Gary Krause comparte razones históricas para enfocarse “no solo en el mantenimiento sino en la misión”.
1ro de junio de 2026 | Puerto España, Trinidad y Tobago | Marcos Paseggi, Adventist Review y Noticias de la División Interamericana
“A veces es bueno, para nosotros, como adventistas del séptimo día, recordar que las miles de iglesias adventistas que tenemos hoy en el mundo no surgieron a la realidad por casualidad”, dijo Gary Krause, director de Misión Adventista en la Asociación General, en sus palabras de apertura el 28 de mayo. “Surgieron porque las personas tomaron la iniciativa de formar grupos de creyentes”.
La presentación de Krause abrió el segundo día de la Cumbre de Establecimiento de Iglesias de la Misión Intercultural en Puerto España, Trinidad y Tobago. El evento del 27 al 30 de mayo reunió a cientos de directores de misión y líderes de la iglesia de toda la División Interamericana para aprender y reflexionar sobre cómo llegar y establecer mejor a nuevos grupos de creyentes en contextos multiculturales.

Gary Krause, director de Misión Adventista, presenta sobre la “Visión histórica del establecimiento de iglesias en el adventismo” en la Cumbre de Establecimiento de Iglesias de la Misión Intercultural en Puerto España, Trinidad y Tobago, el 28 de mayo. [Fotografía: Domien Neverson/DIA]
Al comienzo de su presentación, Krause recordó a los asistentes que los primeros adventistas eran en su mayoría refugiados del movimiento millerita. La mayoría de ellos habían sido abandonados por sus denominaciones. “No tenían iglesias, así que tuvieron que fundar la suya propia”, dijo.
En ese contexto, el método temprano de establecimiento de iglesias “no era ciencia espacial, sino una fórmula sencilla”, contó Krause. “Requería mudarse a una nueva ciudad, celebrar reuniones públicas y, finalmente, formar un nuevo grupo de creyentes”.
Como predicador itinerante, José Bates, cofundador de la Iglesia Adventista, fue uno de los primeros establecedores de iglesias. Sin embargo, Bates se centró principalmente en los bautismos, pero no tanto en el discipulado, explicó Krause. Pero cambió su método durante el proceso para centrarse finalmente en afirmar a los nuevos creyentes en la fe.
Jaime White fue uno de los primeros líderes que abogó por dejar una tienda de campaña en la ciudad “hasta que los nuevos creyentes fueran adoctrinados”, dijo Krause citando al autor Everett Dick. A partir de sus consejos, Bates y otros comenzaron “una relación más intencionada a largo plazo… Un enfoque sostenible” del establecimiento de iglesias.
Krause también habló sobre el papel de Lulu Wightman, una mujer que fue estableciendo iglesias en varios estados de los Estados Unidos. “Entre 1896 y 1905, fundó al menos 12 nuevas iglesias en todo el estado de Nueva York”, contó. Según el pastor adventista S. M. Cobb, dijo Krause, ella había “logrado más en los últimos dos años que cualquier ministro en ese estado”.

Primera iglesia adventista del séptimo día fundada en Washington, New Hampshire, Estados Unidos (1842). [Fotografía: Michael W. Campbell, Encyclopedia of Seventh-day Adventists]
Los pastores adventistas como establecedores de iglesias
La historia adventista deja en claro que los primeros pastores adventistas eran establecedores de iglesias, explicó Krause. “Se entendía que el papel de los pastores adventistas era […] trasladarse a nuevas zonas y formar nuevos grupos de creyentes”, dijo.
En ese sentido, Krause enfatizó: “Cuando vemos cómo se estableció la Iglesia Adventista del Séptimo Día, [podemos ver] que había sido estructurada para el establecimiento de iglesias”. Incluía ver a los pastores como evangelistas de tiempo completo. Incluso el sistema de diezmos tenía eso en cuenta, ya que los diezmos no van al pastor local porque hay una visión más amplia en juego, a saber, “que el dinero se agruparía para ayudarnos a establecer nuevos grupos de creyentes en nuevas zonas”. La propiedad del edificio de la iglesia tampoco le pertenece a la congregación local como resultado de esa idea.
En 1875, Jaime White escribió en Adventist Review y Sabbath Herald que el primer papel de los ministros era “predicar la palabra en nuevos campos y levantar nuevas iglesias”, y en segundo lugar, “apoyar a las iglesias débiles”. White añadió: “Los hombres que no tienen éxito en ninguna de esas dos ramas del trabajo no aportan un beneficio real a la causa”.
Tener varios pastores en una iglesia simplemente no estaba en el ADN adventista, contó Krause. “Éramos un movimiento que avanzaba, se multiplicaba y establecía nuevos grupos de creyentes”, enfatizó.

Los asistentes escuchan la presentación de Gary Krause sobre la historia del establecimiento de iglesias adventistas del séptimo día en la Universidad Sureña del Caribe en Puerto España, Trinidad y Tobago, el 28 de mayo. [Fotografía: Domien Neverson/DIA]
Krause también explicó que el trabajo temprano de la Iglesia Adventista tuvo lugar casi íntegramente en zonas rurales, “en el campo”, donde era “más fácil, más barato y producía mejores resultados». Los misioneros adventistas a menudo tenían dificultades para comprender las complejidades de la obra urbana. “Descuidamos las ciudades, y eso pronto se convirtió en un gran problema para la misionología de la Iglesia Adventista”, dijo.
Al mismo tiempo, otro gran desafío fue que, dado que casi toda la misión estaba dirigida a otros cristianos, la Iglesia Adventista encontraba difícil hablar con los no cristianos, reconoció Krause.
Sin embargo, en los últimos años, la iglesia ha estado hablando de Reenfoque Misionero, dijo, “al mirar más allá de otras denominaciones cristianas para analizar los desafíos que tenemos en la ventana 10/40 —desde el norte de África hasta Asia—, la ventana secular y postcristiana —Europa occidental, Australia, Nueva Zelanda y cada vez más Norteamérica— y la ventana urbana. Según Krause, esas dos últimas ventanas incluyen a personas “que empiezan a vivir sus vidas sin referencias: sin referencia a la religión o a Dios”.
Krause reconoce que es un desafío llegar a “las vastas poblaciones descuidadas que no comparten nuestra historia cristiana”.

