11 de octubre de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Libna Stevens para Adventist News Network

La misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en las ciudades del mundo no puede basarse en un único modelo o enfoque, afirmó Manuel Arteaga ante los miembros de la Comisión Directiva de la Asociación General el 11 de octubre. En su mensaje, instó a los líderes de la iglesia a escuchar con mayor atención a las comunidades a las que esperan llegar.

Arteaga, director del Centro para la Misión Urbana (CFUM) de la Asociación General, presentó su informe durante la tercera jornada del Concilio Anual, en el que destacó las lecciones aprendidas de los proyectos de misión urbana en todo el mundo y esbozó nuevas iniciativas destinadas a conectar, inspirar y capacitar a los misioneros urbanos y a los que establecen nuevas iglesias.

Manuel Arteaga destaca la necesidad de adoptar enfoques misioneros que se adapten a los distintos contextos de las ciudades de todo el mundo durante su informe del Centro para la Misión Urbana en el Concilio Anual. [Fotografía: Tor Tjeransen/AME (CC BY 4.0)]
«No existe algo así como “la ciudad”», afirmó Arteaga. «Tenemos ciudades, y son diversas y diferentes, y cada una de ellas tiene un contexto diferente». La misión urbana, añadió, exige que la iglesia «aprenda a comunicarse con todos y cada uno de esos contextos».

Sobre la base de la experiencia del Pentecostés, Arteaga afirmó que la Iglesia Primitiva no esperó que las personas aprendieran primero su idioma. Por el contrario, gracias al Espíritu Santo, fue la iglesia la que aprendió a hablar el idioma de ellos.

Ese principio, afirmó, marca la labor del CFUM, uno de los seis Centros de Misión Global que apoyan a la Iglesia Adventista en la difusión del evangelio en distintos contextos culturales y religiosos. En lugar de exportar un único modelo de misión urbana a todo el mundo, el centro colabora con las divisiones para desarrollar enfoques adaptados a cada ciudad.

Manuel Arteaga, director del Centro para la Misión Urbana de la Asociación General, destaca en su informe ante el Concilio Anual, el 11 de octubre de 2026, que una misión urbana eficaz comienza por comprender el contexto de cada ciudad y responder a él desde una perspectiva teológica. [Fotografía: George Nelson/AME (CC BY 4.0)]
«Hay un único evangelio que proclamamos. Sabemos que, como iglesia, tenemos una misión única», afirmó Arteaga. No obstante, añadió que llegar a ciudades diversas exige que la iglesia se exprese con «muchos acentos urbanos».

Escuchemos a las ciudades

Durante el último año, los responsables del CFUM visitaron varias regiones para escuchar, aprender y desarrollar estrategias misioneras junto con los líderes locales. Esas conversaciones se centraron en una pregunta clave: «¿Qué nos están diciendo nuestras ciudades?».

Arteaga afirmó que el establecimiento eficaz de iglesias urbanas tiene que ir más allá del mero hecho de establecer iglesias en las ciudades o para las ciudades. Las congregaciones, señaló, deberían «compartir la vida con la ciudad», comprender a sus comunidades y tender puentes con las personas que viven en ellas.

El centro también colaboró con los líderes de la iglesia para desarrollar iniciativas misioneras contextualizadas destinadas a ciudades consideradas como prioridad y elaboró La vida urbana en la Palabra, un nuevo recurso de estudios bíblicos diseñado para explorar la profecía bíblica desde una perspectiva urbana.

El «Centro de Soñadores» propuesto conectará a misioneros urbanos y a los que establecen iglesias en todo el mundo, creando un espacio en el que las experiencias y las ideas puedan inspirar nuevas iniciativas misioneras. [Fotografía: George Nelson/AME (CC BY 4.0)]
Este recurso forma parte de una serie más amplia de estudios bíblicos desarrollados de forma colaborativa por los seis Centros de Misión Global con el fin de llegar a personas de diferentes orígenes religiosos y culturales. Los estudios incluyen materiales diseñados para públicos judíos, budistas, hindúes, urbanos y seculares.

Está previsto que los estudios se pongan a disposición en línea por medio de la Escuela Bíblica Global de Radio Mundial Adventista y en formato de video, junto con capacitación en línea para ayudar a los miembros y a los colaboradores misioneros a utilizarlos. Las divisiones también podrán adaptar los materiales a sus propios contextos culturales y misioneros, en colaboración con los Centros de Misión Global.

«No tenemos la respuesta», afirmó Arteaga al referirse al papel del CFUM. «Estamos aquí para asegurarnos de acompañarlos en el proceso de discernir juntos respuestas fieles», lo que incluye preguntarnos qué está haciendo ya el Espíritu Santo en ciudades de todo el mundo.

Una misión que adopta diferentes formas

Arteaga ilustró ese enfoque con experiencias de sus recientes visitas a Japón y a varias ciudades de Taiwán, donde pudo observar cómo la labor misionera adoptaba diferentes formas en función de las oportunidades que ofrecía cada comunidad.

