Una mujer recibe un paquete de alimentos durante una campaña de ayuda de la iglesia adventista en Playa Mare, La Guaira, Venezuela, el 11 de julio de 2026. Voluntarios adventistas del séptimo día, profesionales médicos, pastores y equipos humanitarios continúan proporcionando ayuda de emergencia, atención sanitaria y apoyo espiritual a supervivientes en algunas de las comunidades más afectadas del país. [Fotografía: Careiy Jiménez, Jonathan Lanza]

Voluntarios, profesionales médicos y miembros de iglesia continúan brindando alimentos, atención sanitaria y apoyo espiritual a los supervivientes.

15 de julio de 2026 | Caracas, Venezuela | Steven’s Rosado y Noticias de la División Interamericana

Más de dos semanas después de que dos terremotos similares devastaran partes del norte de Venezuela, voluntarios adventistas del séptimo día, profesionales médicos, pastores y equipos humanitarios continúan proporcionando ayuda de emergencia, atención sanitaria y apoyo espiritual a supervivientes en algunas de las comunidades más afectadas del país.

Mediante el trabajo de las asociaciones locales, la Unión Venezolana Oriental y la Unión Venezolana Occidental y el Cuerpo de Servicio Nacional Adventista, cientos de voluntarios han distribuido alimentos, suministros médicos, kits de higiene y atención emocional y espiritual mientras colaboran en operaciones de rescate y recuperación en Caracas, La Guaira y comunidades cercanas.

Un profesional médico adventista consulta con un residente durante una labor de ayuda en La Guaira, Venezuela, el 11 de julio de 2026. [Fotografía: Careiy Jiménez, Jonathan Lanza]

Uno de los mayores eventos de alcance comunitario tuvo lugar el 11 de julio en Playa Mare, La Guaira, donde líderes de la iglesia y voluntarios organizaron un día de asistencia humanitaria para los residentes que aún se recuperan de la catástrofe.

Según el pastor Ney Devis, presidente de la Asociación de Venezuela Central, los voluntarios distribuyeron más de mil paquetes de alimentos, quinientos kits de higiene personal y cientos de medicamentos durante los esfuerzos comunitarios.

Una vista aérea muestra la labor de ayuda de la Iglesia Adventista establecida en La Guaira, Venezuela, el 11 de julio de 2026, donde cientos de familias recibieron alimentos, atención médica, suministros de higiene y apoyo espiritual tras los terremotos de junio. [Fotografía: Careiy Jiménez, Jonathan Lanza]

Casi trescientos residentes también recibieron servicios sanitarios gratuitos, lo que incluyó medicina general, pediatría, ginecología, fisioterapia, psicología, psiquiatría, asesoramiento legal y atención de capellanía.

“Nuestra comunidad está recibiendo las bendiciones del Señor Jesús”, dijo Liseth Boada, una de las beneficiadas. “Gracias, Iglesia Adventista. Han traído alimento para el alma, el cuerpo y el corazón”.

Una niña se deja pintar la cara por una voluntaria adventista durante una campaña de ayuda en La Guaira, Venezuela, el 11 de julio de 2026. [Fotografía: Careiy Jiménez, Jonathan Lanza]

Otra residente, Jesusita, animó a los voluntarios a que sigan sirviendo a pesar de las difíciles condiciones.

“Aunque la situación es dolorosa y peligrosa, tenemos que seguir confiando en Jesucristo”, dijo. “Que Dios proteja a cada líder y voluntario adventista para que puedan seguir sirviendo a las comunidades con el amor y la compasión que han mostrado”.

Los voluntarios también distribuyeron miles de folletos misioneros que compartieron mensajes de fe, esperanza y la presencia de Dios con las familias afectadas por la catástrofe.

Miembros del Cuerpo Nacional de Servicio Adventista coordinan operaciones de rescate con equipos internacionales de respuesta a emergencias tras los terremotos de junio en La Guaira, Venezuela. [Fotografía: Cuerpo Nacional de Servicio Adventista]

Los equipos de rescate responden

La labor humanitaria siguió a más de dos semanas de operaciones de emergencia continuas llevadas a cabo por el Cuerpo de Servicio Nacional Adventista, cuyos equipos especializados de rescate fueron desplegados inmediatamente después de los terremotos del 24 de junio.

