Se anima a los fundadores de iglesias a que cultiven la confianza, desarrollen relaciones y adapten los enfoques ministeriales a las realidades locales.

15 de junio de 2026 | Puerto España, Trinidad y Tobago | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana

Llegar a las comunidades indígenas comienza con entender cómo esas personas ven el mundo, no simplemente traducir un mensaje a otro idioma, dijo el líder adventista del séptimo día Steven Tulp a los participantes de la Cumbre de Establecimiento de Iglesias Interculturales y Misión el pasado 28 de mayo.

Al hablar durante una sección sobre el ministerio a los pueblos indígenas, Tulp, secretario-tesorero de la Misión de Surinam que supervisa Misión Adventista, dijo que una misión eficaz requiere comprender las realidades culturales, creencias y experiencias que moldean la manera en que las personas responden al evangelio. Argumentó que la misión de Dios siempre ha sido inclusiva, extendiéndose a cada nación, tribu, pueblo y lengua.

Steven Tulp, secretario-tesorero de la Misión de Surinam, habla sobre la importancia de comprender la cultura, el idioma y la cosmovisión al ministrar entre comunidades indígenas durante la Cumbre de Establecimiento de Iglesias Interculturales y Misión en Puerto España, Trinidad y Tobago, el 28 de mayo de 2026. [Fotografía: Domien Neverson/DIA]

“Dios quiere que todos sean salvos”, dijo Tulp. “Tanto si pertenecen a una tribu como si son europeos, no importa de qué etnia sean, Dios quiere salvar a todos”.

Una base bíblica para llegar a todos los grupos de personas

Sobre la base de las Escrituras y en su experiencia en el ministerio intercultural, Tulp enfatizó que la misión se origina en Dios y refleja su esfuerzo continuo por restaurar a la humanidad y reconciliar a las personas consigo.

“Dios es el iniciador de la misión”, dijo Tulp. “Nunca es nuestra iniciativa. Dios es quien inicia la misión”.

A lo largo de su presentación, trazó una conexión bíblica desde el Génesis hasta el Apocalipsis, destacando los repetidos esfuerzos de Dios por llevar la salvación a todos los pueblos a pesar de los efectos del pecado, la división y las barreras culturales.

Tulp se refirió al llamado de Dios a Abraham, el ministerio de Cristo y el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés como ejemplos del deseo de Dios de unir a personas de diferentes orígenes e idiomas. Dijo que la visión del Apocalipsis de una multitud de “cada nación, tribu, pueblo y lengua” demuestra que la misión de Dios abarca todas las culturas y grupos étnicos.

Los delegados fundadores de iglesias escuchan la presentación de Steven Tulp sobre cómo llegar a las comunidades indígenas mediante la comprensión cultural y el cultivo de relaciones el pasado 28 de mayo de 2026. [Fotografía: Domien Neverson/DIA]

“La misión no está completa hasta que alcance a todos los grupos de personas”, dijo, señalando que la preocupación de Dios se extiende desde naciones enteras hasta comunidades lingüísticas y culturales individuales.

Comprendiendo los desafíos que enfrentan las comunidades indígenas

Tulp también destacó los desafíos únicos que enfrentan muchas comunidades indígenas en toda América, incluyendo la pobreza, el desempleo, la exclusión económica, los derechos sobre la tierra y las amenazas a sus modos de vida tradicionales.

“Muchas comunidades indígenas experimentan altas tasas de pobreza y oportunidades limitadas”, dijo, señalando que actividades de desarrollo como la minería y la deforestación suelen ejercer presiones adicionales sobre las comunidades tradicionales.

Enfatizó que un ministerio eficaz requiere comprender esas realidades y reconocer que las personas a menudo interpretan conceptos espirituales mediante diferentes perspectivas culturales.

Según Tulp, algunas culturas tienen la propensión a entender el pecado principalmente por medio de la culpa, mientras que otras se relacionan de manera más sólida con conceptos de honor, vergüenza, aceptación comunitaria, miedo o protección espiritual. Comprender esas perspectivas puede ayudar a que los misioneros y miembros de iglesia comuniquen verdades bíblicas de forma más eficaz sin comprometer el mensaje del evangelio.

La Escuela Iporoma, una escuela primaria adventista en el distrito de Marowijne, Surinam, cerca de la frontera con la Guayana Francesa, ofrece educación y atención espiritual en lengua kariña a niños de una comunidad indígena. “Iporoma” significa “verdad” en la lengua indígena local. [Fotografía: cortesía de Steven Tulp]

Tulp relató cómo su propia madre, una musulmana javanesa en Surinam, luchó por aceptar el cristianismo hasta que recibió la bendición de un respetado líder comunitario. La experiencia, dijo, le enseñó que los misioneros necesitan comprender los valores culturales antes de esperar que las personas respondan al evangelio de la misma manera que lo harían otros.

Solo después de recibir el ánimo de un líder comunitario respetado se sintió cómoda para avanzar con el bautismo, dijo.

