Millones de adventistas dicen que será lo mejor que haya pasado jamás. ¿Y si no lo es?

15 de abril de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Marcos Paseggi, Adventist Review

Desde la sede central de la iglesia hasta la región más remota, el ambiente adventista parece estar últimamente impregnado de la constante promoción de OneVoice27. La iniciativa busca conmemorar los dos mil años del bautismo de Jesús y el inicio de su ministerio. Según los líderes de la iglesia, el proyecto prevé utilizar todos los medios de comunicación, líderes y miembros de la iglesia para generar un impacto global en septiembre de 2027, compartiendo el mensaje de Dios “como nunca antes se ha hecho”.[1]

No obstante, ¿qué pasa si OneVoice27, por muy loable que sea, no cumple con las expectativas? ¿Y si es simplemente —como lo describen algunos detractores— otro proyecto verticalista que prioriza la evangelización y que no es ni nuevo ni tan innovador como se dice? ¿Y si algunas de esas voces disidentes tienen razón?

Permítanme, por favor, hacer de abogado del diablo por un momento y compartir varias maneras en que OneVoice27 podría no estar a la altura de las expectativas que se han generado a su alrededor, y qué podemos hacer al respecto las partes interesadas, o sea, tanto ustedes como yo.

OneVoice27 es una iniciativa para compartir el evangelio como nunca antes, prevista para septiembre de 2027 en todo el mundo. [Imagen: Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día]

Problemas de aceptación

A primera vista, OneVoice27 está en boca de todos los adventistas en los últimos tiempos. Los líderes regionales de las iglesias hablan de ello y lo debaten en sus juntas y reuniones. Otros llevan el mensaje a las congregaciones más pequeñas, a las principales publicaciones de la iglesia y a los medios de comunicación adventistas. Sin embargo, convertir simplemente la iniciativa en la portada de su publicación o en el tema de una junta de iglesia no garantiza la aceptación total de sus lectores o feligreses.

En el pasado, las principales iniciativas de la iglesia a nivel mundial han tenido dificultades para llegar a los feligreses laicos, aquellos que asisten a una congregación local sin una conexión significativa con el liderazgo de la iglesia. ¿Cómo se relacionará la iniciativa con los miembros de la iglesia que actualmente enfrentan desplazamiento, necesidades materiales sustanciales y graves problemas familiares o de salud? ¿A quiénes podrán contactar mientras luchan por llegar a fin de mes o enfrentan importantes desafíos regionales a su libertad religiosa? Esas son preguntas válidas que no tienen por qué descartarse fácilmente si queremos que OneVoice27 sea una iniciativa verdaderamente global.

En definitiva, solo las encuestas a nivel de las iglesias locales podrán revelar hasta qué punto la iniciativa ha calado en la iglesia a nivel de las bases.

Al mismo tiempo, algunas regiones eclesiásticas parecen seguir mostrándose reticentes a OneVoice27, esperando a ver qué sucede en otros lugares antes de decidir qué hacer al respecto. Otros grupos eclesiásticos independientes, inmersos en interminables disputas culturales o teológicas y a menudo críticos con la iglesia organizada, parecen haber ignorado hasta ahora la promoción de la iniciativa.

Adoptar, sin embargo, una actitud pasiva podría no ser la opción más acertada, dadas las exhaustivas preparaciones necesarias para cualquier acción significativa. Además, la inacción o la falta de compromiso suelen constituir, en sí mismas, un fracaso. Si usted no se involucra de alguna manera, ya ha fracasado.

Erton Köhler, presidente de la Asociación General, sostiene un folleto de “OneVoice27: Misión para todos” durante el Concilio Anual 2025. [Fotografía: Peterson Fagundes]

Dejarlo todo a Dios

Quienes apoyan la iniciativa OneVoice27 confían plenamente en que Dios respalda los planes de la iglesia de “hacer algo nunca antes visto”. Sin embargo, confiar en la conducción divina no debe llevar a la complacencia ni a la falta de diligencia debida.

