El líder misionero adventista anima a los fundadores de iglesias a que construyan sobre las creencias, valores y tradiciones indígenas como vías de compartir la verdad bíblica.

16 de junio de 2026 | Puerto de España, Trinidad y Tobago | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana

Muchas creencias, costumbres y tradiciones indígenas pueden servir como puentes hacia el evangelio cuando se abordan con respeto y comprensión bíblica, según Ángel Racancoj, director de la Misión Adventista de la Unión Guatemalteca.

Al hablar durante la Misión a los Pueblos Indígenas en la Cumbre de Establecimiento de Iglesias Interculturales y Misión el 28 de mayo, Racancoj instó a los líderes y miembros de iglesia a que comprendan las culturas a las que esperan alcanzar, en lugar de ver las diferencias culturales como barreras para la evangelización.

Mujeres mayas adventistas de Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango, Guatemala, posan juntas durante un retiro femenino el pasado 13 de junio de 2026. Guatemala alberga una población indígena diversa que incluye comunidades mayas, xinca y garífunas, con más de 23 lenguas indígenas que aún se hablan en ese país. [Fotografía: Pedro Casiá]

“La cultura no es una enemiga”, dijo Racancoj. “Dios no rechaza la cultura; busca redimir a las personas dentro de cada cultura”.

Siguiendo el ejemplo del apóstol Pablo en Atenas, Racancoj animó a los asistentes a que primero observen y comprendan una comunidad antes de presentar la verdad bíblica.

“No venimos a destruir la identidad, sino a redirigir la adoración hacia el verdadero Dios”, dijo.

La presentación se centró en ayudar a los participantes a que reconozcan las creencias, los símbolos y los valores indígenas que pueden proporcionar conexiones significativas con las enseñanzas bíblicas, evitando el sincretismo religioso y permaneciendo fieles a las Escrituras.

Hacia el encuentro de conexiones con la verdad bíblica

“Para evangelizarlos, tenemos que encontrar vínculos entre lo que creen y la verdad”, dijo Racancoj. “Necesitamos entender en qué creen, no para destruir su identidad, sino para guiarlos hacia Cristo.»

Racancoj, que proviene de la comunidad indígena K’iche’ de Guatemala, explicó que muchas prácticas culturales tienen un significado profundo y a menudo revelan valores que pueden ayudar a que las personas comprendan mejor los conceptos bíblicos.

Guatemala alberga una población indígena diversa que incluye comunidades mayas, xinca y garífunas. Se hablan más de 23 lenguas indígenas en todo el país, creando tanto desafíos como oportunidades para la labor de alcance misionero.

Ángel Racancoj, director de la Misión Adventista de la Unión Guatemalteca, habla sobre cómo las creencias indígenas y las tradiciones culturales pueden servir como puentes para compartir la verdad bíblica durante la Cumbre de Establecimiento de Iglesias Interculturales y Misión el 28 de mayo de 2026. [Fotografía: Curtis Henry/DIA]

Racancoj dijo que entender que la diversidad es esencial porque cada comunidad tiene su propia historia, símbolos y cosmovisión. La misión efectiva, explicó, comienza escuchando y aprendiendo antes de tratar de enseñar.

Símbolos que cuentan una historia

Entre los ejemplos discutidos estaba la importancia de la vestimenta tradicional indígena, especialmente dentro de las comunidades mayas. Racancoj explicó que la vestimenta tradicional sirve como expresión visual de identidad y herencia, con colores y símbolos entrelazados que a menudo cuentan historias sobre la historia, los valores y la relación de una comunidad con la naturaleza.

En lugar de ver estas tradiciones como obstáculos, animó a los líderes a que reconozcan su importancia y las usen como oportunidades para cultivar conexiones significativas.

Racancoj también señaló la importancia del maíz en la cultura maya, donde ocupa un lugar central en la identidad comunitaria y las creencias tradicionales. Señaló que la imagen de una semilla que muere antes de dar nueva vida crea una conexión significativa con las enseñanzas bíblicas sobre el sacrificio de Cristo, el renacimiento espiritual y la nueva vida por medio de la fe.

“Podemos canjear el símbolo, pero no eliminarlo”, dijo Racancoj. “Podemos darle una nueva dimensión”.

Racancoj también habló sobre el fuego ceremonial utilizado en algunas tradiciones indígenas. Aunque advirtió que no se debería participar en prácticas que contradigan las Escrituras, animó a los miembros de la iglesia a que comprendan el simbolismo que hay detrás de ellas.

Después de señalar la experiencia de Elías en el Monte Carmelo, dijo que el fuego puede proporcionar un punto de conexión bíblica al hablar de la presencia y el poder de Dios.

Mujeres vestidas con prendas tradicionales maya se reúnen a orillas del lago Atitlán durante una ceremonia bautismal en Panajachel, Sololá, Guatemala. [Fotografía: Pedro Casiá]

Otras perspectivas culturales también pueden crear oportunidades de tener conversaciones significativas, dijo Racancoj. Mientras que muchas tradiciones mayas ven el tiempo como cíclico, las Escrituras presentan una historia que va desde la creación hasta la redención y, finalmente, la restauración.

También destacó el profundo respeto que muchas comunidades indígenas tienen por el mundo natural, animando a los miembros de la iglesia a conectar ese valor con el concepto bíblico de mayordomía en lugar de descartarlo de plano.

