Cuando otras agencias parten después del desastre, ADRA con frecuencia se queda durante años. Esta es la razón.
13 de mayo de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | ADRA International y Adventist Review
Cuando golpea el desastre, el mundo observa. Llegan las cámaras de los noticieros y llueven las donaciones. Se moviliza la ayuda en unas cuantas horas.
Pero entonces, semanas más tarde, el mundo comienza a seguir su curso. Se alejan las cámaras; disminuyen los titulares; pero ¿qué pasa con las comunidades? Las comunidades permanecen allí, enfrentando años de reconstrucción que la mayoría de los donadores no verá nunca.

ADRA Jamaica distribuyó paquetes de alimentos después del huracán Melissa. [Imagen: Migue Roth]
Cuando el huracán Melissa azotó Jamaica el 28 de octubre de 2025, como el huracán más potente en toda la historia de la nación, la respuesta de ADRA se inició aun antes de que siquiera los vientos dejaran de abatir.
y
Dentro de un periodo de 24 a 48 horas, el equipo local de ADRA Jamaica activó su plan nacional de gestión de emergencias, una respuesta estratégica ya redactada previamente, preaprobada y de antemano presupuestada, que le permitió comenzar a ayudar a las familias inmediatamente, sin tener que esperar largos trámites de aprobación o sesiones de planificación. A solo 72 horas de que la tormenta de Categoría 5 atravesara la isla con vientos de casi 300 kilómetros por hora, el equipo de respuesta a emergencias de ADRA ya se encontraba en Kingston comenzando a coordinar las actividades de socorro.
La ayuda de emergencia incluye alimentos, agua y alojamiento para familias desplazadas, atención médica y medicinas esenciales, así como medidas de seguridad. Incluye también kits de higiene y saneamiento, operaciones de búsqueda y rescate y retirada de escombros de rutas de acceso vitales. El objetivo es mantener a las personas vivas y seguras, atender necesidades inmediatas de sobrevivencia y prevenir muertes de segundo orden por causa de enfermedad, deshidratación o exposición.

Un servicio de agua potable que ADRA proveyó en Colombia después de un desastre. [Imagen: ADRA División Interamericana]
A pocos días de la llegada del huracán Melissa, ADRA Jamaica distribuyó 1,000 paquetes de alimentos—proveyendo con ello asistencia alimentaria de emergencia a aproximadamente 4,000 personas en St. Elizabeth Parish, una de las zonas más afectadas. A pesar de los cortes de energía eléctrica y desafíos en cuanto a la comunicación, que hicieron difícil la coordinación, los equipos de ADRA trabajaron sin descanso para llegar hasta las zonas afectadas.
“Nuestra prioridad ahora mismo es asegurarnos de que las familias reciban la ayuda de importancia crítica que necesita, tan rápida y seguramente como sea posible”, dijo Rubén Ponce, un miembro del Equipo de Respuesta a Emergencias de ADRA en Jamaica.
Pero aun en esos frenéticos primeros días, de respuesta a la emergencia, ADRA estaba pensando ya en lo que vendría después.
El puente: Evaluación y primera fase de recuperación
Cuando Alejandra López llegó a Jamaica como parte del Equipo de Respuesta a Emergencias, se encontró a sí misma equilibrando dos realidades a la vez. En las mañanas, se encontraba cargando camiones con suministros de emergencia y coordinando los sitios de distribución. Durante la tarde, podía vérsele caminando a través de comunidades devastadas, escuchando a los supervivientes describir lo que habían perdido y evaluando lo que ellos necesitarían no solamente ese día, sino seis meses más adelante.

Después de un desastre, las personas con frecuencia necesitan apoyo de alimentación y alojamiento. ADRA está ahí para ayudar. [Imagen: Migue Roth]
La segunda fase puede tomar hasta seis meses después de la fase de emergencia inicial. El objetivo aquí es estabilizar la situación, prevenir mayor deteriorización y comenzar a poner los cimientos del desarrollo sostenible.
Aquí es donde la atención de los medios se desvanece. El mundo ha trasladado su atención a la siguiente crisis; pero las comunidades están apenas comenzando a darse cuenta de la magnitud de lo que han perdido y de qué recuperación va a requerirse.
“La gente está todavía en shock por el impacto del huracán Melissa”, observó Alejandra López. “Muchas familias han perdido sus casas o sus medios de subsistencia y algunas comunidades todavía son de difícil acceso. A pesar de los desafíos, lo que estamos viendo y escuchando por parte de nuestros equipos en el sitio, es al mismo tiempo descorazonador e inspirador”.
Al caminar a través de comunidades afectadas en Jamaica, los equipos de ADRA encontraron casas y edificios reducidos a escombros, techos despedazados o parchados con lonas de color azul brillante y escombros cubriendo carreteras y campos. El agua salada había matado los árboles y contaminado los campos agrícolas. Había tanques de agua aquí y allá, derribados de las casas en donde habían servido.
Sin embargo, en medio de la devastación, miembros de la comunidad nos saludaban agitando su mano con gratitud, ayudándose unos a otros a reconstruir paredes. Mostrando la quieta determinación de que era posible la recuperación. Esta resiliencia se convierte en el fundamento de todo lo que sigue.

ADRA se movilizó rápidamente para prestar asistencia a muchas personas afectadas por el huracán Melissa en Jamaica. [Imagen: Migue Roth]
Y aquí es donde la mayor parte de la gente no se da cuenta de loque ocurre en relación con la recuperación después de un desastre: El trabajo más difícil y crítico se lleva a cabo después de que termina la respuesta de emergencia.
Seis meses después de ocurrido el huracán Melissa, la mayoría de los donadores se han olvidado de Jamaica. Pero las familias todavía van a vivir bajo lonas. Habrá niños que estarán asistiendo a la escuela en edificios dañados. Los agricultores estarán luchando con suelos contaminados. Los propietarios de pequeños negocios estarán tratando de reconstruir sus medios de subsistencia con ningún capital disponible y con equipo dañado.
Aquí es donde entra el desarrollo a largo plazo y en donde el enfoque de ADRA difiere de otras muchas organizaciones humanitarias. El desarrollo a largo plazo incluye reconstrucción habitacional permanente, reconstrucción de infraestructura (escuelas, clínicas, sistemas de agua), recuperación económica y programas de subsistencia, además de rehabilitación de la agricultura y seguridad alimentaria. Incluye también fortalecimiento de los sistemas de salud, programas de educación, apoyo infantil en casos de trauma, reducción de riesgos de desastre y adaptación al clima.
Esta última fase puede tomar de seis meses a cinco años o más. El objetivo es ayudar a las comunidades a no solamente recuperar su estado previo, sino también volverse más fuertes, saludables y más resilientes de lo que eran antes del desastre.
“Respuesta humanitaria, desarrollo sostenible y consolidación de la paz, no son actividades separadas”, explicó Michael Kruger, ex presidente de ADRA International, en una reciente reflexión. “Son aspectos interconectados de la misma realidad que enfrentan las personas que pasan a través de una crisis”.
Esta interpretación moldea la forma como opera ADRA. Desde las primeras fases de ayuda de emergencia, ADRA liga las actividades de respuesta inmediata a objetivos de desarrollo a largo plazo. No hay un botón o interruptor que cambie de modo emergencia a modo desarrollo— ambas actividades se complementan y se influyen mutuamente desde el primer día.
La versión original de este artículo la publicó ADRA International.
Traducción – Gloria A. Castrejón