El expresidente de la División Interamericana dice que el futuro requerirá más que tecnología: requerirá vidas transformadas por Cristo.

14 de agosto de 2026 | Mandeville, Manchester, Jamaica | Byron Buckley, Noticias de la NCU y la División Interamericana

La Universidad del Norte del Caribe (NCU) otorgó un doctorado honoris causa en divinidad al doctor Elie Henry, expresidente de la División Interamericana (IAD), durante su centésima tercera ceremonia de graduación en Mandeville, Jamaica, el 9 de agosto de 2026, en reconocimiento a décadas de distinguido liderazgo y ministerio cristiano.

Henry, que actualmente es director asociado de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa en la Asociación General, también pronunció el discurso principal ante los 595 graduados de la universidad, instándolos a cultivar mentes transformadas que estén arraigadas en Cristo, mientras se preparan para servir en un mundo cada vez más moldeado por la inteligencia artificial y el rápido cambio tecnológico.

El doctor Elie Henry, expresidente de la División Interamericana y director asociado de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa en la Asociación General, lleva la toga tras recibir un doctorado honoris causa en divinidad durante la centésima tercera ceremonia de graduación en la Universidad Norte del Caribe en Mandeville, Jamaica, el 9 de agosto de 2026. [Fotografía: Universidad Norte del Caribe]

Al aceptar el doctorado honoris causa, Henry dijo que el reconocimiento lo hace sentir “humilde, a la vez que resulta inspirador”.

“Recibir el grado de doctor en divinidad honoris causa de una institución cuya misión admiro profundamente me produce humildad y también me inspira”, expresó. “Lo recibo primero como una expresión de la gracia de Dios por cada oportunidad de servir, cada lección aprendida, cada responsabilidad que se me ha confiado y cada vida que se ha cruzado en mi camino”.

Henry agradeció a la junta de la universidad, a la administración, al profesorado y a los estudiantes, diciendo que aceptaba el honor no como la conclusión de una travesía, sino como “una invitación renovada a seguir sirviendo a Cristo, a su iglesia y al mundo con humildad y fidelidad”.

Una mente transformada

Al dirigirse a los graduados, Henry les recordó que, aunque obtener un título era un logro significativo, su mayor logro era la persona que habían llegado a ser a lo largo de su travesía educativa.

Al referirse al lema Mentes transformadas para futuros cristocéntricos, basó su mensaje en torno a Romanos 12:2, presentando tres convicciones sobre lo que significa vivir con una mente transformada por Cristo.

El doctor Elie Henry pronuncia el discurso de graduación ante 595 graduados en la centésima tercera ceremonia de graduación de la Universidad Norte del Caribe en Mandeville, Jamaica, el 9 de agosto de 2026, instándoles a utilizar sus profesiones como plataformas para la misión en un mundo que cambia rápidamente. [Fotografía: Universidad Norte del Caribe]

Henry dijo que la forma preferida que tiene Dios de cambiar el mundo es transformando a las personas antes de que cambien las circunstancias.

Una mente transformada, explicó, ve prójimos en lugar de competidores, mayordomía en lugar de los logros personales, la esperanza en lugar del miedo, y a Cristo no solo como un maestro a admirar, sino como el Salvador a seguir. Señalando a Moisés, Henry señaló que, aunque el futuro líder de Israel recibió la mejor educación en el palacio del faraón, fueron sus años como pastor en Madián los que le prepararon para liderar al pueblo de Dios.

Un llamado a bendecir a otros

La segunda convicción de Henry se centró en el propósito.

“Cuando Dios transforma una mente, nunca lo hace solo por esa persona”, dijo. “Nos transforma para que podamos ser una bendición para los demás. La profesión de ustedes es la plataforma de Dios para la misión que tienen […]. Cuando pertenecen a Cristo, toda profesión se convierte en tierra santa”.

Recordó a los graduados que los avances en la inteligencia artificial están transformando las industrias, la comunicación, la salud y la investigación, pero que la tecnología no puede remplazar las cualidades producidas por una vida transformada por medio de Cristo.

“La inteligencia artificial puede generar información, pero no puede generar sabiduría. Puede reconocer patrones, pero no puede amar a un paciente. Puede procesar el lenguaje, pero no puede orar junto con una familia que sufre. Puede imitar la conversación, pero no puede reflejar el carácter de Jesucristo”.

Dos graduandos sonríen tras la 103.ª ceremonia de graduación de la Universidad Norte del Caribe, celebrada en Mandeville, Jamaica, el 9 de agosto de 2026, celebrando la culminación de su trayectoria académica. [Fotografía: Universidad Norte del Caribe]

Esa responsabilidad, dijo Henry, sigue perteneciendo a hombres y mujeres transformados.

“El futuro nunca necesitará menos mentes concentradas en Cristo que hoy. Lo necesitará todavía más”, expresó. “Los mayores desafíos de su generación no se resolverán solo con la tecnología. Requerirán de integridad, compasión, discernimiento, valor y esperanza. Esas son cualidades que ninguna máquina puede fabricar. Son el fruto de vidas transformadas por el Espíritu Santo”.

El futuro pertenece a las vidas transformadas

Henry concluyó que el futuro le pertenece, en última instancia, no solo a mentes educadas, sino a vidas transformadas por Cristo.

“El mundo tiene muchas personas educadas”, dijo. “Lo que anhela son personas transformadas—personas cuyo carácter refleje a Cristo, cuya presencia traiga esperanza y cuyas vidas hagan creíble el evangelio”.

Cerró desafiando a los graduados a que permanecieran fieles durante toda la vida para que algún día pudieran escuchar las palabras de Cristo: “Bien hecho, buen siervo y fiel. Entra en el gozo de tu Señor”.

Traducción de Marcos Paseggi