Para Racancoj, el objetivo no es eliminar símbolos culturales, sino ayudar a que las personas descubran de qué manera las verdades bíblicas pueden aportar un significado más profundo a valores que ya comprenden.

La fortaleza de la comunidad

Racancoj señaló que muchas comunidades indígenas mantienen un fuerte sentido de identidad colectiva, situando a menudo las necesidades de la comunidad por encima de las individuales.

“La comunidad siempre está por encima del individuo”, expresó.

Esa perspectiva, explicó, crea estructuras sociales sólidas, respeto por el liderazgo y una profunda lealtad dentro de las comunidades. Muchos grupos indígenas también valoran mucho a los ancianos, quienes actúan como autoridades morales y guardianes de la sabiduría comunitaria.

Para ilustrar la influencia de los líderes comunitarios, Racancoj compartió la historia de una aldea indígena en Guatemala donde, tradicionalmente, el día semanal de mercado caía en sábado. Después de que un anciano respetado aceptara el mensaje adventista, los miembros de la comunidad se le acercaron con una preocupación: ¿Cómo continuarían sus actividades de mercado mientras honraban el sábado?

Una miembro indígena adventista ora durante una sesión en el jardín de oración el 13 de junio de 2026, en Chiquimulilla, Santa Rosa, Guatemala, durante un retiro de mujeres que incluyó a mujeres indígenas de varias comunidades. [Fotografía: Angel Racancoj]

Según Racancoj, el anciano ofreció una solución sencilla.

“Les dijo: ‘Ahora el día de mercado será el domingo’”, dijo Racancoj.

La comunidad aceptó la recomendación y gran parte del pueblo comenzó a observar el sábado. Para Racancoj, la experiencia demostró cómo los líderes locales de confianza pueden abrir puertas al evangelio de formas que los forasteros a menudo no pueden.

Aprenden por medio de historias

Racancoj enfatizó que la tradición oral sigue siendo un medio poderoso de comunicación en muchas comunidades indígenas, donde las historias suelen tener mayor influencia que la instrucción formal.

“No quieren teoría. Quieren practicar”, dijo.

Recordó un esfuerzo de evangelización en un remoto pueblo guatemalteco donde un líder comunitario respetado, que llevaba casi veinte años sin poder caminar, se opuso a las reuniones de la iglesia y se negó a conceder permiso para la campaña.

Según Racancoj, un anciano experimentado de la iglesia insistió en visitar al hombre y orar con él. Días después, el hombre llegó a las reuniones caminando.

Un grupo de mujeres indígenas dirige el culto en lengua mam y español durante una reciente campaña de evangelización en Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango, Guatemala. [Fotografía: Pedro Casiá]

La historia se difundió rápidamente por toda la comunidad.

“Mucha gente no podía leer la Biblia por sí misma, pero todos conocían la historia del hombre que había sido sanado”, dijo Racancoj, señalando que los testimonios a menudo se convierten en herramientas poderosas para compartir la fe en las culturas orales.

Eviten barreras innecesarias

A lo largo de la presentación, Racancoj advirtió que no se deben imponer normas culturales occidentales a las comunidades indígenas y advirtió que las iglesias a veces pueden confundir preferencias culturales con principios bíblicos.

Relató un incidente en el que un pastor se negó a participar en una costumbre local durante una procesión fúnebre, aunque la práctica en sí no contradecía las enseñanzas bíblicas. Los miembros de la comunidad interpretaron la decisión como una falta de respeto, casi creando división dentro de la congregación.

La experiencia, dijo, demostró cómo los misioneros pueden crear barreras sin querer cuando no comprenden el significado detrás de las prácticas culturales.

“Escuche antes de hablar. Aprenda antes de enseñar. Respete sin comprometer la verdad. Conéctese antes de confrontar”, dijo Racancoj.

Los miembros adventistas adoran en la iglesia adventista Nº 1 en Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango, Guatemala, el 13 de junio de 2026. La iglesia atiende a una comunidad predominantemente maya y cuenta con aproximadamente 480 miembros. [Fotografía: Pedro Casiá]

Animó a los miembros de la iglesia a que distingan entre costumbres que simplemente reflejan identidad cultural y prácticas que realmente entran en conflicto con las enseñanzas bíblicas.

Seguir el método de Cristo

Racancoj recordó a los asistentes que el método de Cristo sigue siendo el enfoque más eficaz para la misión, más allá de la cultura o la geografía. Citando el El ministerio de curación de Elena G. White, enfatizó que a las personas se llega de forma más eficaz por medio de la amistad, el servicio, la compasión y una preocupación auténtica por sus necesidades.

A medida que la Iglesia Adventista amplía su alcance entre las comunidades indígenas de toda Interamérica, Racancoj animó a los fundadores y miembros de iglesia a que lleguen a ser estudiantes de la cultura antes de convertirse en maestros de doctrina.

“Toda comunidad tiene símbolos, valores y creencias”, dijo. “Nuestra tarea es comprenderlos y descubrir cómo Dios puede usarlos para guiar a las personas hacia Cristo”.

Una misión eficaz, añadió, no consiste en reemplazar la identidad de las personas, sino en ayudarles a descubrir cómo el evangelio habla de los valores, preguntas y esperanzas ya presentes en sus comunidades.

Traducción de Marcos Paseggi