Los creadores son desafiados a ir más allá de la influencia en línea y a convertir las conexiones digitales en oportunidades de discipulado.
25 de agosto de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana
Para Bledi Leno, director del Centro para la Misión Secular y Postcristiana (CSPM), llegar a las personas para Jesús en un mundo cada vez más secular y digital no comienza con ganar argumentos, sino con escuchar, construir relaciones y vivir la fe.
Fue un desafío clave para casi 200 creadores e influencers adventistas en la Cumbre de Creadores 2026, celebrada del 20 al 24 de julio en Silver Spring, Maryland: mirar más allá de los seguidores y las visualizaciones y usar la influencia digital para llegar a personas que quizá nunca entren en una iglesia.

Bledi Leno, director del Centro para la Misión Secular y Postcristiana, habla ante casi 200 creadores de contenido e influencers durante la Cumbre de Creadores Adventistas 2026 en Silver Spring, Maryland, el 22 de julio de 2026. Leno desafió a los creadores a que usen su influencia digital para cultivar relaciones auténticas y llegar a personas para Jesús, especialmente a aquellas desconectadas de las formas tradicionales de iglesia y evangelización. [Fotografía: George Nelson/ANN]
Leno desafió a los creadores a que entendieran a las personas detrás de sus pantallas antes de decidir cómo comunicarse con ellos.
En sociedades donde la religión institucional se ve cada vez más con escepticismo, el testimonio personal de los creyentes individuales puede abrir puertas que una organización acaso no puede, dijo.
“Ustedes no son la institución. Son personas. Pero forman parte del movimiento”, dijo Leno a los participantes. “Ustedes, las personas que se conectan con los demás, representan a la organización global, al movimiento que somos como iglesia”.
Entender a las personas detrás de la pantalla
Leno describió a las audiencias seculares y postcristianas como personas que pueden desconfiar de las instituciones y rechazar las expresiones tradicionales de la religión, pero que aun así luchan con la soledad, la identidad, el propósito, la esperanza y el sentido de pertenencia.
Detrás del escepticismo y la aparente falta de interés, dijo, muchas personas siguen buscando conexión, sanación y sentido.

Un participante captura un momento durante la Cumbre de Creadores Adventistas 2026 en Silver Spring, Maryland, el 22 de julio. [Fotografía: George Nelson/ANN]
“No se trata de contar, sino de mostrar”, dijo Leno, instando a los creadores a comunicar la fe tanto a través de las palabras como de la forma en que viven. Fomentó un enfoque marcado por la escucha activa, la humildad, las preguntas honestas y la invitación más que la imposición.
Ese énfasis fue deliberado, dijo Alyssa Truman, directora de comunicación de la Asociación General, quien ayudó a definir el enfoque de la misión de la cumbre. A los creadores se les presentaron varias audiencias que representan grandes desafíos para la misión, para que así amplíen su comprensión de las personas a las que ya podrían estar llegando, o a las que podrían tratar de alcanzar de manera deliberada.
“Como creadores de contenido, creo que es importante que comprendan a algunos de los públicos del mundo que presentan mayores desafíos”, dijo Truman. Los creadores, añadió, a menudo se concentran en producir contenido sin comprender plenamente a las personas que lo consumen.
El objetivo no es simplemente crear conciencia, dijo, sino dotar a los creadores y dejar espacio para un sentido más profundo de vocación.
“También permite que el Espíritu Santo imponga cargas en los corazones de las personas”, dijo Truman. “Quizá alguien sienta la necesidad de crear para un público muy específico”.

