Sano, desde la cuna hasta la tumba
Para los adventistas del séptimo día, acaso no resulte una gran sorpresa escuchar sobre la importancia de las influencias prenatales en la vida del futuro bebé. Después de todo, fue Elena G. White, una de las fundadoras de la denominación, quien hace más de un siglo escribió: “Un error que se comete a menudo es el de no establecer diferencia alguna en la vida de una mujer cuando está por llegar a ser madre. Durante este período importante debe aligerarse su labor. Se están produciendo grandes cambios en su organismo. Este requiere mayor cantidad de sangre, y por lo tanto debe recibir más alimento, y de la calidad más nutritiva, para que lo convierta en sangre. A menos que ella obtenga una abundancia de alimento nutritivo, no podrá conservar su fuerza física, y su descendencia quedará privada de vitalidad” (El hogar cristiano, p. 231).