Más de un año antes de la fecha prevista para la ejecución del plan, cada región de la iglesia haría bien en plantearse no solo las preguntas obvias, sino también las difíciles. ¿Tenemos una estrategia consensuada? ¿Todos en nuestra región están de acuerdo? Si no es así, ¿por qué? ¿Qué necesitamos en términos de recursos humanos y financieros? ¿Cómo podríamos utilizar mejor —y no desperdiciar— nuestros recursos, por escasos o abundantes que sean?

Por cierto, ni Dios ni sus ángeles harán por nosotros lo que necesitamos hacer por nosotros mismos. Y hacer lo mejor que podamos suele implicar largas horas de oración, consulta e incluso ensayo y error.

¿Otra megacampaña de evangelización disfrazada?

A diferencia de iniciativas anteriores, parece haber un intento deliberado por parte de los altos dirigentes de la iglesia para que OneVoice27 se adapte lo mejor posible a las realidades regionales. “OneVoice27 es solo una idea, un concepto promovido por la Asociación General, pero ustedes son los responsables, quienes [a nivel regional y local] pueden decidir cómo implementar el proyecto”, dijo hace poco el presidente de la Asociación General, Erton Köhler, a cientos de líderes de la División de Asia Pacífico Sur.[2]

Ese enfoque descentralizado podría ser más útil en regiones eclesiásticas más propensas a probar métodos innovadores de evangelización y misión. Aquellas que carecen de esa predisposición podrían verse tentadas a caer en patrones ya conocidos, como las megacampañas de evangelización con ambiciosos objetivos de captación de miembros como método predeterminado para medir el éxito. Al mismo tiempo, si no se intenta corregir los errores del pasado, los resultados obtenidos podrían reflejar decepciones anteriores: un elevado número de bautismos seguido de una cantidad increíblemente alta de nuevos miembros que se retractan y abandonan la iglesia en los primeros doce meses.

Justin Kim, editor de Adventist Review, entrevista a jóvenes líderes adventistas durante el Concilio Anual 2025. [Fotografía: Thaise Snider]

Varias iniciativas recientes en todo el mundo —como las de Brasil[3] y Papúa Nueva Guinea[4] — están haciendo grandes esfuerzos para revertir esa tendencia. Y tendrán más éxito si los líderes y evangelistas evitan las conductas que parecen haber originado el problema.

Cómo vencer el factor de rechazo

Hace poco, los medios informaron sobre el rápido fracaso de una gran idea. Durante los últimos años, Aspire Food Group promovió y construyó “la granja de grillos más grande del mundo”, una instalación totalmente automatizada de casi 14 mil metros cuadrados diseñada para albergar miles de millones de insectos y producir millones de kilogramos de proteína al año. Según el informe, “los grillos se promocionan como una fuente de proteína con bajas emisiones de carbono, que requiere menos tierras de cultivo que el ganado tradicional y ofrece el potencial de abordar la inseguridad alimentaria mundial”.[5]

Todos los planes de construcción avanzaron con éxito, pero la mayor granja de grillos quebró incluso antes de poder siquiera soñar con obtener ganancias. ¿La razón? Según los expertos, su colapso fue el resultado de una falta de coincidencia entre los sueños de los inversores y el mercado para su producto. “La mayor barrera es el factor de rechazo, o la repugnancia”, expresó hace poco a CBC News Sadaf Mollaei, cuya investigación se centra en sistemas alimentarios sostenibles y comportamiento del consumidor. Según él, “la mayoría de los norteamericanos sienten una profunda incomodidad al comer insectos, y muchos consumidores son reacios a probarlos”.[6] Por lo tanto, ante la falta de clientes, las instalaciones multimillonarias fueron vendidas hace poco a un inversor, y su futuro es incierto.

¿Podría sucederle lo mismo a OneVoice27? ¿Podríamos ofrecer el mejor producto, por así decirlo, de una manera que no sea agradable y que no atraiga a las personas a Dios por medio de cristianos carismáticos que sean “armoniosos en todos los aspectos” y no “una mezcla de opuestos”?[7] Después de todo, “la vida de un cristiano verdadero y digno de amor” —no las proposiciones doctrinales— “es el argumento más poderoso que se puede presentar a favor del evangelio”, escribió Elena G. White.[8] ¿Cómo vamos a superar “el factor de rechazo” y convertirnos en adventistas agradables, conocidos principalmente por lo que apoyamos y no por aquello a lo cual nos oponemos?

