Licci Zemleduch comparte principios prácticos de diseño que ayudan a los comunicadores visuales de la iglesia a hacer visual el mensaje y llegar hasta audiencias más amplias.
8 de marzo de 2026 | Miami, Florida, Estados Unidos | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana
Se les recordó a los comunicadores de la iglesia y líderes ministeriales acerca del poder de la narración visual durante una sesión de Discípulas Creativas dirigida por Licci Zemleduch, directora del Centro Empresarial y de Innovación en la Universidad Adventista Southwestern, en Keene, Texas, Estados Unidos.
Licci Zemleduch dio a conocer principios prácticos en el diseño de mensajes que comunican claramente esperanza y misión en un mundo en el que impera lo visual.
“El lenguaje visual es un lenguaje universal”, dijo. “Es uno de los instrumentos más poderosos que tenemos para comunicar un mensaje que las personas en cualquier parte puedan entender”.
En la sesión ilustró la importancia de la comunicación visual a través de una historia personal cuando viajó a China a principios del 2000. Después de un largo viaje hasta Beijing, se dio cuenta de que las barreras de lenguaje hacían muy desafiantes hasta las más simples de las tareas. Sin mucha comunicación en inglés disponible, ella y sus compañeros dependían grandemente de pistas visuales, símbolos y fotografías al entenderse con situaciones de transporte, encontrar restaurantes y ordenar la comida.
“Esa experiencia reforzó algo en lo que siempre había creído”, dijo. “Las imágenes comunican a través de las diversas culturas, en formas que las palabras no siempre pueden hacerlo”.
Diseño visual eficaz
Durante su presentación, la expositora Zemleduch señaló cuatro principios fundamentales para el diseño de imágenes visuales que comunican un mensaje en forma eficaz.
El primer principio es claridad de propósito. Antes de pensar en colores, tipografía o diseños gráficos, los comunicadores deben primeramente identificar a su audiencia y el mensaje que desean que recuerden esas personas.
“Un diseño no comienza con una bonita plantilla, comienza con una idea clara”, explicó. ¿Qué es lo que deseamos comunicar? ¿Qué es lo que van a recordar las personas después de ver el mensaje?”
Enseguida animó a los dirigentes del ministerio a pensar en la reacción que desean que tengan los espectadores, tal como el registrarse para un evento, visitar un sitio web o participar en una actividad de la iglesia.
El segundo principio es reconocer que ese diseño se traduce en emociones. Las elecciones de tipografía, colores y patrones ayudan a comunicar sentimientos y significado.
“Las fuentes o tipos de tetra tienen personalidad”, indicó. “Algunos se perciben como elegantes, otros como juguetones. Los colores también comunican emociones —el amarillo puede percibirse como alegre y dinámico, mientras que el azul puede con frecuencia expresar paz y calma”.
El tercer principio enfoca el poder de las imágenes al contar historias.
“Una imagen vale tanto como mil palabras”, dijo la expositora Zemleduch. “Las imágenes conectan emocionalmente a las personas y ayudan en la comprensión del mensaje que queremos comunicar”.
Animó luego a los diseñadores a elegir imágenes que representen claramente el concepto que están tratando de comunicar, sea tal vez comunidad, amor, servicio o fe.
El cuarto principio es diseñar con las herramientas ya disponibles.
“Muchos de nosotros tenemos ya de una vez todo lo que necesitamos”, dijo. “Tenemos teléfonos y cámaras fotográficas, acceso a Internet y plataformas de diseño que nos pueden ayudar a crear imágenes visuales significativas”.
Fomento de la creatividad en el ministerio
La expositora Zemleduch enfatizó el hecho de que la creatividad no se limita a los diseñadores profesionales, sino que es una habilidad que cualquier persona puede desarrollar a través de la práctica.
“El elemento más importante de una fotografía es la luz”, dijo. Aun con un teléfono celular se pueden captar imágenes poderosas al prestar atención a iluminación, ángulos y composición”.
Y desafió a los participantes a fortalecer sus habilidades creativas a través de un sencillo ejercicio: tomar fotos cada día durante una semana, enfocando su atención en un diferente color cada día para entrenar su atención en los detalles visuales.
El objetivo, según explicó, es ayudar a los comunicadores a observar más atentamente el mundo y aprender a convertir cada momento en un mensaje visual significativo.
“Dios nos creó para ser creativos”, añadió. La creatividad es un don que aumenta a medida que lo practicamos”.
Al continuar los líderes de la iglesia explorando nuevas formas de atraer a las comunidades y compartir el evangelio, la expositora los animó a usar intencionalmente su creatividad.
“Cada vea que diseñamos algo, estamos comunicando algo”, dijo. Comuniquemos esperanza, espíritu de comunidad y amor hacia el mundo”.
Traducción – Gloria A. Castrejón