Wilson (TW): ¡Saludos amigos! Como sabrán, hemos estado leyendo el maravilloso libro El Conflicto de los Siglos, rastreando la historia cristiana a lo largo de las edades. Más recientemente, hemos estado analizando la Reforma protestante y cómo Dios continuó guiando a Su pueblo incluso a través de una terrible persecución. Continuaremos nuestro estudio regular la próxima semana, pero hoy estamos recordando una fecha muy importante en la historia del movimiento remanente de Dios de los últimos días: el 20 de mayo de 1863.

Nancy Wilson (NW): Leemos en la página 343 de El Conflicto de los Siglos que “La obra de Dios en la tierra presenta, siglo tras siglo, sorprendente analogía en cada gran movimiento de reforma o religioso… Los movimientos importantes de hogaño concuerdan con los de antaño, y la experiencia de la iglesia en tiempos que fueron encierra lecciones de gran valor para los nuestros. Ninguna verdad se enseña en la Biblia con mayor claridad que aquella de que por medio de su Santo Espíritu Dios dirige especialmente a sus siervos en la tierra en los grandes movimientos en pro del adelanto de la obra de salvación. (CS 343.1).

TW: Guillermo Miller, de quien hablaremos más en las próximas semanas, fue un agricultor Estadounidense muy respetado que vivió en el noreste de los Estados Unidos a mediados del siglo XIX. En un momento, dudó de la autoridad divina de las Escrituras, pero después de varios años de incredulidad, comenzó a sentirse desesperanzado. Sin embargo, Dios no se había olvidado de este hombre honesto y gentilmente le abrió los ojos a la verdad de Su Palabra. Miller comenzó a estudiar la Biblia fervientemente, versículo por versículo, utilizando únicamente una concordancia como guía. Mientras estudiaba en oración, experimentó la verdad que se encuentra en el Salmo 119:130: “La exposición de tus palabras alumbra;. Hace entender a los simples”.

NM: Mientras estudiaba el libro de Daniel, Miller llegó a este versículo clave: “Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (Daniel 8:14). Después de estudiar este pasaje por algún tiempo, concluyó que el regreso de Jesús era inminente. Miller se convirtió en un destacado líder en lo que se conoció como «El Segundo Gran Despertar». Miles de personas en los Estados Unidos y más allá estaban convencidas de que Jesús vendría pronto. Con base en las profecías de Daniel, finalmente se determinó que Jesús regresaría el 22 de octubre de 1844. Esperaron ansiosamente que apareciera su Señor, pero cuando el reloj marcó la medianoche al final de ese fatídico día, su tristeza no conoció límites. Lloraron y lloraron hasta el amanecer.

TW: Esta experiencia fue predicha en el libro de Apocalipsis, donde una voz del cielo le dice al apóstol Juan: “La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.” (Apocalipsis 10:8). Cuando Juan pide el librito, el ángel le dice: “Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.” (v. 9). Juan siguió las instrucciones y descubrió que era tal como el ángel le había dicho. Entonces se le dijo: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.” (v. 11).

NW: Esta profecía describe perfectamente la experiencia de los Mileritas. Mientras que muchos creyentes se apartaron después de una experiencia tan amarga, un grupo más pequeño continuó estudiando la Biblia, convencidos de que el error no estaba en la Palabra de Dios, sino en su interpretación de la misma. A través de un estudio cuidadoso, comparando Escritura con Escritura, se dieron cuenta de que en ninguna parte la Biblia llama a la Tierra «el santuario», un concepto erróneo común en esos días que conduce a la suposición de que la «purificación del santuario» debe estar refiriéndose a la Tierra.

A medida que este pequeño grupo de creyentes continuaba estudiando la Palabra de Dios, se dieron cuenta de que «el santuario» al que se hace referencia en el libro de Daniel era mucho más grande que cualquier cosa aquí en la Tierra: era el santuario en el cielo, del cual el santuario israelita en la Tierra era simplemente un tipo.

TW: El estudio del santuario es un tema importante que discutiremos en videos próximos, pero por ahora, notaremos que esta comprensión de la profecía bíblica fue el comienzo de un movimiento profético del tiempo del fin que condujo a un estudio bíblico más y más profundo. A fines de 1848, este grupo de creyentes había formado los conceptos básicos de una serie de enseñanzas bíblicas muy importantes, incluido el sábado del séptimo día, el ministerio doble de Cristo en el santuario celestial, el estado de los muertos, el don del Espíritu de Profecía, un entendimiento de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14, y la Segunda Venida de Cristo. Muchos detalles de estas doctrinas aún debían entenderse más profundamente, pero los conceptos básicos estaban allí.

NW: El pequeño grupo de creyentes creció rápidamente y, durante los siguientes años, desarrolló un ministerio de publicaciones, produciendo revistas, tratados, libros y más. Además, a medida que crecía el número de adventistas observadores del sábado, se construyeron iglesias en numerosos lugares.

Para 1854, Elena G. de White, a quien los Adventistas del Séptimo Día creen que recibió el don profético, comenzó a pedir que el movimiento «se estableciera en el orden del evangelio». Se le había instruido en visión que el orden en la iglesia debería reflejar el orden del cielo y de la iglesia del Nuevo Testamento.