Líderes de toda la División de Asia Pacífico Sur escuchan el programa de lanzamiento de OneVoice27 en el territorio desde Bangkok, Tailandia, el 7 de marzo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]

A la espera de que un acto masivo o megaevento salve la situación

Dada la magnitud de la iniciativa OneVoice27, podría existir la tentación de esperar que las acciones masivas y los megaeventos impulsados por los adventistas en todo el mundo “salven la situación”. Los líderes detrás de la iniciativa prevén vallas publicitarias en lugares de renombre mundial y otras iniciativas que, esperan, pongan en primer plano el nombre de Jesús y, como resultado, a la Iglesia Adventista y sus enseñanzas basadas en la Biblia.

No obstante, como atestiguan los influencers contemporáneos y otros expertos en el panorama mediático actual, el mayor poder comunicativo no reside, por lo general, en la valla publicitaria en sí, sino en lo que nosotros —en este caso, los miembros y líderes de la iglesia— hacemos con ella. Son esos miles, incluso millones, de envíos dirigidos a personas específicas y comentarios personalizados los que suelen tener un mayor alcance y efectos duraderos una vez que se desvanece el revuelo inicial. Ignorar esa segunda parte sería un grave error.

Qué están haciendo otros

Desde hace algún tiempo, grupos sociales, religiosos y políticos han notado una tendencia hacia el contacto personalizado y están trabajando para conectar con los demás en consecuencia. En los últimos meses, he observado un aumento en los videos cortos donde una persona comparte sus creencias, por extrañas o desconocidas que puedan parecer a quienes no pertenecen a ese grupo. El enfoque no está tanto en la creencia en sí, sino en la posibilidad de vivir una vida plena bajo esa creencia, hábito o práctica.

Un vídeo de muestra suele seguir un patrón regular. “Soy [insertar nombre], pertenezco a [insertar religión o nombre de grupo social o político], y quiero contarle cómo es mi vida…”.

A continuación, suele haber una presentación de un minuto sobre un hábito o actividad en particular, basada en la creencia o práctica mencionada en los primeros segundos. Es cierto que algunas creencias o prácticas pueden resultar desconcertantes o incluso perturbadoras para quien no esté familiarizado con el tema. Sin embargo, gracias a la empatía y la cercanía que suele mostrar el presentador, es probable que uno termine diciendo: “¡Qué interesante! ¡Me pregunto cómo sería vivir así!”.

Ceremonia de lanzamiento de OneVoice27 en el territorio eclesiástico de la Unión Misión de Malasia. [Fotografía: Junniel Gara]

¿Qué pasaría si los adventistas del séptimo día, tanto jóvenes como adultos, hicieran lo mismo con respecto al sábado, el diezmo, el estilo de vida y otras creencias fundamentales?No conoce la derrota

Sin duda, sacar el máximo provecho de OneVoice27 puede implicar hacer las cosas de manera muy diferente para lograr resultados muy diferentes. Tal vez debería tratarse menos de declaraciones oficiales y más de oración, menos de listas de tareas completadas y más de creatividad inspirada por Dios, menos de proclamaciones doctrinales y más de conexiones personales a la manera de Cristo.

En definitiva, necesitamos recordar que “las victorias no se consiguen con ceremonias ni ostentación”, sino confiando en el “Líder [que] jamás conocerá la derrota”.[9] Es nuestro gran privilegio colaborar con él y sus ángeles en esta empresa.


[1] Véase https://adventistreview.org/news/news-releases-news/we-are-called-to-do-something-that-has-never-been-done-before/.

[2] Ibíd.

[3] https://adventistreview.org/news/a-baptismal-robe-in-the-closet/

[4] https://adventistreview.org/experiences/testimonies/more-than-just-a-campaign/

[5] https://www.cbc.ca/news/canada/london/cricket-farm-london-ontario-1.6506606

[6] Ibíd.

[7] Elena G. White, en Signs of the Times, 16 de agosto de 1905.

[8] Ibíd.

[9] Elena G. White, Testimonios para la iglesia (Miami, Fl.: Asoc. Publ. Interamericana, 2004), t. 6, p. 144.