Personas pasan junto a los escombros de un edificio derrumbado en Caracas tras dos terremotos gemelos que azotaron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, dejando cientos de muertos y miles de desplazados. La Iglesia Adventista del Séptimo Día ha confirmado que cinco de sus miembros se encuentran entre los que perdieron la vida. [Fotografía: Facebook de la Asociación Venezolana Central]

Los líderes continúan evaluando las pérdidas mientras apoyan a las familias desplazadas en toda la región afectada.

29 de junio de 2026 | Caracas, Venezuela | Gabriela Becerra y noticias de la División Interamericana

Cinco días después de que dos poderosos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 azotaron el norte de Venezuela el 24 de junio, la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la Unión de Venezuela Oriental ha confirmado la muerte de cinco miembros de iglesia mientras los líderes continúan evaluando el impacto de la catástrofe en el territorio afectado.

Los terremotos dejaron una destrucción generalizada en Caracas, La Guaira y comunidades cercanas, derrumbando edificios, atrapando a los residentes y cobrando cientos de vidas, con muchas personas aún desaparecidas.

Muchos edificios de apartamentos en Caracas quedaron inhabitables tras dos terremotos gemelos que azotaron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, causando daños estructurales generalizados. [Fotografía: Facebook de la Asociación Venezolana Central]

“Estamos profundamente entristecidos por la muerte de los miembros de nuestra iglesia y seguimos orando por las familias que sufren la pérdida de sus seres queridos”, dijo el pastor Luis A. Paredes, presidente de la Unión Venezolana Oriental. Citando el Salmo 46:1, Paredes añadió: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

A medida que continúan las evaluaciones, los líderes de la iglesia están obteniendo una imagen más clara del impacto del terremoto en los miembros y congregaciones adventistas en todo el territorio afectado.

Al menos 21 familias adventistas han perdido todo lo que poseían, 156 familias han sufrido daños en sus hogares y 175 familias viven actualmente en refugios temporales.

Once familias de pastores siguen sin poder regresar a sus hogares, mientras que cinco iglesias adventistas también han sufrido daños estructurales.

Para los líderes de la iglesia, la respuesta se ha convertido en una carrera contra el tiempo: encontrar miembros cuyo paradero sigue siendo desconocido mientras cuidan de cientos de desplazados.

Cientos de paquetes de alimentos son preparados para su distribución a familias afectadas por los terremotos en Caracas.  [Fotografía: Facebook de Luis Paredes]

Evaluación del impacto humano

“Nuestro mayor desafío ahora mismo es localizar a cada uno de nuestros miembros”, dijo Paredes. “Al mismo tiempo, cuidamos a quienes se alojan en los refugios proporcionados por la iglesia, brindándoles alimentos, medicamentos y otras necesidades esenciales”.

A pesar de la devastación, la iglesia ha reafirmado su compromiso de apoyar a las comunidades afectadas y reconstruir vidas, al tiempo que hace un llamado a los miembros de toda la División Interamericana y de todo el mundo para que continúen orando por los pastores, los equipos logísticos, los voluntarios y cada familia afectada por la catástrofe.

En un mensaje compartido en redes sociales, Paredes instó a los miembros de iglesia y a la comunidad en general a seguir orando por quienes aún están atrapados bajo edificios derrumbados, por las familias que lloran a sus seres queridos y por los miles de personas sin hogar a causa de la catástrofe. También hizo un llamado a orar por los equipos de emergencia que arriesgan sus vidas en operaciones de rescate en curso.

Los miembros de iglesia clasifican y empaquetan ropa donada y otros artículos de primera necesidad en la Escuela Adventista Alejandro Oropeza Castillo en Guarenas, estado de Miranda, para entregarlos a las familias afectadas por los terremotos en Caracas y La Guaira, las zonas más afectadas. [Fotografía: Unión Venezolana Oriental]

A medida que se ampliaron los esfuerzos de ayuda, la sede de la Unión Venezolana Oriental en Montalbán recibió camiones llenos de ropa, medicinas y agua embotellada de centros de distribución de todo Caracas el 26 de junio. Los suministros se transportaron a La Guaira esa misma tarde, mientras el personal de la oficina de la unión preparó y distribuyó cien platos de comida en algunos de los barrios más afectados.

En todo el país, iglesias de la Unión Venezolana Occidental también se movilizaron, organizando campañas de donación para alimentos, agua, ropa, artículos de higiene y otros artículos de primera necesidad que se están enviando a la Unión Venezolana Oriental para apoyar a las familias afectadas por los terremotos.

Se expande la respuesta asistencial en Venezuela oriental

La respuesta de emergencia de la iglesia se ha ampliado gracias al servicio dedicado de equipos de rescate, cadetes médicos, profesionales sanitarios y cientos de voluntarios que colaboran en las operaciones de ayuda.