“A veces nos preguntamos por qué una persona no toma la decisión”, explicó Tulp. “Pero cuando entendemos de dónde vienen, podemos entender cómo toman decisiones”.

El ministerio en el interior de Surinam

Tulp compartió ejemplos de ministerio adventista entre comunidades indígenas en Surinam, donde escuelas e iglesias han servido como centros importantes de alcance y participación comunitaria.

En una aldea indígena cerca de la frontera con la Guayana Francesa, la Iglesia Adventista administra una escuela y una congregación que han servido a la comunidad durante décadas. El jefe de la aldea también es adventista del séptimo día, y eso ayuda a fomentar la cooperación entre las iniciativas de la iglesia y el liderazgo comunitario.

Jona Gunther, cacique adventista del séptimo día de una comunidad indígena de Surinam, habla en la Asamblea de Tobago durante una visita a Trinidad y Tobago con un grupo de estudiantes indígenas que participan en un programa de intercambio cultural dentro del sistema escolar adventista. [Fotografía: Facebook]

Sobre la base de su experiencia en Surinam, Tulp señaló que el país alberga múltiples grupos indígenas, cada uno con lenguas, tradiciones y perspectivas culturales distintas. Dijo que los esfuerzos misioneros adventistas entre estas comunidades se han ampliado mediante enfoques culturalmente sensibles que respetan las identidades indígenas mientras se dedican a compartir el evangelio.

Uno de los avances más alentadores, dijo Tulp, ha sido el creciente papel de los creyentes indígenas en la transmisión de la fe dentro de sus propias comunidades. Su participación demuestra la importancia de desarrollar el liderazgo local y apoyar esfuerzos misioneros que sean culturalmente significativos y sostenibles.

A pesar de esos avances, Tulp reconoció que aún persisten desafíos significativos.

Surinam tiene una población de aproximadamente 600 mil personas y una membresía adventista de unos 2500. En una comunidad indígena destacada durante su presentación, aproximadamente 170 miembros de iglesia son creyentes indígenas.

Llegar a muchas poblaciones indígenas sigue siendo difícil porque numerosas comunidades se encuentran en lo profundo del interior de Surinam y solo son accesibles por avión, barco o largos viajes por regiones remotas.

Miembros de una comunidad indígena en Surinam posan con Jona Gunther (segundo desde la derecha), un cacique adventista del séptimo día cuya influencia ha ayudado a fomentar la colaboración entre el liderazgo comunitario y las iniciativas misioneras adventistas. [Fotografía: cortesía de Steven Tulp]

“No hemos podido contactar con todos los pueblos indígenas que viven en el interior”, dijo Tulp. “Es caro, y a veces es difícil llegar a esas zonas. Pero Dios quiere que todos sean salvos, así que tenemos que hacer todo lo posible para que el evangelio esté a disposición de ellos”.

Para llegar a las personas en su propio idioma

También señaló el trabajo significativo que queda por hacer en la traducción de las Escrituras a las lenguas de las comunidades no alcanzadas.

Según cifras que compartió durante la presentación, se hablan aproximadamente 7276 idiomas en todo el mundo, pero solo 719 tienen una traducción completa de la Biblia. Miles de otros idiomas solo tienen acceso a partes de las Escrituras o del Nuevo Testamento, mientras que se estima que 3852 idiomas aún no tienen ninguna traducción de la Biblia.

Esas estadísticas, dijo Tulp, destacan el trabajo que queda por hacer para las organizaciones de traducción de la Biblia y los esfuerzos misioneros globales de la iglesia.

“Todavía tenemos trabajo que hacer”, dijo. “Las personas necesitan leer la Biblia en su propio idioma porque así se sentirán más cerca de ella”.

Steven Tulp (derecha) aparece junto a los niños en la escuela Iporoma mientras exponen manualidades realizadas durante el programa de énfasis de la Semana de Oración del colegio en marzo de 2021. [Fotografía: cortesía de Steven Tulp]

Para Tulp, la accesibilidad al lenguaje está estrechamente ligada a la visión de Dios para la misión. En referencia a Apocalipsis 7:9, recordó a los asistentes que el deseo de Dios es que personas de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas estén ante su trono.

“Esa es la visión de Dios”, dijo Tulp. “Dios quiere que todos sean salvados”.

Una responsabilidad, no un privilegio

Tulp recordó a los adventistas que la identidad de la iglesia como movimiento remanente conlleva la responsabilidad de compartir el mensaje de Dios con todas las personas.

“Ser el remanente no es un título que ostentar, sino un mandamiento que obedecer”, expresó. “Todo lo recibido tiene que ser compartido de manera activa con todas las familias del mundo”.

Al enfatizar el deseo de Dios de salvar a las personas de cada nación, tribu, pueblo y lengua, Tulp desafió a los adventistas a que vean las comunidades indígenas no como proyectos misioneros, sino como participantes valiosas en el reino de Dios. Llegar a ellas, dijo, comienza por entender su cultura, hablar su idioma y reflejar el amor de Cristo de maneras que resuenen con la experiencia vivida.

Traducción de Marcos Paseggi