Presentación en el Congreso de Jóvnes Adventistas en Europa sugiere un enfoque novedoso.

11 de septiembre de 2026 | Valencia, España | Marcos Paseggi, Adventist Review

“¿Qué hay de malo en que los cristianos insistan en la necesidad de llegar a la noche de bodas siendo virgen? ¿Existe una mejor manera con fundamento bíblico de abordar los desafíos e ideales sexuales que enfrentan los cristianos, en especial los adolescentes y los jóvenes adultos? ¿Dónde deberíamos centrarnos?

Una presentación en el Congreso de Jóvenes Adventistas de Europa 2026 en Valencia, España, en agosto, buscó discutir y responder a estas y otras preguntas relacionadas. La ponente, Mary Jo Vollmer, es investigadora en medicina forense en el Hospital Universitario de Oslo y profesora en la Universidad de Loma Linda. También es hija de un pastor adventista del séptimo día y esposa de pastor.

Mary Jo Vollmer, investigadora en medicina forense en el Hospital Universitario de Oslo y profesora en la Universidad de Loma Linda, fue disertante en el Congreso de Jóvenes Adventistas de Europa 2026 en Valencia, España. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]

“Me preocupó mucho lo que veía con los adolescentes, los jóvenes y los niños pequeños que sufrían, incluso los de trasfondos cristianos y quienes habían crecido en la iglesia”, dijo Vollmer, brindando así la razón de ser de su presentación.

Vollmer explicó que, si las estadísticas son correctas, en el grupo que asistió a su presentación ciertamente había personas que habían traspasado los límites sexuales adecuados y ahora se sentían culpables, y otras que quizás fueron abusadas o incluso algunas que habían abusado de otras personas.

“Mi objetivo hoy es que, sea cual sea el pasado de ustedes, nos vayamos libres de vergüenza y aceptados tal y como somos”, dijo, porque “la ansiedad y la vergüenza no vienen de Dios”. Al mismo tiempo, llamó a los jóvenes a que desarrollen su propia ética sexual con Dios y quizás en comunidad con otros. Por último, recordó a los asistentes que, aunque no necesitan ser perfectos, tienen que ser honestos consigo mismos como parte de una comunidad segura en su búsqueda de lograr la realización sexual tal y como Dios la diseñó.

En busca de calidad y conexión

Al principio de su presentación, Vollmer reconoció que a muchos de los que crecieron en la Iglesia Adventista se les dijo de niños que hicieran lo correcto para que Jesús “no se ponga triste”. Sugirió que muchos podrían haber pensado: Debemos tener mucho cuidado de no darle a Jesús un mal día.

Según Vollmer, ese acaso no es un enfoque correcto. “No somos responsables de los sentimientos de Jesús”, dijo. “No tenemos que manejar sus emociones ni las nuestras. Y si cometemos errores, no estamos fuera de su alcance”.

Vollmer explicó que “Dios nos encuentra donde estamos, y en el contexto y la cultura en la que vivimos”. Dios conoce nuestros desafíos actuales y quiere que aspiremos más alto y seamos felices mientras nos mantenemos conectados con él.

Jóvenes adventistas de toda Europa escuchan la presentación de Mary Jo Vollmer titulada “El sexo y las relaciones fuera de control”. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]

Vollmer recordó a los jóvenes asistentes que, comprensiblemente, hay un mensaje hermoso en el ideal de Dios para cada uno de nosotros. Pero en el contexto de la pureza sexual, este mensaje “es más hermoso que simplemente ‘nada de sexo antes del matrimonio’”, dijo Vollmer. “Creo que está diciendo: ‘¿Cuál es la calidad de tu relación con Dios, con los amigos y, finalmente, la calidad de tus relaciones sexuales?’”

¿Un evangelio de la prosperidad sexual?

En ese sentido, Vollmer recordó a los asistentes que la enseñanza cristiana tradicional habla del sexo limitado a la relación matrimonial entre un hombre y una mujer. La idea es que “se van a casar y entonces tendrán bendiciones, y entonces tendrán sexo increíble el resto de la vida, muchos hijos hermosos y vivirán felices para siempre. Pero no siempre es la realidad”, señaló. “Como adventistas no respaldamos eso, porque sabemos que Dios da el sol y la lluvia sobre los buenos y los malos”.

Los desafíos de la vida real pueden producir mucha vergüenza, dijo Vollmer. “¿Y si esperaste para tener sexo y luego en el matrimonio no te va bien?” Explicó: “Muchas personas que eran vírgenes se divorcian o tienen matrimonios muy infelices”. Entonces se preguntan: “¿Qué hice mal?” Al mismo tiempo, si una persona ha tenido una actividad sexual que considera incorrecta, dirá: “¡Por eso me pasan las cosas!”

“Para mí, ese modelo es peligroso pase lo que pase”, dijo Vollmer, “porque la vida y la sexualidad son mucho más complejas que eso”.

Las investigaciones han demostrado que la “cultura de la pureza” puede a veces convertir la pureza sexual en un ídolo. En lugar de ver las elecciones sexuales como un aspecto del discipulado cristiano, las personas pueden empezar a ver su estado sexual como conectado con su valor ante Dios. Vollmer señaló el mensaje dañino de que, si alguien tiene sexo antes del matrimonio, esa persona es de algún modo como “una rosa a la que alguien le arrancó los pétalos”: dañada y menos hermosa. Muchos cristianos, en especial las mujeres, pueden interiorizar la idea de que Jesús las ve con más buenos ojos cuando toman las decisiones sexuales “correctas”. Como resultado, la virginidad puede entrelazarse con su sentido de belleza y valor, en lugar de ser entendida simplemente como una parte de quienes son y un aspecto de lo que Dios desea para sus vidas.

