Enfatizando la mayordomía en la iglesia local
21 de junio de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos States | Julian Archer para Adventist Review
¿Has visto alguna vez tu teléfono, navegado por las redes sociales o revisado tu cuenta bancaria y te has sentido. . . decepcionado? Al verte rodeado de interminables imágenes de “abundancia”—videos llenos de contenidos espectaculares, anuncios que siempre prometen más, amigos que presumen de sus éxitos—, es muy fácil confundir el tener más, con el estar satisfecho. O tal vez estás luchando entre la rutina diaria de asistir a un trabajo que puede cubrir tus gastos, pero que no pude hacerte sentir satisfecho contigo mismo. Tal vez hay algo dentro de ti que te está susurrando, “¿Es esto todo?”
¿Y qué tal si la real abundancia no fuera simplemente más cosas, sino más significado? Más propósito. Más gratitud. Más de Jesús. El concepto acerca de una vida llena de gratitud es muy sencillo; pero su impacto puede ser real, profundo y transformador.
Esas ideas están basadas en las Escrituras y en la vida y enseñanzas de Jesús y han sido exploradas recientemente a través de Grateful Living (Vida llena de gratitud), una iniciativa llevada a la práctica por la División del Pacífico Sur para ayudar a las personas a entender mejor los principios de la mayordomía de la vida entera y experimentar las bendiciones que esto trae.[1]
Por qué es importante el vivir agradecidos
Jesús prometió algo más que una religión árida, desligada de nuestras realidades diarias. Él vino a salvarnos del pecado y a alejarnos de la vacuidad de tratar de encontrar satisfacción en las cosas materiales. En sus propias palabras: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10:10). ¡Eso es algo digno de tratar de alcanzar, de recibir y de estar agradecido por ello!
El vivir agradecidos no tiene que ver con ir marcando lo cumplido en una lista determinada. Es más bien redescubrir lo que significa vivir completa y totalmente como era el intento de Dios que viviéramos —en forma agradecida, generosa y con propósito. Cuando llegamos a reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios, entonces el dar gozosamente a él y a otros llega a ser una respuesta natural. No una vida resentida o transaccional; sino una vida llena de gozo, completa, integral, dando abundantemente.
Y la promesa de Jesús no es solamente espiritual; es práctica. Hay muchas investigaciones que sugieren que la gratitud ayuda a reorientar nuestras prioridades, mejora nuestro bienestar y realinea nuestras relaciones. Trae consigo claridad, dirección y propósito. Por eso, la mayordomía debe enfocar su atención no solamente en el dinero, sino en todo lo que Dios confía a nuestro cuidado.
¿Cuáles son las ocho T?
Grateful Living amplía las tradicionales tres T (tiempo, talentos, tesoros) a un marco integral de existencia llamado las ocho T. Cada T representa una faceta de la vida que Dios confía a nuestro cuidado para ser manejada fielmente con gratitud y generosidad.
Tiempo: Dedicar tiempo cada día a Dios y a su obra
El salmista oró: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” (Salmo 90:12). Una buena forma de recordar el valor del tiempo es preguntarnos, “¿Hará una diferencia para la eternidad lo que hago hoy?”
Elena G White nos recuerda: “Nuestro tiempo pertenece a Dios. Cada momento es suyo, y nos hallamos bajo la más solemne obligación de aprovecharlo para su gloria. De ningún otro talento que él nos haya dado requerirá más estricta cuenta que de nuestro tiempo”.[2]
El tiempo es uno de los más valiosos y más bellos regalos que podamos dar a Dios y a otros.
Talentos: Usar las habilidades dadas por Dios para servirle
La parábola de Jesús acerca de los talentos (Mat. 25:14-30) señala muy claramente que debemos usar todos nuestros talentos en un servicio fiel. El apóstol Pedro nos recuerda también: “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando bien la gracia de Dios en sus diversas formas” (1 Pedro 4:10, NVI).
Tesoros: Diezmos, ofrendas, donaciones e inversiones
La primera parte de Juan 3:16 incluye un sencillo mensaje, pero con frecuencia pasado por alto —El amor da. Cuando amamos a Dios, amamos su misión, sus escuelas, su iglesia, toda la obra que está haciendo en el mundo; y el dar se convierte en una respuesta natural. La vida llena de gratitud lleva a dar gozosamente.
Cuando llegamos a entender plenamente que Dios es el dueño de todo, incluyendo nuestro dinero e inversiones, el sentido de propiedad da lugar al sentido de mayordomía.
El apóstol Pablo resume la bendición de una mayordomía fiel con estas instrucciones a los corintios: “Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría (2 Cor. 9:7).
Templo: Cuidar de mi salud para el servicio a Dios
La naturaleza de la verdadera salud integral de la persona fue descrita haca casi 2,000 años en Lucas 2:52: “Jesús siguió creciendo en sabiduría [mental] y estatura [física] y cada vez más gozaba del favor de Dios [espiritual] y de la gente[social]”.
