En Santo Tomás, los adventistas hallan consuelo al adorar juntos después de los huracanes
Después de que los huracanes Irma y María azotaron a Santo Tomás y San Juan en las Islas Vírgenes el mes pasado, provocando la voladura de techos, dañando edificios y derribando postes eléctricos, decenas de adventistas se reunieron el sábado 24 de septiembre para alabar a Dios, hallar consuelo en adorar juntos y compartir sus testimonios por medio de las tormentas. La tormenta de Categoría 5 alcanzó un pico de 300 kilómetros por hora el 6 de septiembre, y permaneció con esa fuerza durante 37 horas, provocando la muerte de tres personas y desplazando a cientos, informaron las autoridades. Muchos adventistas también fueron desplazados.