Estudiante colombiano adventista termina curso de teología después de siete años de desafíos académicos, financieros y de accesibilidad.
11 de junio de 2026 | Medellín, Antioquia, Colombia | Cristin Serrano y Noticias de la División Interamericana
Cuando Félix Villalba obtuvo la licenciatura en teología en la Universidad Montemorelos, el 17 de mayo, la fecha marcó la culminación de una jornada de siete años caracterizada por dificultades financieras, barreras de accesibilidad y lo que él y quienes están a su alrededor describen como una trayectoria guiada por la divina providencia.
Habiendo nacido prematuramente en Bucaramanga, Colombia, el joven perdió la vista debido a un desprendimiento de retina en ambos ojos. Desde temprana edad enfrentó desafíos que son comunes a muchas personas con discapacidades visuales, pero él estuvo siempre convencido de que Dios lo estaba llamando al ministerio.
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Su jornada spiritual sufrió un cambio decisivo cuando en 2012, él y su madre recibieron el bautismo en la Iglesia Adventista del Séptimo Día La Joya, en Bucaramanga. Tres años más tarde, mientras asistía a un campamento para personas con discapacidades visuales, sintió el llamado al ministerio pastoral.
Aunque inicialmente su deseo era estudiar música, el joven Villalba señaló que gradualmente se fue dando cuenta de que Dios lo estaba guiando en otra dirección.
Se abre una puerta
Después de graduar de la escuela secundaria en 2016, buscó oportunidades de estudiar teología en Colombia. Sin embargo, limitaciones financieras parecían hacer inalcanzable ese objetivo.
Un momento clave en su jornada fue el encontrarse con Edgar Redondo, presidente entonces de la Unión Colombiana del Norte. Después de enterarse del deseo del joven de prepararse para el ministerio, el presidente Redondo lo animó a ponerse en contacto con la Universidad Montemorelos (UM), que ofrecía un programa virtual de teología.
“Después de hablar con Félix y viendo no solamente sus circunstancias únicas, sino también su deseo, sueños y determinación de estudiar y saber más de la Palabra de Dios, pensé que valdría la pena dirigirnos a la Universidad Montemorelos”, recordó el pastor Redondo.
De acuerdo con Lorena Neria, directora de UM Virtual, el joven Villalba se puso en contacto con la institución hace unos siete años para preguntar si una persona con discapacidad visual podía completar un curso de teología usando tecnología adaptable,
Dirigentes de la iglesia se unen a Félix Villalba durante la presentación de un mensaje espiritual, como parte de su servicio ministerial y entrenamiento teológico. [Imagen: Unión Colombiana del Norte]
Aunque el personal docente reconoció inicialmente los desafíos académicos y tecnológicos involucrados, el joven Villalba comenzó tomando un solo curso hasta que eventualmente terminó el programa completo de licenciatura.
“Maneja la tecnología increíblemente bien”, dijo la directora Neria. “Nada lo desanima. Posee un increíble espíritu emprendedor y valiente”.
A través de ACUDE, una iniciativa creada por UM Virtual para apoyar a estudiantes con discapacidades, el joven Villalba recibió asistencia durante sus estudios, al tiempo que obtenía experiencia ministerial en colaboración con su iglesia local. Durante las ceremonias de graduación recibió materiales en Braille en reconocimiento de su logro académico.
Sostenido por la fe y la comunidad
Los años siguientes trajeron obstáculos y apoyo inesperado.
Al ir progresando en sus estudios, los recursos financieros solían escasear. Sin embargo, y de acuerdo con su testimonio, miembros de iglesia, congregaciones y personas que lo apoyaban, le ayudaron repetidamente a cubrir su colegiatura y otros gastos de su educación.
Indicó que, en varias ocasiones, los costos académicos le parecían imposibles de ser cubiertos, solamente para descubrir que alguien ya había provisto el apoyo necesitado.
Félix Villalba posa con sus padres, quienes le ayudaron y acompañaron a través de la jornada que culminó con la obtención de su licenciatura en teología de la Universidad Montemorelos. [Imagen: Unión Colombiana del Norte]
A través de la jornada, su madre permaneció como una de sus más sólidas fuentes de aliento y apoyo espiritual.
Las demandas académicas también presentaban desafíos. Adaptación de materiales del curso, navegación tecnológica y el cumplimiento de requisitos universitarios. Una de las etapas más difíciles se presentó mientras realizaba su proyecto de investigación final, que pasó por múltiples revisiones antes de recibir aprobación.
A pesar de los contratiempos, el joven Villalba dijo que permaneció fiel al llamado que lo inspiró a estudiar teología.
Una historia de inclusión y servicio
Afirman los dirigentes de la iglesia que esta experiencia subraya la importancia de crear oportunidades educacionales para personas con discapacidades que se sienten llamadas al ministerio.
Su historia se une a la de otros adventistas con discapacidad visual que han en pos de la educación teológica y el servicio cristiano, incluyendo a Víctor Vergara, de Caucasia, Colombia, quien estudió teología en la década de 1990 y ahora presta sus servicios como maestro de ética y educación religiosa.
Para el pastor Redondo, la experiencia de Félix Villalba demuestra la forma como Dios continúa llamando a personas al ministerio, independientemente de los obstáculos que enfrentan.
Durante su instrucción teológica, Félix Villalba combinó sus estudios con servicio activo en congregaciones locales, fortaleciendo su experiencia en el ministerio y su dedicación a la misión de la iglesia. [Imagen: Unión Colombiana del Norte]
“Tal vez no posee vista física; pero tiene una visión que proviene del cielo”, afirmó el pastor Redondo. “Le permite ver mucho más lejos que muchos de nosotros”.
Añadió que la perseverancia de Félix reveló cualidades esenciales para el ministerio. “El tremendo esfuerzo que realizó durante esos siete años muestra que tiene la fortaleza y el corazón para ser un valioso instrumento en las manos de Dios”, dijo.
El pastor Robinson Pelufo, trabajó al lado de Villalba en el distrito de Campohermoso, lo describió como profundamente comprometido con Dios, la misión, el discipulado y el ministerio en la iglesia local.
Dijo también que demostró consistentemente su disposición para servir en cualquier cosa que se necesitara y mostró fuertes habilidades de organización y liderazgo a pesar de los desafíos personales que enfrentaba.
“Su ejemplo demuestra que cuando una persona responde por fe al llamado de Dios, abre la puerta para la recepción de los dones que Dios ha colocado en ella para que florezcan”, añadió el pastor Pelufo.
Un comienzo, no un final
Actualmente, Félix Villalba ve su graduación no como un destino al que se propuso llegar, sino como otro paso en su dedicación al ministerio.
“Muchas veces”, dijo, “un grado académico no es la cosa más importante cuando de servir a Dios se trata. Lo que realmente importa es la actitud y la buena disposición”.
Su historia ilustra la forma como el acceso, el apoyo y la determinación, pueden crear oportunidades para el servicio y el ministerio.
Para Félix Villalba, la jornada apenas comienza.
Traducción – Gloria A. Castrejón