Los adventistas entienden que la salud y la sanidad son realidades de la persona total, cada una de ellas está ligada a la otra. Como observa Elena G. White: “La relación del organismo físico con la vida espiritual es uno de los ramos más importantes de la educación”.[3] Cuando nos sentimos agradecidos a Dios por el don de la salud, es más probable que la cuidemos.
Testimonio: Dar a conocer fielmente lo que Dios está haciendo en mi vida
Los testimonios son poderosos, tanto para quien los da como para quien los escucha. El dar a conocer lo que Dios ha hecho en nuestra vida nos ayuda a sanar, a crecer y a resistir —y les ofrece esos mismos dones a quienes escuchan. Un testimonio centrado en Cristo es una de las formas más poderosas de testificación cristiana.
A Pedro y Juan se les ordenaba con frecuencia que dejaran de dar su testimonio; pero ellos respondieron: “Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:20 NVI).[4] No podían ser silenciados y, no es exageración decir que su testimonio ¡cambió el mundo!
Ve y “cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lucas 8:39).
Tribu: Cuidar de mi “familia” en la casa, iglesia y en todo el mundo
Nuestra tribu incluye nuestra familia inmediata, familia extendida, familia de la iglesia, comunidad y hasta la familia mundial. Como mayordomos de Dios se nos llama a estar agradecidos por nuestra tribu y a cuidar de ella.
El apóstol Pablo le dijo a Timoteo: “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Tim. 5:8).
Somos llamados a amar a todas las personas en todas partes porque así es como Dios ama. Cuando se trata de nuestra tribu, una de las grandes lecciones que podemos aprender es amar como Dios ama y recibir de regreso ese amor.
Territorio: Cuidar de la Tierra y del ambiente
En el relato de la Creación se instruye a la humanidad a “ejercer dominio” sobre todas las criaturas del planeta (Gén. 1:26). El siguiente capitulo nos da una hermosa perspectiva de lo que eso significa: “Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (Gen. 2:15). Hay una suave intencionalidad en las palabras “atendiera” (en otras versiones) y “cuidara”, que hablan de proteger y cuidar de toda la creación de Dios.
Es de hecho muy sencillo: Si amamos a Dios, entonces amaremos su creación. Procuremos todos demostrar nuestro amor a Dios al tomar cada día decisiones que tienen que ver con reciclaje, compras, desbroce de terrenos, viajes y aun con lo que comemos.
Truth (Verdad): Proteger y compartir fielmente la Palabra de Dios
La verdad es un tema muy debatido en la actualidad; pero la Biblia habla claramente acerca de la verdad. Cuando escuchamos y practicamos la verdad (Mat. 7:24, 25), nos enamoramos de la verdad (2 Tes. 2:10) y testificamos acerca de la forma como la verdad de Dios transforma vidas (Juan 8:32), la gratitud por la verdad de Dios sigue naturalmente a ello.
Nuestro Salvador, Nuestro Señor Jesucristo, dijo: La Palabra de Dios es verdad” (Juan 17:17) y es esta verdad real la que puede transformar nuestra vida y la vida de otros. ¡Cuán regalo invaluable para recibirlo y protegerlo!
Como buenos mayordomos, vamos a amarla, protegerla y dar a conocer esta verdad divina en nuestras propias palabras, nuestros escritos y en nuestras acciones —en toda nuestra vida.
Vivir la vida abundante prometida por Jesús
Cuando somos mayordomos sabios de estas ocho T, descubrimos la verdadera abundancia —no simplemente más posesiones, sino propósito, paz y adoración más profundos.
En un mundo caracterizado por el ajetreo de agendas repletas, desplazamiento infinito por las redes, montañas de responsabilidades y ruido constante, el vivir siempre agradecidos como fieles mayordomos puede ser un salvavidas. Provee:
Propósito en vez de consumo, al desafiar la actual norma cultural de “más, más grande, más rápido” e invitarnos a definir el éxito como servicio fiel y amante a las personas y el planeta.
Para cualquier persona que lucha espiritualmente con cuestiones de propósito, identidad e impacto, el vivir con gratitud puede tener efecto transformador. Jesús prometió a sus discípulos una vida abundante —no una en la que apenas nos las arreglamos, sino una en la que vivimos llenos de gratitud y en forma abundante por Jesús.
[1] Para descargar el kit y animar a tu iglesia a participar en el desafío Grateful Living, pulsa por favor https://stewardship.adventistchurch.com/grateful-living/.
[2] Elena G. White, Palabras de Vida del Gran Maestro (Mountain View, California.: Publicaciones Interamericanas. PPPA., 1979), p. 277.
[3] Ibid., p. 282.
[4] Las citas bíblicas marcadas NVI se han tomado de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional.
Julian Archer es un hombre de negocios jubilado, que presta servicios como director de Mayordomía de la División del Pacífico Sur de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Traducción – Gloria A. Castrejón