Siete participantes aceptaron a Cristo durante un retiro especial, que combinó adoración, recreación, convivencia y actividades adaptadas.

26 de mayo de 2026 | Medellín, Antioquia, Colombia | Cristin Serrano y Noticias de la División Interamericana

Lo que comenzó como un sueño en el corazón de Luz Marina Ardila acabó convirtiéndose en un viaje que cambió la vida de decenas de personas. Durante varios años, Ardila, directora del Ministerio Adventista de las Posibilidades de la iglesia adventista Redención en Bucaramanga, Colombia, soñaba con llevar a personas con discapacidad visual a experimentar el océano por primera vez.

Más que un viaje recreativo, quería que los participantes sintieran el amor de Dios por medio de la naturaleza y recordaran que son valorados y especiales.

Con ese propósito en mente, 23 participantes con discapacidad visual, acompañados de voluntarios, familiares y líderes espirituales, recorrieron 540 kilómetros desde Bucaramanga hasta Santa Marta el 9 de mayo.

Los participantes vivieron un retiro que les cambió la vida en Santa Marta, Colombia, del 9 al 11 de mayo de 2026, donde un grupo de personas con discapacidad visual experimentó el océano por primera vez y siete entregaron su vida a Cristo por medio del bautismo. [Fotografía: Asociación del Oriente Colombiano]

Ardila, que ha trabajado con miembros con discapacidad visual gracias al Ministerio Adventista de las Posibilidades durante los últimos cinco años, ayudó a organizar el retiro para ofrecer a los participantes aliento espiritual, compañerismo y la oportunidad de experimentar el océano por primera vez.
“La idea nació del deseo de sacarlos de la oscuridad en la que muchos viven a diario y mostrarles que ellos también pueden disfrutar de las maravillas creadas por Dios”, dijo Ardila.

Al llegar a la playa, las emociones de muchos participantes rápidamente se desbordaron. Algunos extendieron las manos para tocar el océano por primera vez, mientras que otros escucharon las olas y sonreían al sentir la brisa marina en sus rostros. Varios no pudieron contener las lágrimas. Para muchos, también fue la primera vez que salían de su ciudad o participaban en este tipo de experiencia recreativa.

Uno de los momentos más emotivos del retiro fue cuando siete participantes decidieron entregar sus vidas a Cristo mediante el bautismo en el mar. Familiares, voluntarios y líderes presenciaron el momento con profunda emoción.

“Ver cómo Dios obró en cada uno de ellos fue indescriptible”, dijo Ardila. “Sentimos que el Señor guiaba cada detalle de este proyecto”.

Luz Marina Ardila, directora del Ministerio Adventista de las Posibilidades de la iglesia adventista Redención, abraza a dos participantes durante el retiro para personas con discapacidades visuales en Santa Marta, Colombia. [Fotografía: Asociación del Oriente Colombiano]

Un campamento lleno de esperanza e inclusión

Durante su estadía en Santa Marta, los participantes se sumaron a actividades adaptadas y se reunieron cada mañana junto al mar para orar, cantar y reflexionar en temas espirituales dirigidos por Everson Bautista, pastor de la iglesia adventista Redención en Bucaramanga.

“No podían ver el mar, pero podían sentir al Dios que lo creó”, dijo Bautista. “No necesitaron la vista física para experimentar el amor de Dios”.

Bautista dijo que la experiencia renovó su fe y su llamado a servir a los demás sin distinción. Durante todo el retiro, turistas y transeúntes a lo largo de la playa se detuvieron para escuchar la música de adoración y los mensajes compartidos, mientras que los mensajes devocionales nocturnos continuaron en el hotel.

Más allá de las actividades espirituales, los participantes disfrutaron de recreación adaptada, incluyendo concursos bíblicos, sesiones de terapia, actividades en la piscina y un partido de fútbol usando una pelota con campanas para que los jugadores pudieran seguir el sonido.

Ana Valentina Ortiz, nieta de Ardila, dirigió muchas de las actividades recreativas, animando a los participantes durante todo el retiro.

Bautista y su esposa también sorprendieron al grupo con una visita a Playa Blanca, posible gracias a una ofrenda especial recogida durante una campaña de evangelización en una iglesia adventista en Estados Unidos.

La alegría y la emoción llenaron cada momento cuando los participantes con discapacidad visual experimentaron el océano por primera vez y sintieron el amor de Dios mediante la belleza de la naturaleza en Santa Marta, Colombia. [Fotografía: Asociación del Oriente Colombiano]

Una misión sostenida por la fe
Fue un desafío organizar el retiro. Aunque inicialmente se registraron 40 personas con discapacidad visual, la financiación limitada obligó a los organizadores a posponer el viaje. Aun así, Ardila avanzó por fe, organizando recaudaciones de fondos y buscando apoyo de miembros de iglesia y amigos.
Entre quienes apoyaron la iniciativa estuvieron el Dr. Nelson Iván González y la Dra. Argenida Blanco, quienes contribuyeron a la hora de coordinar las donaciones y ayudas económicas. El retiro también recibió apoyo de la Unión Colombiana del Norte, la Asociación del Oriente Colombiano, la iglesia adventista Redención en Bucaramanga y miembros adventistas en Estados Unidos.
“Todo lo que tengo es gratitud a Dios”, dijo Ardila. “Él no dejó de abrirnos puertas y nos dio la fuerza para hacer posible este sueño”.
Bautista instó a la iglesia a que fortalezca una cultura de inclusión y servicio compasivo, subrayando que el evangelio llama a los creyentes a llegar a cada persona sin excepción.
“La inclusión no es opcional dentro del evangelio”, expresó. “Tenemos que adaptar nuestros entornos, nuestras estrategias e incluso nuestros corazones para buscar y valorar a personas que a menudo son olvidadas. Estas personas también necesitan escuchar sobre el amor de Jesús y saber que son importantes para Dios”.

El pastor Everson Bautista (derecha), pastor de la iglesia adventista Redención, aparece junto a los candidatos al bautismo momentos antes de que siete participantes entregaran su vida a Cristo en Santa Marta, Colombia. [Fotografía: Asociación del Oriente Colombiano]

Un llamado a la inclusión cristiana

Para Ardila, el retiro puso de relieve la importancia de tratar a las personas con discapacidad con mayor compasión y dignidad. Dijo que su participación en la inclusión de personas con discapacidad comenzó hace años tras notar que las personas con discapacidades visuales a menudo se sentían ignoradas en la iglesia.

“A veces llegaban a la iglesia y nadie les ayudaba a encontrar un sitio donde sentarse”, dijo Ardila. “Eso muchas veces me hizo llorar. Los quiero profundamente y siento en mi corazón el deseo de servirles”.

El retiro dejó una huella duradera en los participantes, muchos de los cuales dijeron sentirse realmente queridos, valorados y cuidados, añadió. Un participante describió la experiencia como inolvidable, expresando gratitud a Dios y a todos los que ayudaron a hacerlo posible.

Tras el retiro de Santa Marta, Ardila afirmó que el Ministerio Adventista de las Posibilidades sigue comprometido con el apoyo a las personas con discapacidades visuales y sus familias por medio de la esperanza, la inclusión y el aliento espiritual. Añadió que espera que más personas sigan experimentando el amor de Jesús y creciendo en la fe gracias a futuras iniciativas.

Traducción de Marcos Paseggi