A través de su ministerio en las calles y estudios bíblicos, Lorena Viale establece relaciones y lleva a otros a Jesús.
23 de junio de 2026 | Boca Chica, República Dominicana | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana
Cada semana, en medio del bullicio de las calles de Boca Chica, en la República Dominicana, un pequeño grupo de jóvenes se reúne en torno a Lorena Viale para estudiar la Biblia.
Muchos de ellos se ganan la vida como conductores de motoconcho, transportando pasajeros en motocicleta a través de la comunidad. Algunos enfrentan circunstancias difíciles y unos cuantos de ellos pasan la noche en las calle. Sin embargo, cada semana abren una pausa en su rutina para abrir las Escrituras, hacer preguntas y aprender acerca de Jesús.

Lorena Viale, quien dirige su ministerio a los jóvenes y conductores de motoconcho en las calles de Boca Chica, República Dominicana, asistió recientemente a un congreso de mujeres para aprender nuevas formas de utilizar los medios sociales y las plataformas digitales, a fin de expandir su ministerio y compartir la esperanza con otros. [Imagen: Libna Stevens/DIA]
[/caption]Para Lorena Viale, miembro de la Iglesia Adventista Boca Chica 2, a 30 km de Santo Domingo, este ministerio se inició a raíz de una carga que ya no podía ignorar más.
Divorciada, madre de dos hijos y ex maestra de escuela, Lorena pasó años trabajando con niños y presenciando las luchas y dificultades de muchos de ellos.
«Pude ver a muchos niños con necesidades emocionales”, dijo. “Los padres los llevaban a la escuela y se iban. Algunas veces me sentaba con ellos y les hablaba, porque podía darme cuenta de que algo andaba mal”
Al reflexionar acerca del futuro de sus propios hijos, sintió que Dios la estaba llamando para hacer algo más.
«Tengo una hija y un hijo; y me mantenía pensando que no quería que mi hijo creciera en una sociedad en donde yo no estuviera haciendo algo que hiciera una diferencia”, señaló. “Sentí que necesitaba ayudar a crear un mejor futuro para él y para otros”.
Eventualmente, esta convicción se volvió tan fuerte, que renunció a su posición como maestra para dedicarse de lleno a la labor misionera.
“Me dije a mí misma que tenía que hacer algo más”, dijo. “No podía quedarme encerrada en cuatro paredes”.

Lorena Viale dirige un estudio bíblico con conductores de motoconcho en Boca Chica, República Dominicana. A través de labor misionera semanal y formación de relaciones, comparte mensajes de esperanza con jóvenes que trabajan en el sector de transporte de la comunidad. [Imagen cortesía de Lorena Viale]
[/caption]Durante casi ocho años, Lorena ha pasado sus días ministrando en favor de jóvenes en la comunidad, formando relaciones, ofreciendo guía spiritual y llevando esperanza a aquellos que frecuentemente son pasados por alto por la sociedad.
Cree firmemente que el ministerio empieza con presencia. Se encuentra con las personas ahí donde ellas se encuentran, presta oído a su problemas y establece relaciones antes de dar a conocer la esperanza que ha encontrado en Cristo. Ya sea en la esquina de una calle o al lado de una fila de motocicletas estacionadas, cada conversación se convierte en una oportunidad para su ministerio.
Establecimiento de relaciones a través de estudio bíblico
Antes de comenzar a estudiar la Biblia con alguien nuevo, nuestra misionera simplemente le pide permiso. “Le pregunto: ¿Puedo compartir contigo la Palabra de Dios? La mayoría de ellos dice “Sí, adelante”. »
Lo que comienza con una simple conversación, se convierte con frecuencia en discusiones significativas acerca de la fe, la vida y las batallas personales.
Actualmente está dirigiendo un grupo de estudio bíblico con 14 jóvenes, utilizando el curso bíblico La Fe de Jesús. Para alentar la participación, incorpora preguntas de interacción y pequeñas recompensas.
«Llevo chocolates, pastillas de menta o dulces”, dice con una sonrisa. “Cualquiera que contesta una pregunta recibe un premio”.

Los participantes se reúnen para orar y tener compañerismo durante una de las reuniones misioneras de Lorena Viale en Boca Chica, República Dominicana. [Imagen cortesía de Lorena Viales]
[/caption]Este enfoque ha ayudado a crear un ambiente acogedor en el que los participantes se sienten cómodos al hacer preguntas y explorar las Escrituras.
Muchos de los jóvenes, o los hombres y mujeres con los que se encuentra en las calles han comenzado a asistir a las sesiones de estudios bíblicos.
Este ministerio va más allá de las reuniones semanales. A través de un grupo WhatsApp, Lorena Viale comparte breves mensajes devocionales, versículos de la Biblia y actualizaciones, ayudando con ello a los participantes a mantenerse conectados a través de la semana.
Una carga creciente por las almas
Para Lorena Viale, la recompense más grande no son tanto los números, sino las relaciones.
Una reciente conversación dejó una impresión duradera.
«Algunos de ellos me preguntaron: ‘Cuando tú te vayas, ¿quién se va a quedar con nosotros?’”, recordó. “Eso tocó profundamente mi corazón”.
La pregunta reforzó mi convicción de que muchos de los jóvenes están buscando no solamente respuestas espirituales, sino también genuine amistad, orientación y esperanza.

Conductores de motoconcho participan en un estudio bíblico dirigido por Lorena Viale en Boca Chica, República Dominicana. Este creciente ministerio combina conversación, estudio de las Escrituras y discipulado, lo cual ayuda a los participantes a profundizar su fe y su relación con Cristo. [Imagen cortesía de Lorena Viales]
[/caption]Su sueño es ver vidas transformadas por Cristo.
«Me encantaría ser capaz de testificar de manera que un día alguien de ellos deje atrás las calles”, dijo. Muchos me dicen que desean cambiar primero y entonces venir a Dios. Yo les digo que eso no funciona así. Necesitamos dejar que Dios entre primero a nuestra vida. Él es el único que puede traer orden”.
Confianza en que Dios proveerá
El ministerio en las calles ha requerido fe. El dejar atrás la seguridad de un sueldo fijo requirió fe. Lorena dependió mayormente en la provisión de Dios y de pensión infantil mientras continuaba proveyendo para sus dos hijos.
Ella estructura cuidadosamente su día, alistando a sus hijos y enviándolos a la escuela, pasando tiempo en la labor misionera y regresando entonces a su casa a atender su familia.
«No creo que esté descuidando a mis hijos y no siento que estoy descuidando la misión que Dios me ha encomendado”, dijo.
A pesar de oportunidades para regresar a un empleo de tiempo completo, permanece dedicada al ministerio que cree que Dios ha colocado delante de ella.
«Si él me ha llamado a hacer esta labor, él va a continuar proveyendo.
Por ahora, continúa deambulando por las calles de Boca Chica, formando relaciones a través de una conversación a la vez y compartiendo la esperanza que ha encontrado en Cristo.
«Me encanta estar ahí”, dijo. “No puedo siquiera describir la satisfacción que me causa”.
Traducción – Gloria A Castrejón