Donde Dios trabaja en la solitud

28 de mayo de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Hensley Mooroven para Adventist Review

“Escóndete junto al arroyo de Querit (1 Reyes 17:3).

Cuando Dios le dijo a Elías: “Escóndete junto al arroyo de Querit”, no lo estaba castigando —lo estaba preparando. En ocasiones, Dios lleva a sus hijos lejos de las multitudes a fin de que él pueda obrar en su corazón.

Querit era un lugar tranquilo. Sin audiencias. Sin aplausos. Simplemente un profeta, un arroyo y un Dios fiel. Y, sin embargo, fue allí —lejos del foco de atención—, que Elías aprendió lecciones que lo sostendrían cuando más tarde el fuego descendería en el monte Carmelo.

Dios sigue obrando de esa manera en la actualidad. Antes que cambiar lo que vemos a nuestro alrededor, cambia con frecuencia lo que se está formando en nosotros.

A partir de la experiencia en Querit surgen tres poderosas lecciones para cada corazón que Dios todavía está moldeando:

Oculto antes de ser escuchado

Dios obra en nosotros antes de obrar a través de nosotros.

Antes de que Elías pudiera ser visto por la nación, tenía que ser moldeado por el Señor. Antes de que fuera escuchado por reyes, escuchó a Dios a solas.

La fe crece en secreto antes de manifestarse en público. La oración en la quietud fortalece el testimonio público.

Si pasamos apresuradamente por nuestro Querit, nuestra fe puede resonar fuertemente, pero ser débil.

Dependiente, no autosuficiente

Dios suple diariamente lo que no podemos almacenar permanentemente.

En Querit, Elías no tenía un plan alternativo. El arroyo le proporcionaba agua. Los cuervos le traían comida. Cada día representaba un acto de confianza. Dios le estaba enseñando —y a nosotros—, que la fe no tiene que ver con control, sino con dependencia.

Con frecuencia deseamos seguridad sin entrega, bendición sin confianza plena. Pero Dios nos recuerda desde el arroyo, que:

Nosotros no somos la fuente —Dios es el proveedor.

No es la fe de ayer. No la preocupación de mañana. Solo la confianza de hoy. Solo gracia.

Preparado antes de ser colocado.

Los sitios tranquilos y escondidos nos moldean para el lugar al que somos llamados.

Querit no era el final de la historia de Elías —era el comienzo de su fortaleza. El fuego en el monte Carmelo no comenzó en la montaña; comenzó en el arroyo.

Dios prepara en privado a sus hijos antes de usarlos en público.

Aquellos que pasan por alto el proceso, tendrán dificultades en el propósito.

El arroyo edifica la fe que sobrevive al fuego.

Una palabra para tu jornada espiritual:

Si Dios te ha llevado hasta una época de quietud, no te desesperes..

Si Dios ha ralentizado tus pasos, es muy probable que está fortaleciendo tus raíces.

El arroyo no significa rechazo —es refinamiento.

No es retraso —sino un designio.

Lo que se siente como escondedero, tal vez sea que Dios te está preparando para que resplandezcas.

Querit nunca es un revés. Es siempre una oportunidad para una mayor fe y una confianza más profunda. ¡Amén!

Hensley Mooroven es subsecretario de la Asociación General.
Traducción – Gloria A. Castrejón