“Cuando una iglesia se muda para fundar otra, los propios miembros se revitalizan y reavivan. Al entregarnos a la misión, nos fortalecemos a nosotros mismos”, dijo Gary Krause en su presentación del 28 de mayo. [Fotografía: Domien Neverson/DIA]
Krause brindó un ejemplo para ilustrar el desafío actual. Mostró a un joven con una camiseta que decía: “Jesús guardó el sábado – Lucas 4:16”.
“Es un testimonio maravilloso”, dijo Krause. Sin embargo, señaló que enfatiza el día correcto: «conectarlo con el sábado, no con el domingo”. También mencionó que “apela a la autoridad de Jesús […] y de la Biblia”.
En el entorno actual, en muchos lugares, este enfoque presenta muchos desafíos porque se basa en varias suposiciones. “Asume que la gente sabe qué es el sábado, quién es Jesús, qué significa ‘Lucas 4:16’ y que a la gente le importa ese tema”, explicó Krause.
Puede funcionar cuando trabajas con otros cristianos, pero “es totalmente irrelevante para una audiencia no cristiana o postcristiana”, dijo. Las personas podrían preguntar: “¿Quién es Lucas? ¿Quién es Jesús? ¿Por qué debería importarme?”, ilustró. “Así que el establecimiento de iglesias hoy en día es un ministerio diferente al que era en el siglo XIX. No podemos hacer las suposiciones que hicimos”.

Jonathan Contero dirige la Santa Cena en mayo de 2023, en la Iglesia Cero en Madrid, España. La congregación se centra en llegar a una población secular y urbana en la capital española. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review]
Establecer iglesias de forma efectiva en el presente requiere que pensemos en lo que es efectivo hoy. “En primer lugar, necesitamos aprender el idioma —“estudiar a la gente, saber a qué le temen o qué los hace felices”— y “dedicar tiempo a observar, escuchar y aprender”, dijo Krause. “Necesitamos revestir nuestro mensaje de una manera que sea comprensible, significativa y atractiva para personas con diferentes cosmovisiones”.
Al mismo tiempo, Krause llamó a adaptar el mensaje. Citó a Elena G. White, cofundadora de la Iglesia Adventista, quien en Obreros evangélicos llamó a los “obreros de Dios” “de muchas fases”, no “hombres de una sola idea, estereotipados en su manera de trabajar, incapaces de ver que su defensa de la verdad debe variar según la clase de gente entre la cual trabajan y las circunstancias a las cuales deben hacer frente” (p. 125).
Los obreros de Dios deben ser hombres de muchas fases; es decir, deben tener amplitud de carácter. No han de ser hombres de una sola idea, estereotipados en su manera de trabajar, incapaces de ver que su defensa de la verdad debe variar según la clase de gente entre la cual trabajan y las circunstancias a las cuales deben hacer frente.
Al mismo tiempo, Krause señaló que “necesitamos orar más que nunca, porque no es por la fuerza humana que establecemos iglesias”. Y por último, “sigue el método de ministerio de Cristo”. Y añadió: “Nuestro mayor ejemplo de establecimiento de iglesias es el propio Jesús, quien […] bajó para ministrarnos”. Del mismo modo, necesitamos estar integrados en las comunidades a las que queremos llegar, enfatizó Krause.

[Fotografía: cortesía de Kevin Mendoza]
En resumen, dijo Krause, los adventistas tienen que establecer iglesias porque, entre otras cosas, “cuando una iglesia se mueve para fundar otra, los propios miembros se revitalizan y reviven. Al entregarnos a la misión, nos fortalecemos a nosotros mismos”.
En general, las razones para establecer nuevas iglesias incluyen un mandato bíblico, porque hacer discípulos “siempre tiene lugar en el contexto de la comunión cristiana […]. Y estamos llamados a crear nuevas comunidades de creyentes”.
Krause también enfatizó el establecimiento de iglesias porque “funciona”. Explicó que “el establecimiento de iglesias está más centrado en la comunidad que en las iglesias existentes […] porque no hay nada más en qué concentrarse […]. Estamos ciento por ciento concentrados en conectarnos con la comunidad así como lo hizo Jesús”.
El establecimiento de nuevas iglesias también resulta más atractivo para los no creyentes, dijo Krause. Y da mayor dinamismo a la hora de hallar medios creativos de divulgación.
Por último, Krause llamó a los asistentes a que recuerden que el establecimiento de iglesias forma parte de nuestra herencia. “Comenzamos como un movimiento de establecimiento de iglesias, seguimos creciendo como movimiento de establecimiento de iglesias, y solo seguiremos creciendo en el futuro si mantenemos nuestro enfoque no solo en el mantenimiento, sino en la misión”, afirmó. “No solo en conservar lo que tenemos, sino en adentrarnos en aguas profundas con Jesús para formar nuevos grupos de creyentes para él”.
Traducción de Marcos Paseggi