La tecnología de apoyo favorece la autonomía, la participación y la inclusión en la vida de la iglesia.

6 de julio de 2026 | Brasil | Cristina Levano, División Sudamericana y Adventist Review

Mientras que muchas personas participan en un servicio de la iglesia escuchando música, los anuncios y un mensaje espiritual, Letícia Gonçalves Balotta lo hace en forma diferente. Con una computadora en braille conectada a su teléfono celular, recibe información en tiempo real enviada por voluntarios que traducen y describen lo que está ocurriendo a su alrededor.

A sus 29 años, Letícia Gonçalves Balotta trabaja y vive sola. Nacida con visión baja y dificultades de carácter auditivo, perdió completamente la vista en 2021 y solo algunos meses más tarde comenzó a perder también su capacidad auditiva. Fue más tarde diagnosticada con una rara enfermedad que afecta diferentes funciones de su organismo, incluyendo esos dos sentidos.

Herramientas de accesibilidad facilitan la interacción y el acceso a la información en personas con sordoceguera. [Imagen: Vânia Ramos]

De acuerdo con Laura Lebre Monteiro, coordinadora pedagógica del Instituto Ahimsa, una organización que se especializa en la atención de personas con sordoceguera y discapacidad múltiple sensorial, esta condición no debe entenderse solamente como la suma de ceguera y sordera. Hay casos congénitos (la persona nace con esa condición) y casos en que se trata de una condición adquirida (la persona pierde con el tiempo la vista y la capacidad de escuchar ). Hay también diferentes niveles de pérdida visual y auditiva. A pesar de esas diferencias, el mayor desafío es usualmente el mismo; el de encontrar formas accesibles de comunicación e interacción con el mundo.

“Cuando una persona pierde su capacidad visual y auditiva, deben adaptarse las formas tradicionales de interacción. Por lo tanto, la comunicación es siempre el centro de todo”, explica la coordinadora Lebre.

Cómo comenzar a incluir a personas con sordoceguera

Cuando Letícia Gonçalves Balotta desea participar en los servicios y actividades de la iglesia, cuenta con el apoyo de voluntarios que le envían mensajes vía WhatsApp, adaptados a un lenguaje acorde con su comprensión, El contenido es recibido por una computadora en braille, que le permite seguir los sermones, anuncios y los momentos de interacción con la congregación.

Letícia Gonçalves Balotta follows the local church’s programs through adapted messages and assistive technology resources. [Photo: Vânia Ramos]

Uno de estos voluntarios es Vânia Ramos. Su interés en la inclusividad comenzó años atrás cuando decidió aprender la lengua de señas brasileña (Libras) a fin de comunicarse con una vecina sorda. A través del tiempo, Vânia comenzó a convivir con personas con diferentes discapacidades y a desempeñarse como guía-intérprete de personas con sordoceguera.

Además de recursos tales como la audiodescripción y la tecnología de apoyo, Vânia aprendió a utilizar Libras Táctil, una forma de comunicación en la cual las señas se perciben a través del toque de las manos. De acuerdo con ella, cada persona tiene necesidades diferentes, algo que requiere preparación y adaptación a fin de asegurar una comunicación eficaz.

La guía intérprete explica que sencillas actitudes pueden también hacer el ambiente más accesible, tales como la descripción del espacio, presentar a la persona que llega y explicar lo que está sucediendo a su alrededor. Para ella, inclusión significa asegurarse de que la persona participe en forma activa en la experiencia y que no solamente esté presente.

“La comunicación lo es todo. La persona con sordoceguera necesita saber lo que está ocurriendo a su alrededor”, señaló.

Con el apoyo de Vânia Ramos, que actúa como guía intérprete, Renato, quien tiene sordoceguera, recibe información en Libras táctil a través del toque de sus manos. [Imagen: Vânia Ramos]

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  Barreras de la comunicación eficaz

De acuerdo con Letícia, el desafío más importante no es siempre la condición misma, sino la forma en que otros la perciben. “Muchas veces las personas piensan que las estoy ignorando o que no deseo responder, cuando en realidad no escuché o no pude entender lo que dijeron”, explicó. Y esto sucede, señaló, porque no se sabe mucho acerca de esta condición de sordoceguera. Muchos piensan que todas las personas con sordoceguera tienen las mismas características y necesidades; pero, en realidad, hay diferentes manifestaciones de esta condición y diferentes formas de comunicación que pueden ser utilizadas.

La coordinadora Lebre Monteiro señala también que esta falta de conocimiento con respecto a la sordoceguera se refleja en varios escenarios de la vida diaria, tales como hospitales, medios de transporte y servicios públicos, en donde no siempre hay disponibles recursos ni profesionales preparados para atender a aquellas personas con sordoceguera. “El primer paso es la comprensión; luego viene la empatía y la integración”, señaló.

Un caso de la vida real y su impacto familiar

Esta realidad es parte de la historia de Dylan, quien nació como bebé prematuro y sufre de sordoceguera y de una discapacidad neurológica. Para su familia, los primeros años de Dylan requirieron mucha adaptación y búsqueda de formas de incluirlo dentro de la vida diaria.   

A través del toque, la gente con sordoceguera explora el ambiente, desarrolla habilidades y desarrolla formas de comunicación. [Imagen: Ahimsa Institute]

Años más tarde, cuando comenzaron a asistir a una congregación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la familia encontró apoyo a través del Ministerio Adventista de Posibilidades (APM), un servicio de la Iglesia Adventista que promueve la inclusión y el cuidado de personas con varios tipos de discapacidades.

A través de ese firme apoyo, Dylan fue capaz de participar más en la vida de la comunidad. Con el tiempo, algunos logros que antes parecían improbables se convirtieron en realidad, tales como sentarse, ponerse de pie y caminar. Actualmente, su forma principal de comunicación es a través del tacto; y la iglesia ha aprendido a conectarse con él en forma sencilla y afectuosa.

En pos de la verdadera inclusión

Para Laura Lebre, la inclusión ocurre cuando una persona que tiene sordoceguera es capaz de participar activamente en la vida de la comunidad. Este proceso involucra a la familia, los educadores, profesionales y a todas las personas que de alguna manera son parte de su vida.

Señaló que el sentido del tacto juega un papel fundamental en este proceso. A través del tacto, explicó, Laura Lebre, muchas personas con sordoceguera pueden formar lazos, entender el ambiente a su alrededor y desarrollar formas de comunicación. “Necesitamos mostrarles que hay un mundo a su alrededor. La comunicación es el puente que hace esto posible”, dijo.

Traducción – Gloria A. Castrejón