Cómo la historia de un joven adventista del séptimo día se hizo viral al tocar violín en gasolineras.

14 de agosto de 2026 | Australia | Jesse Herford, Adventist Record

Cuando Jonathon Ginn tomó por primera vez el violín, nunca se imaginó que algún día lo estaría tocando al frente de una gasolinera. Tenía aproximadamente seis años cuando sus padres lo llevaron a escuchar tocar al violinista adventista Jaime Jorge. Muy pronto, el pequeño Jonathon les dijo a sus padres que deseaba aprender a tocar ese instrumento.

“Hubo definitivamente algunas épocas, mientras crecía, en que deseaba ya no hacerlo más”, admite. Pero siguió adelante —en parte porque le gustaba hacerlo y también porque sus padres lo alentaban a seguir adelante. Más tarde, su madre le sugirió que intentara tocar en la calle. “Cuando me di cuenta de que podía ganar dinero decentemente tocando el violín en algún supermercado o centro comercial, pensé, tal vez me quedo con esto”.

La actuación de Jonathon Ginn, de Gold Coast, en Queensland, Australia, se hizo viral cuando él y otros amigos comenzaron a tocar música en gasolineras. [Imágenes: Adventist Record]

Al principio, no era su plan dedicarse a la música. El joven Ginn deseaba estudiar medicina; pero después de varios intentos de ingresar a la escuela de ciencias médicas, se convirtió eventualmente en un osteópata. Emprendió también un negocio de tutoría y tocaba en la calle cuando podía. Entonces la epidemia de COVID-19 hizo difícil el tocar en la calle, así que el joven Ginn comenzó a buscar otras formas de obtener ingresos. El tocar en eventos se convirtió en el siguiente paso lógico.

“Caí en la práctica de tocar para bodas”, señala. “No era algo que hubiera antes planeado hacer”. Muy pronto se dio cuenta de las realidades en torno a mantener un pequeño negocio. La música, especialmente la música tocada en bodas, varía en frecuencia de oportunidades según la temporada. En la región metropolitana de Gold Coast, en Queensland, Australia, los meses más ocupados son de abril a noviembre, mientras que durante el verano en ese sitio (diciembre a febrero), las cosas están más quietas.

Durante mucho tiempo se resistió a anunciarse en los medios sociales. “De hecho, es algo que realmente no me gusta”, admite. “Pienso que probablemente el 90 por ciento de los medios sociales tiene múltiples consecuencias o efectos negativos sobre la sociedad”. Tenía Facebook, pero raramente lo usaba. Ni siquiera tenía Instagram, hasta que su esposa estableció una cuenta para su negocio. Todavía dependía mayormente de Google, su sitio web y plataformas para reservas de actuaciones. Todo eso cambió después de que un videógrafo conocido suyo lo vio tocando en la calle en Gold Coast y le dio un simple consejo: la gente necesitaba escuchar su interpretación. Entonces el joven Ginn compró a regañadientes un micrófono y comenzó a publicar en los medios sociales.

Al principio, el contenido era muy directo. Pero al aprender más acerca de Instagram, se dio cuenta de que la bella música por sí sola no siempre era suficiente para detener el desplazamiento.

“Suponiendo que solo la mitad de la gente está escuchando con el sonido apagado, entonces estás perdiendo la mitad de tu audiencia antes de que siquiera comiencen a ver”. Así que el joven Ginn comenzó a experimentar. Intentó poner en práctica extrañas ideas. Aprendió a hablar más de su propia historia. Entonces estalló la guerra en Oriente  Medio.

Se vuelve viral

Un domingo, a principios de 2026, el joven Ginn tuvo una idea. Los precios de la gasolina estaban aumentando. El llenar el tanque de combustible se vivía como una experiencia de lujo. ¿Y qué tal si trataba la ocasión como una experiencia tal? Días más tarde, él y su esposa acudieron a una gasolinera. Su esposa filmó el cartel de precios y entonces hizo un barrido de cámara hasta la figura de su esposo de pie con su violín. La leyenda bajo la imagen era muy sencilla: “Añade música en vivo a una experiencia de clase alta”.

Al principio el video tuvo buenos resultados. El joven violinista tenía aproximadamente  3,000 seguidores en Instagram en ese tiempo, así que cuando el video alcanzó varios miles de visualizaciones, lo consideró como un resultado un tanto decente.

Entonces, la mañana siguiente, su teléfono comenzó a estallar. Para las 11:00 a.m., el video contaba con aproximadamente 200,000 vistas. En poco tiempo se difundió ampliamente. Al final contó con más de 17 millones de visualizaciones en Instagram.

Lo que en parte hizo que funcionara, fue la graciosa ironía. Todo mundo estaba consciente del duro impacto del aumento del precio de la gasolina. Pero los comentarios llegaron también a ser parte del entretenimiento. Algunos compararon el momento al del conjunto musical tocando mientras se hundía el Titanic. Unos solicitaban que tocara “Más cerca oh, Dios de ti” y “Mi corazón seguirá latiendo”, tema de la misma película. Los estadounidenses, confundidos por los precios estipulados en litros, se preguntaban dónde podían encontrar combustible tan barato. Entonces todos se divirtieron mucho burlándose de ellos. “Fue toda una carnicería”, rio el joven Ginn. Siempre hay gente que se va a los extremos; pero en su mayor parte eran comentarios de gente que genuinamente estaba pasando un buen rato”.

