Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”- Josué 1:9.

5 de agosto de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Paulo Lopes, presidente de ADRA Internacional

Algo del trabajo más importante en el mundo nunca queda registrado en una fotografía. No se lanza a un edificio en llamas ni se mantiene en primera línea bajo fuego enemigo. Se mueve más lentamente que eso en espacios en donde la mayoría de nosotros nunca vamos a entrar; y requiere más sostenerlo que empezarlo.

Es el valor de preocuparse una y otra vez por personas que sufren muy lejos de nosotros. El valor de permanecer cuando la necesidad es implacable y los recursos parecen inadecuados. El valor de elegir la proximidad en vez de la comodidad; y la fidelidad en vez del bienestar.

Paulo Lopes, presidente de ADRA Internacional, visita un proyecto y al personal de ADRA en la República Democrática del Congo. [Imagen: Salvador Montes de Oca]

El 19 de agosto de cada año, el mundo celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, un día dedicado a honrar a los hombres y mujeres que llevan a cabo labor humanitaria en algunos de los sitios más difíciles del mundo. Es un día que he llegado a valorar más cada año que pasa y que me da una razón para decir algo que no digo con suficiente frecuencia. ¡Gracias!

A las personas que están siempre ahí

Cada día, en docenas de países, el personal de ADRA y voluntarios están llevando a cabo una labor que la mayoría de la gente no verá nunca.

Estas personas están distribuyendo alimentos en comunidades que aún se están recuperando de unas inundaciones que ya han dejado de ser noticia. Están sentadas con familias en albergues para gente desplazada, escuchando historias que cargan consigo un peso que ninguna persona debería llevar sola. Son maestros ayudando a niños a reponer años perdidos en su educación, trabajadores de salud comunitaria viajando a poblaciones remotas, expertos en logística, coordinadores, traductores y entrenadores.

ADRA Siria distribuye artículos de primera necesidad en la comunidad [Imagen: ADRA Siria]

Y en muchos casos, son vecinos de las personas a quienes prestan sus servicios, miembros de las comunidades que están ayudando a reconstruir. Eso es profundamente significativo. Las personas que están más cerca de la crisis la entienden mejor que cualquiera que llega de otra parte. Empoderar, crear confianza, proporcionar recursos y apoyar a las personas a las que se atiende, no es solo una buena práctica; es respeto puesto en acción.

Algunos de ellos trabajan en lugares en donde la palabra “peligroso” no es un eufemismo. Ellos saben bien el riesgo, pero van de todos modos.

Eso es valor moral. No la ausencia de temor, sino el negarse a permitir que el miedo sea el factor decisivo.

Qué los sostiene

He tenido el privilegio de colocarme al lado de esos hombre y mujeres en países en torno al mundo, en aldeas y zonas de desastre y el momentos tranquilos entre las demandas de la labor.

Una partera en Yemen camina por su comunidad visitando a las madres. [Imagen: ADRA Yemen]

Lo que he encontrado en forma consistente es que la adrenalina se desvanece y la ideología solo lleva a una persona hasta cierto punto. Lo que mantiene a estos obreros en sus puestos es un sentido de llamado, la convicción de que su labor es importante aun cuando el progreso sea lento; y la confianza de que no la están haciendo solos. Dios está presente en los sitios de mayor sufrimiento y el acudir ahí es una forma de estar en donde él ya está.

A través de los años he regresado más veces de las que puedo contar a las palabras de Josué 1:9. No fueron escritas para personas en circunstancias cómodas. Fueron habladas dentro de la incertidumbre de una misión abrumadora a un líder que tenía todas las razones para sentirse sobrecogido. “Te mando que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”.  

A dondequiera que vayas. Al campo. Más allá de la frontera. En la comunidad que el resto del mundo ha dejado de mirar.

Esa promesa todavía no ha expirado. He sido testigo de su cumplimiento demasiadas veces como para dudar de ella.

Una víctima de desastre, en Pacasmayo Perú, recibe una ración gratuita de comida preparade. [Imagen: ADRA Perú]

La solidaridad no es pasiva

La solidaridad es el corazón de la labor humanitaria. Solidaridad no es simpatía a la distancia. Es la disposición a estar genuinamente conectado con las personas cuyas circunstancias difieren de las nuestras y permitir que esa conexión nos cueste algo.

Para aquellos de nosotros fuera del campo de acción, la solidaridad puede verse como atención sostenida, dadivosidad fiel y oración que se rehúsa a enfriarse cuando una crisis ya no es noticia del día. Es confiar y ampliar las voces de los líderes locales en vez de asumir que la ayuda significativa debe llegar de alguna otra parte.

Los hombres y mujeres que realizan esta labor no están solos. Reciben apoyo de una red de socios, donadores e intercesores que hacen posible su presencia. Esa red es lo que transforma los actos valerosos individuales en algo más grande que los de una sola persona. Eso es solidaridad hecha realidad.

Personal de ADRA visitando entrenadores de Learners en el Instituto Técnico Kismayo. [Imagen: ADRA Somalia]

Unas palabras personales de agradecimiento

Si has trabajado para ADRA o has prestado tu tiempo y habilidades para servir a comunidades a lado de nuestros programas en cualquier parte del mundo, eres visible para nosotros. La labor es pesada y el reconocimiento raramente es proporcional al esfuerzo. Estás ejerciendo el valor moral cada vez que te presentas al servicio.

Cada alimento distribuido, cada aula restaurada, cada familia que recibe atención en su momento más desesperado, es importante. No se pierde aun cuando parezca invisible.

Y para aquellos que apoyan esta labor a través de oración y donaciones  —gracias también. Tu colaboración es lo que hace posible que la gente en el campo de labor siga adelante.

Que, en este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, cada uno que haya encontrado el valor de asistir a otros sepa que se le agradece profundamente y que esta labor nunca tuvo la intención de recaer sobre una sola persona.

Para enterarte más acerca de la labor de ADRA en todo el mundo, visita ADRA.org.

Traducción – Gloria A. Castrejón