De los Santos pide consagración personal, oración y preparación espiritual durante culto en Miami.

27 de febrero de 2026 | Miami, Florida, Estados Unidos | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana

“La iglesia no necesita más estrategias; necesita más personas llenas del Espíritu Santo”, dijo el pastor Abner De los Santos, presidente de la División Interamericana (IAD), durante un mensaje devocional dirigido a empleados de la División Interamericana y la Asociación Publicadora Interamericana (IADPA) reunidos para el culto del 26 de febrero en la sede de la división en Miami, Florida.

Sobre la base de 2 Reyes capítulo 2, De los Santos reflexionó sobre el relato bíblico de Elías y Eliseo, utilizando las imágenes de una carrera de relevos, para enfatizar la continuidad de la misión y la responsabilidad espiritual.

El pastor Abner De los Santos, presidente de la División Interamericana, habla sobre la importancia de buscar el Espíritu Santo, durante un culto de adoración en la sede de la División Interamericana en Miami, Florida, el 26 de febrero de 2026. [Fotografía: Libna Stevens/IAD]

“En una carrera de relevos, la victoria no depende solo de la velocidad, sino de la fidelidad a la hora de pasar el testigo”, dijo. “El manto puede caer, pero la misión no termina. Alguien tiene que recogerlo”.

Recordó a los empleados que la Iglesia Adventista del Séptimo Día, como movimiento profético que proclama el evangelio eterno de Apocalipsis 14, tiene que continuar su misión no mediante la fuerza humana, sino mediante el empoderamiento que viene de Dios.

“No podemos proclamar los mensajes de los tres ángeles con las fuerzas humanas”, dijo De los Santos. “No podemos afrontar la crisis final solo con recursos organizativos. Necesitamos poder del cielo”.

Un llamado a la consagración personal

Centrándose en la petición de Eliseo de una doble porción del espíritu de Elías, De los Santos desafió a los oyentes a examinar lo que realmente buscan en sus vidas espirituales.

“Eliseo no pidió posición ni reconocimiento; pidió el Espíritu”, dijo. “¿Qué estamos pidiendo?”

Subrayó que el prometido derramamiento de lluvia tardía requiere de preparación y consagración deliberada.

“Antes de que sea derramada la lluvia tardía, es preciso que haya una preparación diaria”, dijo. “Dios exige de cada uno de nosotros la consagración personal”.

Citó entonces el libro Testimonios para los ministros, donde se advierte que quienes no avanzan espiritualmente acaso pueden no reconocer el movimiento del Espíritu Santo incluso si es derramado a su alrededor.

“No quiero estar entre quienes no la reciben”, dijo. “Quiero recibirla”.

Empleados de la Asociación Publicadora Interamericana escuchan el mensaje, durante el culto del 26 de febrero de 2026, en la sede de la División Interamericana en Miami, Florida, Estados Unidos. [Fotografía: Libna Stevens/IAD]

Oración y dependencia en el trabajo diario

De los Santos instó a los empleados a que busquen el Espíritu Santo no solo en el ministerio público, sino en las tareas cotidianas.

“¿Qué estás pidiendo mientras mueves cajas en el depósito? ¿Qué estás pidiendo mientras preparas informes, redactas planes estratégicos o viajas para cumplir la misión?” preguntó. “¿Estamos pidiendo al Espíritu Santo?”

Luego compartió una experiencia personal de sus años de ministerio para ilustrar el poder de la oración persistente.

Al recordar una visita a una congregación que experimentaba un grave conflicto interno, dijo que pasó todo el trayecto hasta la iglesia orando y pidiendo a Dios que interviniera.

“No sabía qué hacer”, dijo. “De manera que oré todo el camino”.

Mientras predicaba aquel sábado, ocurrió algo inesperado.

“Antes de que pudiera siquiera hacer un llamado, la gente empezó a adelantarse una tras otra”, dijo. “Cuando estuve listo para invitarlos, más de la mitad de la iglesia ya estaba al frente”.

La experiencia reafirmó su convicción de que la transformación espiritual es obra de Dios, no de la persuasión humana.

“El poder nunca estuvo en el predicador”, dijo. “El poder siempre ha estado en Dios”.

También relató un momento durante su viaje de regreso en que un agente fronterizo se dirigió a él repetidamente en plural, como si hubiera alguien más en el vehículo, una experiencia que le llevó a reflexionar sobre la realidad de la presencia divina.

“Dios es real”, dijo. “Y quiere bautizarnos con su Espíritu Santo, pero tenemos que pedírselo”.

El pastor Abner De los Santos comparte un testimonio sobre una iglesia transformada mediante la oración, mientras llama a una renovada dependencia del Espíritu Santo. [Fotografía: Libna Stevens/IAD]

Más allá de la estructura y la estrategia

De los Santos advirtió que no se debe confundir la fortaleza institucional con la vitalidad espiritual.

“Podemos tener las doctrinas correctas, una organización sólida, instituciones establecidas y una historia profética clara”, dijo. “Pero si nos falta el Espíritu, nos falta el fuego”.

Utilizó entonces la metáfora de una estación de bomberos totalmente equipada que nunca responde a emergencias, para así subrayar la urgencia de la activación espiritual.

“¿De qué sirve una iglesia del fin de los tiempos sin el poder del fin de los tiempos?”, preguntó.

Recordó a los empleados que la autoridad en el movimiento adventista no reside en los líderes humanos, sino en el Señor de la misión.

“Cuando una generación confunde el instrumento con la fuente, comienza el declive espiritual”, expresó.

Una decisión urgente

Haciendo referencia a Hechos 1:8, De los Santos reiteró la promesa de poder de Cristo por medio del Espíritu Santo y destacó ese momento como uno que requirió de una decisión deliberada.

“La cuestión no es si Dios quiere derramar la lluvia tardía”, dijo. “La cuestión es si estamos dispuestos a humillarnos, confesar nuestros pecados, consagrar plenamente nuestras vidas y pedírselo”.

Concluyó con un solemne llamado al compromiso personal, invitando a cada empleado a tomar una decisión sincera.

“El manto ha caído”, dijo. “Necesitamos tomarlo. Solo un pueblo lleno del Espíritu dará el fuerte clamor y preparará el camino para el pronto regreso de Cristo”.

Traducción de Marcos Paseggi