El nuevo espacio está ayudando a casi 280 estudiantes a ejercitar habilidades, regular emociones y descubrir nuevas formas de aprendizaje.
24 de junio de 2026 | Reynosa, Tamaulipas, México | Laura Marrero y Personal de Noticias de la DIA
Lo que comenzó con una simple observación en su taller laboral, creció hasta llegar a ser un transformador espacio de aprendizaje para casi 280 estudiantes con discapacidades severas.
Movida por una pasión por el servicio y la educación inclusiva, Claudia Figueroa, graduada de la Universidad Montemorelos en 2007, creó un jardín sensorial terapéutico en el Centro de Atención Múltiple (CAM) de Reynosa “Ma. Esther Zuno”, en Reynosa, México. Diseñado para estimular los sentidos, fortalecer habilidades y favorecer la regulación emocional, el jardín está ayudando a niños y jóvenes con necesidades educacionales especiales, a experimentar el aprendizaje en formas innovadoras.
La Mtra. Figueroa, quien posee una maestría en Educación Preescolar y es candidata al doctorado en Educación, ha dedicado gran parte de su carrera a servir a estudiantes con parálisis cerebral, discapacidades intelectuales, trastorno del espectro autista y síndrome de Down.

Claudia Figueroa ayuda a elaborar el jardín sensorial terapéutico en el Centro de Atención Múltiple (CAM) “Ma. Esther Zuno”, en Reynosa, México. El innovador espacio fue diseñado para estimular los sentidos, fortalecer habilidades y apoyar la regulación emocional entre estudiantes con discapacidades. [Imagen cortesía de Claudia Figueroa]
“Observé que, a través de actividades de jardinería, los estudiantes que previamente no podían exprimir una esponja o plantar semillas, comenzaron a desarrollar nuevas habilidades, señaló la Mtra. Figueroa. “Eso me hizo pensar en el impacto de esas actividades.
Esta experiencia se convirtió eventualmente en el enfoque de su proyecto doctoral. Al explorar el tema, encontró la existencia de jardines educativos y ornamentales; pero pocos jardines con características similares a los sensoriales y terapéuticos en el contexto educacional mexicano.
Un jardín diseñado para aprender y sanar
Construido con el apoyo de padres, personal de la escuela y colaboradores de la comunidad, el jardín sensorial combina educación y terapia en un ambiente al aire libre y de fácil acceso.
El espacio incluye flores y plantas aromáticas, estaciones musicales, una cascada elaborada con materiales reciclados, senderos sensoriales con distintas texturas, zonas de exploración táctil y recursos para ayudar a los estudiantes a aprender conceptos matemáticos a través de interacción práctica.
Diseñado teniendo en cuenta la accesibilidad, el jardín permite a los estudiantes en silla de ruedas participar en forma total en las actividades.

Estudiantes y maestros del Centro de Atención Múltiple (CAM) “Ma. Esther Zuno”, en Reynosa, México, posan en el jardín sensorial elaborado por Claudia Figueroa. [Imagen cortesía de Claudia Figueroa]
Este espacio ha servido por mucho tiempo como aula al aire libre y como refugio para estudiantes que necesitaban un sitio tranquilo durante momentos de crisis emocional. Actualmente, funciona como sitio terapéutico y educacional que beneficia a toda la comunidad educativa.
Uno de los desafíos más grandes de este proyecto fue el de obtener las plantas necesarias para completar el jardín. Muchas familias a quienes sirve el centro enfrentan dificultades financieras debido al costo relacionado con terapia, atención médica y transporte.
“La parte más difícil fue obtener las plantas”, dijo la maestra Figueroa. “Tocamos muchas puertas y, finalmente, una fundación local llamada “Manos Solidarias” respondió a nuestra petición y donó una colección grande de plantas florales y aromáticas”.
La donación ayudó a que la visión cobrara vida y el jardín pudiera abrirse a todos los estudiantes del centro, explicó.
Educación basada en el servicio
La maestra Figueroa concede mucho del crédito por el éxito del proyecto, a los valores aprendidos mientras estudió en su alma mater.
“La Universidad Montemorelos influye profundamente en mi forma de trabajar”, dijo. “Me enseñó la importancia de servir con amor, usando mis talentos y habilidades para ayudar a otros y a ver cada tarea como una oportunidad para impactar vidas”.

Estudiantes del Centro de Atención Múltiple (CAM) “Ma. Esther Zuno”, en Reynosa, México, participan de actividades sensoriales en el jardín sensorial terapéutico creado para apoyar el desarrollo y bienestar de niños y jóvenes con discapacidades. [Imagen cortesía de Claudia Figueroa]
“Cuando se presentaron obstáculos durante el desarrollo del jardín, ese entrenamiento me ayudó a seguir hacia adelante y a encontrar soluciones”, dijo.
Hoy, el jardín sensorial está en pie como testimonio de lo que puede ocurrir cuando se unen educación, compasión e innovación.
Para casi 280 estudiantes, es algo más que un jardín. Es un lugar para aprender, explorar, desarrollar nuevas habilidades y encontrar calma en momentos de dificultad.
Al reflexionar en este proyecto, la maestra Figueroa anima a otros educadores a no desestimar el impacto de los pequeños comienzos.
“Muchas veces pensamos que necesitamos grandes presupuestos para crear un cambio”, dijo. “Pero cuando hay la disposición a servir y trabajar juntos, es posible transformar espacios y crear oportunidades significativas para nuestros estudiantes”.
Todo tiene que ver con la apertura de nuevos senderos para el aprendizaje, a la vez que ayudar a los estudiantes a descubrir su propio potencial, una experiencia sensorial a la vez, añadió.
Lisandra Vicente y Brenda Cerón contribuyeron a esta noticia.
Traducción – Gloria A. Castrejón