Decidió entonces seguir adelante. Comenzó a filmarse en varias estaciones de servicio, bromeando acerca de que seguiría tocando hasta que recibiera gratuitamente un tanque lleno. Comenzó también a invitar a otros músicos.

Al principio era un violín y un violonchelo. Luego un cuarteto, un quinteto y entonces un conjunto musical de 11 instrumentos. En cierto momento, se unió a ellos un hombre que pasaba con un acordeón piano. Más tarde, un grupo de cerca de 22 estudiantes de la Escuela Adventista de Toronto se unió a él.  Uno de sus seguidores en Instagram comentaba casi cada día, pidiendo una orquesta completa en una gasolinera. Nuestro violinista admite que, por ahora, lo considera solo como un sueño —aun cuando sería realmente una proposición difícil. Una orquesta completa significaría encontrar suficientes músicos, transportar los instrumentos, elegir la correcta estación de servicios y asegurarse de que nadie obstruye el tránsito. “De verdad que sí me gustaría llevarlo a cabo”, dice.

No cada estación de servicio lo ha recibido gustosamente. Unas cuantas le han pedido que se retire, mayormente por motivos de responsabilidad legal o para evitar trastornos. Otras le han dado la bienvenida. Los videos también se volvieron más que una broma cuando él comenzó a usar la atención lograda para regalar tanques de gasolina a extraños. En cierta ocasión, un hombre escuchó acerca de esas donaciones de combustible, le entregó al joven Ginn trescientos dólares australianos, aproximadamente doscientos diez dólares americanos y simplemente se fue.

“Ha sido genial verlo realizado”, dice; “porque tenía una visión de lo que quería hacer. Muchas gente ha sido muy bondadosa en facilitarlo y haber alegrado a otras personas al mismo tiempo”. A la fecha, el violinista Ginn ha regalado unos 13 tanques de combustible con valor de, aproximadamente mil ciento quince dólares americanos. Su blanco es donar 20, incluyendo un regalo mayor para un negocio que utiliza una camioneta. Para él, la generosidad se ha convertido en una de las partes más significativas de toda esta experiencia.

“No lo veo necesariamente como testificación”, dice. “Pero ver a alguien haciendo cosas amables o amistosas, es una buena forma de alegrar a la gente de la comunidad”. La atención viral le ha ayudado también a su negocio. Ha recibido más indagaciones sobre sus servicios a través de Instagram y más personas que reconocen los videos de las gasolineras cuando llega a tocar en las bodas. “Actualmente, por lo menos un 30 por ciento de mis contratos para tocar provienen directamente de personas que me encuentran en Instagram”, dice. Pero hay un aspecto del negocio en el que sigue manteniendo un límite estricto.

Una necesaria reprogramación

Como adventista del séptimo día, es observador del sábado. En la industria de las bodas esto resulta problemático.

“Aproximadamente el 60 por ciento de las bodas se realizan en sábado”, explica. Cuando le llega una solicitud para tocar en sábado, envía una repuesta cortés felicitando a la pareja y explicando que se toma ese día de descanso desde la puesta de sol el viernes hasta la puesta del sol el sábado, de manera que no estará disponible. “La mayoría de las veces la gente se manifiesta respetuosa al respecto. En otras ocasiones, simplemente no obtiene ya ninguna respuesta.

“Puede haber algunas semanas en que recibo cuatro, cinco o seis solicitudes a las que tengo que decir no”, advierte. “Otras semanas consigo algunos  contratos y entonces digo, Alabado sea Dios, esto es maravilloso. Pienso que Dios me bendice con suficiente trabajo de domingo a viernes. Eso desafía mi fe porque me fuerza a depender más de Dios”.

La observancia del sábado ha sido parte de su fe desde su infancia, aunque no siempre libre de tensión. Le gustan los deportes, especialmente el cricket y el golf, que se jugaban con frecuencia en sábado. Al crecer en edad, estudió la Biblia por sí mismo para comprender mejor por qué el sábado es importante.

“Me gusta estar ocupado”, dice. “Encuentro que el sábado es una gran manera de parar lo que estoy haciendo durante la semana y reorientarme hacia Dios”.

Para él, el sábado significa no administración de sus compromisos para tocar el violín, no tareas de negocios, no practicar para su trabajo y hasta donde es posible, no medios sociales. Es un tiempo dedicado a Dios, a la familia, la iglesia, la  comunidad y el descanso. Y puede captar bien la ironía. Las mismas plataformas que le ayudaron a darse a conocer por tocar el violín en las gasolineras son también las mismas plataformas de las que necesita alejarse ese día.

“Me parece estupendo para despejar la mente”, señala.

Todavía está intentando aclarar las cosas sobre la marcha. Por ahora sigue disfrutando de la oportunidad de hacer reír a la gente, iluminar el día de alguna persona y confiar en que las oportunidades de trabajo que recibe son suficientes.

“Ultimadamente, cada contrato para tocar que recibo es una bendición que procede de Dios”, dice.

La versión original de esta noticia la publicó Adventist Record.

Traducción – Gloria A. Castrejón