Bledi Leno desafía a los creadores de contenido a que comprendan las preguntas, los valores y las experiencias que moldean a audiencias seculares y postcristianas y a acercarse a ellas mediante la escucha activa, las relaciones auténticas y una expresión vivida de la fe. [Fotografía: George Nelson/ANN]
Leno ilustró ese enfoque mediante la historia de una mujer que conoció mientras fundaba una iglesia y un centro de influencia en la ciudad de Nueva York. Al principio dejó claro que no creía en Dios y que asistía solo por una amiga.
En lugar de presionarla, Leno y su compañero de ministerio le dieron espacio y cultivaron una relación. Más tarde, tras vivir una tragedia, se puso en contacto con una pregunta: “¿Qué le dirías a alguien que ha perdido completamente la esperanza?”
Esa pregunta abrió el camino a conversaciones más profundas sobre la fe, el propósito y el significado. Finalmente fue bautizada públicamente en Nueva York y más tarde comenzó a dirigir un grupo de estudio de la Biblia. Leno dijo que la experiencia demuestra lo que puede ocurrir cuando los creyentes escuchan y permanecen presentes el tiempo suficiente para que sea posible cultivar la confianza.
El mismo principio puede extenderse al espacio digital, dijo.
“Hoy podemos hacerlo desde una pantalla”, dijo Leno a los creadores, señalando a personas de todo el mundo que quizá estén buscando algo que aún no pueden identificar.

Alyssa Truman, directora de comunicación de la Asociación General, interviene durante la Cumbre de Creadores Adventistas 2026, animando a los creadores de contenido a que comprendan mejor a sus audiencias y exploren nuevas oportunidades de misión. [Fotografía: George Nelson/ANN]
Rick McEdwards, secretario ejecutivo de la Asociación General, amplió el desafío pidiendo a los creadores que consideraran poblaciones, ciudades e idiomas donde el mensaje adventista tiene poco alcance.
“Ustedes, como creadores de contenido, son el cerebro creativo de la iglesia”, dijo McEdwards a los participantes, desafiándolos a utilizar las herramientas disponibles para comunicar el evangelio más allá de las barreras lingüísticas.
Pero el alcance digital por sí solo no es suficiente, dijo.
McEdwards desafió a los creadores a que pasen de la influencia en línea al discipulado personal orando por al menos una persona con la que puedan estudiar personalmente la Biblia durante los siguientes 18 meses.
“Si eres un influencer digital, tienes que dar el siguiente paso y llevar a alguien hacia Jesús”, expresó.
Para McEdwards, la oportunidad reside en conectar la influencia digital con las relaciones personales. “Nunca se sabe de qué manera Dios bendecirá sus oraciones si toman un riesgo más allá de lo digital y se dedican a lo personal”, expresó.

El secretario ejecutivo de la Conferencia General, Rick McEdwards, desafía a los creadores de contenido a que utilicen su influencia digital para llevar el evangelio más allá de las barreras geográficas y lingüísticas durante la Cumbre de Creadores Adventistas 2026 en Silver Spring, Maryland. [Fotografía: George Nelson/ANN]
Ese llamado adquiere un significado especial ahora que los adventistas se preparan para UnaVoz27, que busca movilizar a miembros de todo el mundo para que usen sus voces e influencia para compartir a Jesús.
Para los creadores de contenido, el énfasis en la misión en la cumbre subrayó que participar en un movimiento así implica mucho más que producir contenido religioso, según los organizadores. Significa entender a las personas que lo reciben, comunicarse de manera que conecte con sus preguntas y experiencias, y crear caminos desde la participación en línea hasta la comunidad cristiana y el discipulado.
Leno animó a los creadores a conectar su ministerio en línea con iglesias locales, proyectos comunitarios y centros de influencia para que las relaciones que comienzan digitalmente puedan desarrollarse en persona.
Su desafío finalmente devolvió a los creadores a la persona al otro lado de la pantalla, es decir, alguien que puede parecer indiferente a la fe pero que aún busca identidad, esperanza, pertenencia y algo más allá del presente.
La oportunidad para los creadores, señaló Leno, no es simplemente convertirse en influencers más efectivos, sino en misioneros más intencionados, utilizando las plataformas que ya tienen en sus manos para abrir puertas mediante las cuales la gente pueda encontrarse con Jesús.
Traducción de Marcos Paseggi