Un miembro de iglesia consigue uno de varios camiones cargados de suministros de ayuda recogidos por iglesias de toda la Unión de Venezuela Occidental para entregarlos a las familias afectadas por los terremotos en Caracas y La Guaira. [Fotografía: Facebook de la Unión Venezolana Occidental]

En el presente, la Iglesia Adventista sirve más de ochocientos platos de comida cada día, lo que incluye desayunos, almuerzos y cenas, a familias que se alojan en refugios. Además, el Departamento de Ministerios de Salud de la iglesia está coordinando la atención y la medicación para personas que viven con enfermedades crónicas cuyo tratamiento se ha visto interrumpido por la catástrofe.

Mientras continúan las operaciones de ayuda, la Asociación Venezolana Central, la Asociación Venezolana Centro Oriental y la Unión Venezolana Oriental han coordinado la distribución de alimentos, prendas de vestir y otros artículos de primera necesidad.

Paredes expresó su gratitud por el apoyo recibido de toda la División Interamericana y de otras regiones. “La familia adventista ha demostrado lo hermosa que es realmente la iglesia de Dios”, dijo. “Hemos recibido llamados de muchas partes del mundo expresando solidaridad, ánimo y disposición a ayudar. Estamos especialmente agradecidos a la División Interamericana por sus oraciones y apoyo espiritual”.

La gente espera en una fila en una calle en Caracas mientras voluntarios miembros de iglesia reparten cientos de arepas a las familias afectadas por los terremotos durante una labor de ayuda nocturna el 25 de junio. [Fotografía: Asociación Venezolana Centro Oriental]

Fe y esperanza en medio de desafíos continuos

Para muchos líderes de la iglesia, la emergencia se ha convertido tanto en una misión humanitaria como en un sacrificio personal. Paredes y varios miembros del equipo administrativo de la unión han permanecido en la sede del territorio desde que comenzó la catástrofe porque no pueden regresar a sus hogares con seguridad.

“Dormimos en los pasillos, oficinas y vestíbulo de la sede de la unión mientras seguimos coordinando las operaciones de ayuda”.

La experiencia, dijo, ha provocado una profunda reflexión espiritual.

“Nos han recordado lo frágil que es la vida”, dijo Paredes. “Hemos reflexionado sobre la importancia de poner nuestra seguridad en Dios, sobre nuestra responsabilidad de servir a los más vulnerables y sobre la necesidad de vivir cada día preparados para el regreso de Cristo. Una catástrofe como esta trae muchas lecciones”.

Un grupo de la Asociación Venezolana Centro Oriental posa para una fotografía grupal un día después del terremoto del 25 de junio, mientras se prepara para distribuir más de setecientas arepas para los afectados por el terremoto. [Fotografía: Asociación Venezolana Centro Oriental]

Incluso mientras continúan los esfuerzos de ayuda, los líderes de la iglesia reconocen que los desafíos a largo plazo solo están comenzando.

“Una de nuestras mayores preocupaciones es saber cuántos miembros permanecerán en la ciudad tras el terremoto, porque algunas familias podrían trasladarse de forma permanente”, dijo Paredes. “Hay muchos desafíos por delante. Uno de los mayores es proporcionar comida a quienes se quedaron porque la mayoría de los supermercados en las zonas afectadas fueron destruidos”.

Queda un mensaje de esperanza

Muchos obreros adventistas han permanecido en la primera línea desde las primeras horas tras la catástrofe. Entre ellos está el pastor José Manuel Cedeño, capellán adventista que trabaja en un centro de salud en Caracas. Cedeño ha estado trabajando junto al personal de rescate de emergencia desde el día de los terremotos.

Los miembros de iglesia organizan alimentos, ropa, agua y otros suministros de ayuda donados en el centro de acogida de la Asociación Venezolana Suroriental para ser entregados a las familias desplazadas por los terremotos. [Fotografía: Asociación Venezolana Suroriental]

Para el pastor Waider Cardossi, presidente de la Asociación Venezolana Centro Oriental, una escena en La Guaira se ha convertido en un símbolo duradero de esperanza. Entre edificios derrumbados y montones de escombros, un solo cartel permaneció en pie.

“Simplemente decía: ‘Elige a Cristo hoy’”, dijo Cardossi. “En medio de tanta destrucción, esa invitación nunca me ha parecido más significativa”.

La Unión Venezolana Oriental atiende a casi 79 mil miembros que se congregan en más de 850 iglesias y congregaciones en el este de Venezuela y administra dos escuelas adventistas de primaria y secundaria.

Traducción de Marcos Paseggi