TW: Al principio hubo cierta resistencia a organizarse como organismo oficial, ya que algunos temían que si se organizaba, la iglesia se convertiría en Babilonia. Pero la necesidad de organización se hacía más evidente; proporcionaría alguna forma de aprobación y apoyo formal para aquellos en el ministerio, y una forma de reconocer a los miembros. También era necesario que hubiera una disposición legal para la tenencia de propiedades, como la imprenta y los edificios de las iglesias.

NW: Por fin, se dio un paso importante en el otoño de 1860, cuando se votó oficialmente el nombre «Adventista del Séptimo Día» en una conferencia especial celebrada en Battle Creek, Michigan. La primavera siguiente, se incorporó legalmente la «Asociación de Publicaciones Adventistas del Séptimo Día».

En abril de 1861, se dieron más pasos durante una reunión en Battle Creek, donde se decidió formar conferencias estatales y una Conferencia o Asociación General.

TW: Varios meses después, las iglesias de Michigan se unieron para formar la primera conferencia estatal. Esto fue muy significativo ya que se tomaron muchos otros pasos importantes, incluida la adopción de un procedimiento para proporcionar credenciales a los ministros de la conferencia, así como procedimientos para la elección de los oficiales de la iglesia y para aceptar nuevos miembros en la confraternidad. Pronto, las iglesias en varios otros estados también se unieron para formar conferencias. Así, se preparó el escenario para que todas las conferencias estatales se unieran para formar una Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

NW: ¿Cómo sucedió esto? David Trim, director de la Oficina de Archivos, Estadísticas e Investigación de la Asociación General, explica en su libro, Corazones de Fe: Cómo nos Convertimos en Adventistas.

TW: La importante reunión comenzó la noche del miércoles 20 de mayo de 1863, después de que los delegados llegaran en tren a Battle Creek. Hubo 18 delegados provenientes de cinco de las seis conferencias estatales existentes, incluidas Michigan, Nueva York, Illinois, Wisconsin, Minnesota e Iowa. La Conferencia de Vermont no envió delegados, pero las iglesias de Ohio, que aún no se habían constituido en una conferencia, enviaron dos delegados. Además, hubo muchos observadores interesados, incluida Elena de White.

NW: La primera acción de los delegados fue elegir un presidente y un secretario temporales; el presidente era Jotham M. Aldrich, que tenía 35 años y se había convertido apenas tres años antes. Uriah Smith tenía 31 años y fue elegido secretario. Curiosamente, él no era un delegado.

Luego, el grupo cantó «En Tu Nombre Comenzamos» del himnario que Jaime White publicó dos años antes. Los delegados presentaron sus credenciales para su verificación y se levantó la sesión hasta la mañana siguiente.

TW: Al día siguiente, jueves 21 de mayo, se eligieron ocho delegados para redactar una constitución, la cual fue aprobada por unanimidad. Y con eso, se fundó oficialmente la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Esto proporcionó una estructura permanente con campos locales y sesiones anuales. Habría tres funcionarios permanentes: presidente, secretario y tesorero, y un comité ejecutivo de tres.

Es interesante que la constitución original comenzaba con un Preámbulo, explicando por qué se estaba estableciendo la Asociación General, que era: “Con el propósito de asegurar la unidad y la eficiencia en el trabajo, y promover los intereses generales de la causa de la verdad presente”. Además, la constitución señalaba que el Comité Ejecutivo debía supervisar todo el trabajo misionero, decidir dónde se necesitaba tal trabajo y quiénes irían como misioneros.

NW: Desde entonces, Dios ha bendecido enormemente a Su Iglesia, creciendo de solo 3500 miembros y seis conferencias en 1863 a más de 22 millones de miembros, con presencia en más de 200 países y territorios alrededor del mundo. La Iglesia opera miles de escuelas, hospitales, editoriales, ministerios de medios y más, todo con el propósito de ministrar a los demás y compartir la esperanza que tenemos con el mundo.

TW: Amigos, Dios organizó la Iglesia Adventista del Séptimo Día para la unidad, la identidad y la misión, para proclamar los mensajes de los tres ángeles de los últimos días a un mundo necesitado. Es el movimiento profético descrito en el libro de Apocalipsis, y Dios nos invita a avanzar hoy en Su llamado especial. Su Palabra profética es 100 por ciento confiable, podemos contar con ella.

Para concluir, me gustaría compartir con ustedes estas asombrosas palabras grabadas en Habacuc 2:2-4 «Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.’”

Oremos juntos ahora mismo. Padre Celestial, gracias por liderar tu movimiento a lo largo de las décadas. Sí, incluso a lo largo de los siglos. Desde el principio de los tiempos. Gracias por tener un pueblo a lo largo de la historia que se adhirió a los mandamientos de Dios y los principios del cielo mismo. Gracias por la historia reciente de establecer un movimiento poderoso y un movimiento de advenimiento que llevará la proclamación final de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14 al mundo y preparará a las personas mediante el poder del Espíritu Santo para la pronta venida de Jesús. Gracias por estar con nosotros y por guiar a tu pueblo. Bendícenos ahora, mientras verdaderamente te miramos a ti, Aquel que puede ayudarnos a vivir verdaderamente por fe completamente en ti y por la gracia de Jesucristo. Todo esto te lo pedimos en el nombre de Cristo, Amén.

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