Donde la fe se encuentra con la comida

3 de julio de 2026 | Estados Unidos | Reseña de Nicole Braxton para Adventist

Para mí, la comida es tanto deliciosa como poderosa. Nutre el cuerpo; tiene el poder de restaurar y juntar a las personas, uniéndonos mediante el simple y significativo acto de compartir una comida.

Romper barreras y edificar la comunidad ha sido mi pasión desde la infancia. A los 7 años empecé a hornear con mi abuela y a vender dulces a vecinos y amigos. A medida que fui entrando en la adolescencia, esa pasión se fue ampliando. Estudié cocina, experimenté con nuevas recetas y empecé a preparar comidas que unían a las familias. Esto fue antes de que aprendiera sobre el mensaje de salud.

En el instituto todo cambió. Crecí en una iglesia no adventista, y de adolescente pensaba que tenía la vida resuelta hasta que mi padre quedó en coma y los médicos nos prepararon para su muerte. En mi desesperación clamé a Dios y me encontré con él en forma personal.

Durante meses Dios me despertó, temprano por la mañana, para buscarle (Sal. 143:8), llenándome de una paz que desafiaba nuestras circunstancias y guiándome hacia la Biblia. Me rendí y le busqué. Vi a mi padre salir del coma cuando los médicos decían que no sobreviviría, caminar cuando decían que nunca podría hacerlo, y trabajar duro contra todos los pronósticos. Mediante esa travesía y ese milagro llegué a conocer a Jesús, no como tradición, sino como verdad y mi Salvador personal. Ese camino de fe me llevó más tarde a observar el sábado en Hong Kong durante un período de estudios en el extranjero y, finalmente, a estudiar con un miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día durante la universidad, donde mi fe se vio arraigada, puesta a prueba y fortalecida.

Cuando aprendí más sobre el sábado gracias a un estudio bíblico con un amigo adventista, oré: “Señor, ¿cómo puedo compartir esto con tu pueblo?” Me dio un sueño: una parte de él tenía que ver con la comida. Poco después, me llevaron a la organización Servicios e Industrias de Laicos Adventistas (ASI), donde conocí a personas increíbles y ministerios inspiradores que marcaron mi camino. Luego me formé con varios chefs, preparándome para compartir un mensaje de salud y esperanza con la comunidad. En última instancia, las verdades bíblicas guiadas por Dios, el sábado y el mensaje de salud me inspiraron mucho a tomar la decisión de unirme a este poderoso movimiento.

Apenas terminé mis estudios universitarios, comencé un trabajo en una corporación global y rápidamente me colocaron en la vía ejecutiva, lo que fue una oportunidad tremenda. Sin embargo, Dios siguió llamándome de vuelta a la visión que me había dado al principio: trabajo misionero y un centro de influencia. Por fe renuncié a mi puesto para dedicarme al ministerio comunitario, sirviendo en organizaciones sin fines de lucro y, finalmente, lanzando un ministerio culinario integral dedicado a compartir la salud, la esperanza y el amor de Dios.

El impacto

El ministerio Be Well, Be Whole comenzó como restaurantes temporales saludables en Detroit, Míchigan, Estados Unidos, transformando salas de eventos y restaurantes en experiencias gastronómicas internacionales de cuatro platos a base de plantas.

Al referirse al arte de cocinar en El ministerio médico, Elena G. White escribió: “Debe recibir más atención, pues para que el cuerpo tenga buena sangre, el organismo requiere una alimentación adecuada. El fundamento de lo que mantiene sana a la gente es la obra médica misionera de la buena cocina”. [*] Al reconocer que la comida puede servir como una poderosa forma de evangelización médica, he estado agradecida de usarla también como puente para compartir el evangelio. Dios me ha impresionado no solo para mantener el statu quo, sino para perseguir la innovación, participar en una planificación estratégica reflexiva y colaborar con otros para satisfacer las necesidades de salud de la comunidad, tal y como Cristo lo modeló durante su ministerio.

Be Well, Be Whole también se ha asociado con diversas sedes regionales de Ministerios en Campus Públicos para organizar clases de cocina saludable en campus universitarios, seguidas de eventos y estudios en el campus. Ha sido una verdadera bendición asociarme con varias iglesias para organizar clases de cocina que unen de forma hermosa la educación práctica en salud con el crecimiento espiritual. Por la gracia de Dios, mediante la obra médico misionera y la labor comunitaria, he sido testigo de corazones tocados y he estado agradecida de saber que la gente ha elegido seguir a Dios y ha tomado decisiones por el bautismo. ¡Gloria a Dios!

Cuando empecé, recuerdo haber orado: “Señor, esto es más grande que yo; ¿cómo puedo hacer algo así?” Me mostró con delicadeza Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Hoy estoy agradecida de servir junto a una junta dedicada y comprometida con un impacto significativo en la comunidad mediante la salud. En el presente, Be Well, Be Whole comparte productos de repostería saludables y deliciosos. Esos productos de origen vegetal se presentan en línea y en mercados de agricultores, clases de cocina en iglesias, eventos comunitarios y clínicas gratuitas.

Lo que comenzó como una pasión infantil se convirtió en un ministerio porque lo puse en las manos de Dios. No todo el mundo está llamado a cocinar, pero Dios nos ha dado a cada uno dones, talentos y pasiones que pueden convertirse en vías para compartir Su amor. Nos invita a usar lo que ya tenemos para llegar a la gente para alcanzar a Jesús. He aprendido que cuando entregamos nuestras pasiones a Dios, él las multiplica mucho más allá de lo que podemos imaginar, convirtiéndolas en oportunidades para traer esperanza y sanación a otros.


[*] Elena G. White, El ministerio médico (Miami, Florida: Asoc. Publ. Interamericana, 2001), p. 357.

Nicole Braxton es fundadora de Be Well, Be Whole y directora clínica de las clínicas gratuitas de la Red Adventista de Evangelismo Médico (AMEN).

Traducción de Marcos Paseggi