¿Un yugo fácil?

Vollmer también explicó que, en el complejo mundo actual de las aplicaciones de citas y los encuentros casuales, con el fuerte aumento del consumo de pornografía y enfermedades de transmisión sexual incluso entre cristianos, los desafíos actuales a los que se enfrentan los jóvenes pueden provocar mucho estrés y ansiedad.

Uno de los pabellones del recinto ferial de Valencia en Valencia, España, donde los participantes eligieron entre decenas de talleres sobre diversos temas relevantes para los jóvenes cristianos. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]

Explicó que “crecimos creyendo en las palabras de Jesús cuando dijo: ‘Mi yugo es fácil y mi carga es ligera’. “Pero,” añadió, “para muchos cristianos que han sido abusados o han tenido relaciones dañinas, o que simplemente intentan mantenerse vírgenes, su yugo no se siente fácil y la carga no se siente ligera”. Vollmer compartió el caso de una joven que incluso sintió que necesitaba terapia después de todo el estrés y la presión para seguir siendo virgen. ¿Qué significa todo eso? ¿Dónde hay que trazar los límites? ¿Sigo siendo virgen si hice esto o aquello? se preguntaba la chica.

La noche de bodas no es la meta

Al mismo tiempo, Vollmer citó estadísticas que muestran que el 18 por ciento de las mujeres cristianas casadas se sintieron usadas tras el sexo. También informaron de una brecha orgásmica de 47 puntos (95 por ciento en hombres frente a 48 por ciento en las mujeres). Añadió que el doble de mujeres cristianas experimentan vaginismo en comparación con las no cristianas.

También contó la historia de una pareja joven que no tuvo relaciones sexuales antes de casarse, pero que en cuanto se casaron el hombre empezó a formular exigencias irrazonables a su joven esposa sin preocuparse por sus sentimientos. “También se irritaba con ella todo el tiempo”, contó Vollmer. Eso llevó a una relación matrimonial infeliz, explicó Vollmer, porque “lo que más mata el deseo, especialmente en las mujeres, son las expectativas”. Es la razón por la que “las lunas de miel cristianas pueden ser una pesadilla”, reconoció Vollmer. Porque “el sexo, cuando una no se siente amada, no se siente deseada y no se siente querida, puede ser muy doloroso”.

Vollmer también contó el caso de un hombre de 50 años, casado durante 23 años, que decidió dejar su matrimonio porque dijo que nunca había tenido buen sexo. Contó cómo él y su esposa no habían tenido sexo antes del matrimonio. Pero hubo estrés y discusiones el día de la boda, lo que llevó a la inseguridad. “La noche de bodas fue un desastre”, confesó el hombre. Nunca se recuperaron del todo y el sexo se volvió poco frecuente. Ahora él se siente traicionado, y ella se siente traicionada.

Conectados a Dios y entre ellos

¿Hay alguna salida a este dilema?

Según Vollmer, podríamos empezar recordando que servimos a un Dios que anhela conectar con nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. Mantener viva esa conexión también ayudará a mejorar nuestra relación entre nosotros, enfatizó Vollmer. También ocurre lo contrario, añadió, ya que “la fornicación puede producirse en un contexto matrimonial…” cuando, por ejemplo, simplemente estamos teniendo sexo desconectados de todo lo demás”. Añadió: “Creo que todo lo que está mal en el sexo prematrimonial también puede ser cierto en un contexto matrimonial”.

En este sentido, es esencial que las parejas se hagan algunas preguntas. “¿Estamos conectados? ¿Nos amamos? ¿Nos respetamos?” Vollmer ilustró. Porque Dios mismo planeó que esa conexión se llevara a cabo. Y nos dice: “No quiero sus sacrificios; quiero sus corazones. Para mí eso habla de calidad y no solo de una lista de cosas para cumplir”. En ese sentido y en este contexto, “el sexo verdaderamente, profundo, comprometido, íntimo y honesto es quizás la culminación más completa de esa conexión que los humanos pueden alcanzar”.

Lo que pueden hacer los jóvenes

En la última parte de su presentación, Vollmer llamó a los jóvenes —solteros o casados— a desarrollar su propia ética sexual junto con Dios. “Tienen que definir cuál es ts imagen de Dios y luego [descubrir] cómo se conecta con sus vidas”, dijo. “[La pureza] no es un ídolo, no me define y no es todo lo que soy”, ilustró. “Y no tengo que ser perfecta, porque probablemente cometeré errores toda mi vida”.

De nuevo, enfatizó la necesidad de mantenerse conectado con Dios pase lo que pase y de seguir acudiendo a él en busca de respuestas. “Si sientes ansiedad, cargas, culpa, esas no vienen de Dios”, recordó a los asistentes. “De manera que pueden decirle a Dios: ‘Si hay algo que sientes que me está haciendo daño a mí o a otros en mi forma de ser, por favor, impresióname’. Y Dios lo hará con un toque amoroso en el hombro, no con culpa. Será [mediante] un sermón, o un amigo dirá algo, o leerán un libro que les dará una idea. Y dirán: ‘Eso es hermoso; ¡quiero avanzar en esa dirección!’”

En resumen, Vollmer señaló, “creen su propia ética sexual con el Dios que los ama, que vive hoy y que entiende sus experiencias”. Porque “cuando las cosas parecen desmoronarse, puede que realmente estén acomodándose”, dijo. De hecho, “algunas de las mayores dificultades que acaso han tenido también pueden ser parte del inicio del proceso de sanación”.

Traducción de Marcos Paseggi