¿Están relacionados los cálculos biliares, la inflamación crónica y el cáncer de la vesícula?
9 de marzo de 2026 | Loma Linda, California, Estados Unidos | Elena Aguirre, Loma Linda University Health News
La conexión entre cálculos biliares, inflamación crónica y cáncer de vesícula y conductos biliares se malinterpreta a menudo, algunas veces aplazando su diagnosis y reduciendo las opciones de su tratamiento.
De acuerdo con el Centro Oncológico de la Universidad Loma Linda, el cáncer de vesícula y de los conductos biliares conocidos en conjunto como cánceres biliares, requieren una comprensión más clara de lo que en realidad aumenta el riesgo y de lo que no.
“El cáncer de cálculos biliares y el de vesícula son procesos completamente diferentes”, dice Aaron Saunders, jefe de la División de Oncología Quirúrgica de Loma Linda University Health. “El solo hecho de que alguien tenga cálculos biliares no significa que la persona está destinada a desarrollar cáncer de vesícula”.
Condición común, raramente cáncer
Los cálculos biliares afectan a aproximadamente un 6 por ciento de la población —a cerca de una de cada 16 personas. En contraste, el riesgo de por vida de cáncer de la vesícula es aproximadamente de una en 400. A la mayoría de las personas que se someten a una extirpación de vesícula por causa de cálculos biliares o inflamación, nunca se les detecta cáncer.
Sin embargo, la relación se ve diferente cuando se ve desde el punto de vista del cáncer.
“La mayoría de los pacientes cuyo diagnóstico es cáncer de vesícula, presentan cálculos biliares”, afirma el Dr. Saunders. “Esa asociación genera preguntas; pero es difícil de probar causa y efecto cuando los cálculos biliares son tan comunes”.
Lo que es más importante, dijo, es la inflamación crónica durante largo tiempo.
Por qué tiene importancia la inflamación
En muchos tipos de cáncer, lesiones repetidas e inflamación sufrida por mucho tiempo pueden dañar el ADN y aumentar la posibilidad de mutaciones cancerígenas.
“Casi cada inflamación crónica aumenta la posibilidad de que se dañe el ADN”, dijo el Dr. Saunders. “No toda mutación conduce al cáncer; pero es típicamente donde comienza el cáncer”.
En la vesícula, la inflamación crónica, frecuentemente causada por cálculos biliares, puede ser pasada por alto durante años. Algunos pacientes experimentan repetido dolor abdominal del lado derecho después de comidas grasosas, mientras que otros tienen menos síntomas o ninguno.
“Es algo común para nosotros extirpar un cálculo biliar y darnos cuenta de que ha estado inflamado por largo tiempo, aun cuando el paciente no lo sabía”, dice el Dr. Saunders.
La inflamación juega también un papel importante en el cáncer de las vías biliares, especialmente aquellos que se producen en el hígado. Condiciones tales como enfermedad hepática crónica, cirrosis y trastornos relacionados con el sistema inmunitario, pueden aumentar el riesgo. Mientras que los índices de cáncer de vesícula parecen relativamente estables, los de las vías biliares van en aumento.
El desafío de una diagnosis tardía
El cáncer de vesícula y de las vías biliares son frecuentemente diagnosticado en sus etapas finales, mayormente porque no hay pruebas de detección rutinarias.
“La mayoría de las veces, esos tipos de cáncer se encuentran incidentalmente o una vez que ya han comenzado a causar síntomas”, dice el Dr. Saunders. “Y cuando aparecen los síntomas, la enfermedad frecuentemente ya ha avanzado”.
Los síntomas pueden ser vagos, tales como molestia abdominal, asuntos digestivos o pruebas hepáticas anormales y pueden ser atribuidos a condiciones más comunes. La ictericia o el dolor persistente son frecuentemente señales de una enfermedad más avanzada.
En algunos casos, el cáncer de vesícula se descubre en forma inesperada después de una cirugía por inflamación o cálculos biliares. Mientras que la extIrpación de la vesícula por sí sola puede ser el remedio en muy raros casos de intervención temprana, muchos pacientes requieren cirugía adicional, quimioterapia o radiación.
Por qué los resultados pueden ser serios
Comparado con otros tipos de cáncer gastrointestinal, el cáncer biliar permanece difícil de tratar.
“Cuando la cura no es posible, la sobrevivencia se mide frecuentemente en meses en vez de años”, dice el Dr. Saunders. “La única oportunidad real para una sobrevivencia a largo plazo es la detección del cáncer lo suficientemente temprano para eliminarlo completamente”.
Aun cuando la cirugía es una opción, las tasas de supervivencia a cinco años oscilan entre aproximadamente el 10 y el 40 por ciento, dependiendo de la etapa y el lugar. La cirugía debe eliminar completamente el tumor a la vez que preservar suficiente función hepática para sustentar la vida —un equilibrio que no siempre es posible lograr con un trasplante de hígado cuando la extirpación por sí sola no es segura.
Si el cáncer se ha extendido más allá del hígado o de las vías biliares, la cirugía ya no es de beneficio y el tratamiento cambia ahora a quimioterapia, radiación o nuevas terapias localizadas.
Comprensión del riesgo real y no pánico
Aunque estos tipos de cáncer son serios, el Dr. Saunders enfatiza que la mayoría de las personas con cálculos biliares o enfermedad de la vesícula nunca van a desarrollar cáncer biliar.
“El blanco no es el temor, es concienciación”, dice. “Especialmente en personas con síntomas muy duraderos, inflamación crónica o enfermedad hepática subyacente”.
El mantenimiento de un peso saludable, el limitar el consume de bebidas alcohólicas, hacer ejercicio regularmente y seguir una dieta rica en frutas y vegetales, puede ayudar a reducir la inflamación y disminuir el riesgo en general de desarrollar cáncer.
Un estimado de 12,000 personas en los Estados Unidos son diagnosticadas con cáncer de vesícula o de las vías biliares cada año; raro, pero lo suficientemente significativo como para que merezca atención.
Por qué es importante la atención especializada
El tratamiento requiere con frecuencia la coordinación entre múltiples especialistas, haciendo crítico el acto de referir tempranamente al paciente a un centro con experiencia.
“Estos tipos de cáncer no son manejados por un solo médico”, explicó el Dr. Saunder. “Los pacientes reciben el beneficio de ser atendidos por un equipo multidisciplinario que puede evaluar cada opción, desde cirugía y quimioterapia, hasta pruebas clínicas y nuevas terapias nacientes”.
A los pacientes con persistentes síntomas relacionados con la vesícula, escaneos anormales o enfermedad hepática crónica, el Dr. Saunders recomienda evaluación temprana y apoyo.
“El atender la enfermedad de la vesícula o de las vías biliares en forma temprana puede cambiar lo que es posible si se encuentra cáncer”, señala.
La versión original de esta noticia la publicó Loma Linda University Health en su sitio de noticias.
Traducción – Gloria A. Castrejón