Bajo la dirección de Jesús David Chacón, 124 respondedores formados —incluidos médicos, enfermeros, paramédicos, especialistas en primeros auxilios, fisioterapeutas, pastores, mecánicos, electricistas y personal logístico— prestaron servicio en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas.

Miembros del Cuerpo de Servicio Nacional Adventista ayudan a registrar edificios derrumbados en busca de supervivientes tras los terremotos de junio en La Guaira, Venezuela. [Fotografía: Cuerpo de Servicio Nacional Adventista]

“Nuestra prioridad siempre ha sido salvar vidas”, dijo Paul Trujillo, director nacional de operaciones del Cuerpo de Servicio Nacional Adventista.

Utilizando equipos especializados de rescate, los equipos revisaron las estructuras derrumbadas en busca de supervivientes, retiraron escombros, recuperaron víctimas y prestaron atención médica de emergencia mientras apoyaban los esfuerzos de respuesta del gobierno.

Un miembro del Cuerpo de Servicio Nacional Adventista excava entre escombros durante operaciones de búsqueda y rescate en La Guaira, Venezuela, tras los terremotos de junio. [Fotografía: Cuerpo de Servicio Nacional Adventista]

“Cuando estamos en el terreno, la mayor experiencia es ver que Dios obra junto con las personas en medio de la tragedia”, dijo Trujillo. “Todo lo que hacemos es para que la gente sepa que Dios sigue en el control”.

Tres fases de respuesta

Los líderes de la iglesia organizaron la respuesta de emergencia en tres fases.

La primera se centró en la recogida, clasificación y transporte de donaciones —lo que incluyó alimentos, agua, ropa, medicinas, mantas y suministros de higiene— desde centros de recogida en toda Venezuela oriental y occidental hasta centros de distribución en Caracas y La Guaira. Casi 300 cadetes adventistas ayudaron a recoger, empaquetar y cargar suministros de ayuda para su transporte.

Uno de los muchos edificios destruidos por los terremotos de junio en La Guaira, Venezuela, donde miembros del Cuerpo de Servicio Nacional Adventista apoyaron los esfuerzos de búsqueda y recuperación. [Fotografía: Cuerpo de Servicio Nacional Adventista]

La segunda fase se centró en operaciones de rescate técnico en zonas derrumbadas, lo que incluyó esfuerzos de búsqueda y rescate, atención médica de emergencia y operaciones de recuperación.

La fase actual hace hincapié en la asistencia humanitaria en refugios temporales, comunidades rurales y hospitales de campaña, donde los voluntarios de la iglesia continúan brindando atención sanitaria, apoyo psicológico, alimentos, medicinas, suministros de higiene, ropa y apoyo espiritual.

Un cadete adventista cuida de un niño herido durante los esfuerzos de respuesta de emergencia en La Guaira, Venezuela. [Fotografía: Cuerpo de Servicio Nacional Adventista]

Los equipos también han ayudado a evaluar posibles riesgos para la salud pública y a educar a las comunidades sobre medidas preventivas para reducir la propagación de enfermedades.

«Este ha sido realmente un esfuerzo coordinado que involucra a todas las especialidades para proporcionar asistencia oportuna a quienes más la necesitan», dijo José Fermín, director de operaciones del Cuerpo de Servicio Nacional Adventista en la Unión de Venezuela Oriental.

Los voluntarios miembros de la iglesia hacen una pausa para una foto grupal antes de continuar clasificando bolsas de comida para las familias afectadas por los terremotos de junio en La Guaira, Venezuela. [Fotografía: Facebook]

Chacón afirmó que la experiencia ha reforzado la importancia de fortalecer el ministerio de servicio de la iglesia.

“Queremos seguir reuniendo a personas con espíritu de servicio”, dijo. “Al unir nuestros esfuerzos en salud, respuesta a emergencias y servicio comunitario, podemos impactar muchas más vidas”.

A medida que la recuperación continúa en Venezuela, los líderes de la iglesia afirman que los miembros adventistas de todo el país siguen comprometidos con la tarea de demostrar la compasión de Cristo mediante el servicio práctico: llevando alivio físico, apoyo emocional y esperanza a comunidades que enfrentan uno de los desastres naturales más devastadores del país.

Traducción de Marcos Paseggi