Lisa M. Beardsley-Hardy (a la derecha), directora de educación de la Asociación General, entrega a Luis Rivera, presidente de la Unión Puertorriqueña, un conjunto de estudios bíblicos elaborados por los seis Centros de Misión Global para ayudar a los adventistas a conectarse con personas de diferentes trasfondos religiosos, culturales y urbanos. Los materiales se adaptarán para su uso en distintos contextos. [Fotografía: Tor Tjeransen/AME (CC BY 4.0)]
En Tokio, los adventistas están recurriendo a la hospitalidad, las iglesias filiales y los centros de influencia urbanos para conectarse con las personas en una de las ciudades más secularizadas del mundo.

Una iglesia filial comenzó a funcionar durante la pandemia del COVID-19, después de que una mujer a la que le habían diagnosticado cáncer comenzara a celebrar el culto en su casa junto con sus hijos. Un sábado, un niño del barrio llamó a la puerta y preguntó si podía unirse a ellos. Regresó acompañado de unos amigos, y el grupo siguió creciendo. Arteaga afirmó que, en la actualidad, unos veinte jóvenes adultos se reúnen regularmente en su casa para celebrar el culto.

En Taiwán, Arteaga conoció a un empresario cuyo encuentro con Jesús cambió la forma en que empleaba su tiempo y sus recursos. Un piso que había comprado con el dinero que su madre había ahorrado para la jubilación se convirtió en un lugar de culto en su comunidad. Para establecer vínculos con sus vecinos, empezó a tocar el ukelele y a componer canciones inspiradas en sus historias.

«Lo que vemos en él es a alguien que dedica fielmente su tiempo y sus talentos para acercar a las personas a Jesucristo», afirmó.

Otra experiencia la vivió un pastor coreano que prestaba servicios en Taiwán y que, en un principio, intentó acercarse a los estudiantes de una universidad cercana, pero se topó con restricciones a la labor de evangelización. El interés por la cultura coreana acabó por proporcionarle otra manera de establecer contacto con otras personas.

La Academia de Soñadores, una próxima iniciativa en línea del Centro para la Misión Urbana, ofrecerá formación y orientación a aquellas personas que deseen desarrollar proyectos de misión urbana. [Fotografía: George Nelson/AME (CC BY 4.0)]
Los estudiantes se acercaron al pastor para aprender coreano, y esas relaciones dieron lugar a un club de idiomas. Arteaga afirmó que, desde entonces, el ministerio se ha ampliado, creando oportunidades para conectarse con los estudiantes y compartir el evangelio.

En busca de los próximos misioneros urbanos

Esas experiencias llevaron a Arteaga a centrar su atención en aquellas personas que quizá ya tienen ideas para mejorar sus ciudades, pero que necesitan ánimo y apoyo para seguir adelante.

«¿Cuántos misioneros potenciales más?», preguntó. «¿Cuántos jóvenes más se quedan despiertos por la noche, imaginando esa nueva iglesia en la que creen?»

Arteaga expuso los planes de una nueva iniciativa global centrada en lo que denominó «Soñadores», diseñada para poner en contacto a personas con una visión de la misión urbana. Los planes incluyen una serie de videos en los que aparecerán misioneros, centros de influencia urbanos, nuevas iglesias e iglesias filiales de todo el mundo, lo que permitirá compartir sus experiencias en un mismo lugar.

Concilio Anual de la Asociación General 2026, bajo el lema «Llamados a la misión», en la sede de la Asociación General, Silver Spring, Maryland (Estados Unidos), del 7 al 14 de octubre de 2026.

«Un espacio en el que los “soñadores” inspiran a otros “soñadores” a llevar a cabo su misión», afirmó Arteaga. «Un espacio en el que una misión cumplida da lugar a una nueva misión. Un espacio en el que el gran avance de alguien en su misión se convierte en el comienzo de la misión de otra persona».

El centro también tiene previsto poner en marcha la «Academia de Soñadores», un espacio en línea donde las personas interesadas en poner en marcha una iniciativa de misión urbana puedan aprender los pasos necesarios y recibir orientación. Asimismo, está prevista la publicación de un «Manual para soñadores», donde se planean relatos protagonizados por los que establecen nuevas iglesias, los pioneros de centros de influencia urbanos, los líderes de iglesias filiales y otros misioneros urbanos.

Arteaga concluyó su informe volviendo a la idea de que, para llegar a las ciudades, es necesario que la Iglesia comprenda sus distintos contextos y se dirija a ellos.

«Puede que la ciudad no hable nuestro idioma, pero el Espíritu Santo nos enseña a hablar el suyo», afirmó. «Un solo nombre. Un solo evangelio. Una sola voz. Y lo haremos con muchos acentos urbanos».