Egresados de la Universidad de Montemorelos impulsan la transformación de una obra de salud en Luanda mediante atención médica, capacitación y alcance comunitario
21 de abril de 2026 | Montemorelos, Nuevo León, México | Laura Marrero
Durante varios años, la labor de Maydi Díaz y Miguel O. Rodríguez en Angola ha sido un testimonio constante de servicio a través de la salud y del compromiso misionero de los egresados de la Universidad de Montemorelos (UM).
Hoy, su historia continúa sumando nuevos capítulos.
Después de casi una década sirviendo en Angola, ambos regresaron a México, donde Díaz se integró al área académica de la Escuela de Enfermería de la UM, mientras Rodríguez cursó una maestría en Prostodoncia en la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como una maestría en Finanzas en la UM. Esta etapa de tres años sentó las bases para lo que vendría después.

Pacientes esperan ser evaluados para la obtención de prótesis dentales totales durante una brigada médica en Pungo Andongo, Angola, en 2024. [Foto: Cortesía de Maydi Díaz]
Ese llamado los llevó otra vez a Angola, esta vez a la ciudad de Luanda, donde se involucraron en un proyecto que transformaría por completo el alcance de la obra de salud en la región.
Al llegar, encontraron una infraestructura con gran potencial —“una hermosa estructura de dos niveles”—, pero con servicios limitados.
“Desde nuestra llegada, fuimos testigos de la providencia de Dios. La infraestructura había sido restaurada gracias a una donación gubernamental y al apoyo de Adventist Health International, sentando así las bases para el crecimiento de un centro de salud integral”, relataron.
Con el paso de los meses, el espacio comenzó a expandirse tanto en capacidad como en impacto.

Maydi Díaz y Miguel O. Rodríguez (al centro) posan junto a miembros del equipo del centro de salud, quienes fueron capacitados en reanimación cardiopulmonar (RCP) y técnicas de impresión con alginato. [Foto: Cortesía de Maydi Díaz]
Gracias al trabajo conjunto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a través de sus oficinas sede, sus líderes en la División de África Meridional y el Océano Índico, la iglesia en el noreste del país africano, y Adventist Health International, el proyecto experimentó un crecimiento significativo hasta convertirse en el Centro Médico Adventista Vida Saludable.
El centro pasó de ofrecer servicios limitados a brindar atención integral, incorporando áreas como laboratorio dental completamente equipado —incluyendo prótesis fija y removible, estética dental, ortodoncia y férulas—, fisioterapia, electroterapia, terapia infrarroja, masoterapia, enfermería, medicina general, así como especialidades médicas como otorrinolaringología, además de servicios de oftalmología, optometría, psicología y nutrición.
Además del crecimiento en infraestructura, uno de los enfoques principales fue la formación del equipo humano.
“Uno de los principales objetivos fue formar un equipo comprometido con una misma visión y misión: servir con excelencia, compasión y propósito. Antes de nuestra salida, ya se habían iniciado planes para implementar un laboratorio clínico, ampliando aún más el alcance de los servicios”, señalaron.

Imágenes del antes y después muestran a una paciente que recibió prótesis dentales totales durante una jornada de atención médica en Pungo Andongo, Angola, en 2024. [Foto: Cortesía de Maydi Díaz]
“Se logró capacitar personal en distintas áreas, incluyendo laboratorio dental, enfermería, asistencia dental y fisioterapia. Además, profesionales locales, junto con el apoyo internacional de médicos cubanos y una especialista colombiana en oftalmología, fortalecieron significativamente el equipo de trabajo”, explicaron.
Paralelamente al desarrollo del centro médico, el impacto se extendió a la comunidad en la capital y provincias cercanas.
“Durante casi dos años promovimos la salud integral mediante semanas de oración, brigadas médicas de tres días y congresos de salud en Luanda”, comentaron.
Una de las iniciativas más destacadas se llevó a cabo en el municipio de Pungo Andongo, en colaboración con el gobierno de la provincia de Malanje. Durante esta jornada se ofrecieron servicios de pediatría, medicina general, odontología, prótesis, análisis clínicos, pruebas rápidas de malaria y entrega gratuita de medicamentos. Además, se promovió la educación en salud, especialmente en higiene bucal.

Primera campaña de optometría realizada en colaboración con OneSight, una organización dedicada a la salud visual, en septiembre de 2024. [Foto: Cortesía de Maydi Díaz]
Estas iniciativas permitieron atender a miles de personas y posicionar la obra de salud como un puente de servicio y esperanza.
Para Díaz y Rodríguez, Angola se ha convertido nuevamente en un capítulo clave en su experiencia misionera.
“Angola se ha convertido en un lugar especial para nuestra familia. Hemos sido testigos del amor de Dios obrando en este país. Guardamos en nuestro corazón cada experiencia y oramos para que la obra de salud continúe creciendo y llevando esperanza a muchas vidas”, expresaron.
Sin embargo, su historia no termina aquí. Lo que comenzó en Luanda ya ha dado paso a un nuevo llamado, llevándolos a un territorio diferente, con nuevos desafíos y oportunidades para servir.