«Estas son iglesias con forma de fábricas de alimentos»
12 de octubre de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Marcos Paseggi, Adventist Review
Las fábricas de alimentos saludables de la Iglesia Adventista del Séptimo Día forman parte de la familia de la iglesia, recordó el presidente de la Asociación General, Erton Köhler, a los miembros de la Junta Directiva de la Asociación General (GC EXCOM) el 9 de octubre, durante la sesión matutina del Concilio Anual 2026. «Forman parte del espíritu de integración, y es un privilegio para nosotros contar con fábricas de alimentos que representan y ayudan a difundir el mensaje de salud que el Señor nos ha confiado [por medio de] los productos que elaboran y comercializan».
Las palabras de Köhler dieron paso a una breve presentación a cargo de Marcelo Cerdá, director general de la fábrica de alimentos Granix en Argentina y actual coordinador de la Asociación Adventista de Alimentos Saludables (AHFA), una organización que agrupa a las fábricas de alimentos saludables que administra la Iglesia Adventista en todo el mundo.

A Cerdá se unieron José Flores, en representación de todas las fábricas alimentarias adventistas de Interamérica, y Joel Distler, director general de Produtos Alimentícios Superbom en Brasil.
Un campo misionero diferente
En sus declaraciones, Cerdá, actual presidente de la AHFA, recordó a los delegados que las fábricas alimentarias adventistas constituyen un campo misionero distinto de aquellos que conocen o en los que suelen trabajar. Por ese motivo, la AHFA ayuda a las fábricas alimentarias de todo el mundo a aunar esfuerzos en pos de un objetivo común, explicó. Entre los objetivos de la AHFA se encuentran «compartir experiencias, impartir formación, fortalecer el compañerismo entre los líderes y explorar juntos oportunidades de negocios», afirmó.
Cerdá recordó a los miembros de la Junta Directiva de la Asociación General que la creación de fábricas de alimentos saludables se ajusta directamente a los consejos inspirados recibidos por la cofundadora de la Iglesia Adventista, Elena G. White. «Estas industrias no tenían el propósito de estar impulsadas por intereses comerciales, sino más bien el de servir como una herramienta práctica de evangelización, diseñada para ayudar a las personas a abandonar [el consumo de carne] y proporcionar apoyo financiero a la obra misionera», afirmó.

Una operación descentralizada
Cerdá comentó que esos mismos consejos inspirados desaconsejaban la creación de una única fábrica capaz de exportar a todo el mundo. «En cambio, [Elena G. White] fomentó el desarrollo de fábricas locales autónomas», afirmó, y citó: «El Señor enseñará a muchos, en todas partes del mundo, a combinar frutas, cereales y hortalizas».[1] Uno de los objetivos era que cada país pudiera desarrollar sus propias recetas de acuerdo con su cultura, explicó Cerdá. «Esto sentó las bases para la red mundial de fábricas de alimentos que la Iglesia Adventista administra hoy en día en varios continentes».
Todo gira en torno a la misión
En un mensaje de video posterior, la AHFA explicó en qué consiste, en la práctica, el ministerio de la alimentación saludable. «El sector alimentario es una puerta mediante la cual debemos permitir que brille nuestra luz», expresó el narrador del video, citando otra vez a Elena G. de White. «Que nuestros responsables de la alimentación saludable se den cuenta de que la verdad tiene que ser sembrada junto a todas las aguas».[2]

El guion hizo hincapié en que «los orígenes de las fábricas de alimentos adventistas son sus principios: la fe en Dios, el compromiso con la salud, la excelencia, la integridad, el servicio y la misión de servir». Explicó cómo los pioneros de las fábricas de alimentos «combinaron la aceptación del mandato divino y la confianza en las promesas del Señor con el firme propósito de cumplir la misión». Esa misión incluye difundir principios de salud, brindar sustitutos alimentarios saludables y apoyar la labor médica misionera. Su misión declarada también incluye dedicarse a la evangelización práctica y a cumplir la misión de salvar.
No es un fin en sí mismo
El video concluyó citando una vez más a White, quien escribió: «Quienes se dedican a la elaboración de alimentos saludables están al servicio de Dios en la misma medida que quienes se dedican a la odontología o a la labor médica misionera. Al contribuir con la elaboración de alimentos saludables, están prestando servicio a Dios».[3]

En ese sentido, «el crecimiento nunca ha sido un fin en sí mismo, sino el medio para servir mejor y contribuir a la predicación del evangelio», concluyó el narrador del video. «Nuestra iglesia cuenta con templos construidos a modo de fábricas de alimentos».
Todos plenamente involucrados
En sus comentarios tras las declaraciones de Cerdá, Flores señaló que la presentación de la AHFA se basó en el gran énfasis que los responsables de la Asociación General pusieron en la integración entre todas las instituciones y organizaciones de la iglesia con vistas a la misión. «Existe un impulso renovado de armonizar todas las organizaciones con el fin de respaldar el llamado a la misión», afirmó.
En relación con UnaVoz27 —la iniciativa de la Iglesia mundial para dar a conocer a Cristo por todos los medios posibles, especialmente a través de las redes sociales, en 2027 y en los años siguientes—, el señor Flores compartió algunas de las iniciativas que las fábricas de alimentos pondrán en marcha para respaldar ese plan.

«Una de las cosas que están haciendo las fábricas de alimentos adventistas es comunicar sin complejos que pertenecen a la Iglesia Adventista del Séptimo Día», informó Flores. «Cada vez más, incluimos un versículo bíblico en nuestros envases y dejamos clara nuestra afiliación. Por medio de nuestras redes sociales, ayudamos a los clientes a saber quiénes somos y qué defendemos, que es compartir el evangelio de Jesús», afirmó.
[1] Manuscrito n.º 79 de Elena G. White, 1902, en Elena G. White, «Cartas y manuscritos», vol. 17, p. 327.
[2] Manuscrito n.º 81 de Elena G. White, 1906, en Elena G. White, Cartas y manuscritos, vol. 21, p. 285.
[3] Carta n.º 151 de Elena G. White, 1900, en Elena G. White, «Cartas y manuscritos», vol. 15, p. 162.


