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Ocurren casos de abuso en la Iglesia Adventista. Necesitamos proteger mejor.

10 de agosto de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Wilona Karimabadi, Adventist Risk Management

“Eso no sucede aquí”.

“Este es un lugar en donde mis hijos pueden correr libremente”.

“No ha habido nunca problemas de ese tipo en nuestra iglesia”.

Si tú, como muchos adventistas del séptimo día has considerado tu iglesia, tu escuela y las actividades para jovencitos, como los únicos espacios seguros que quedan en este mundo, tal vez necesites revaluar tal concepto.

Si tus lugares de adoración, camaradería y educación fueron siempre bastiones de conducta cristiana, podríamos decir eso; pero, la verdad es que han ocurrido y siguen ocurriendo incidentes de abuso sexual de niños y adultos en algunos centros de fe y adoración. En resumen, la realidad es la siguiente: Los adventistas del séptimo día, como grupo religioso, no son inmunes. Pero juntos podemos cambiar las cosas.

Durante la última Sesión de la Asociación General, muchos personas que visitaron el pabellón de Adventist Risk Management (ARM) en la sala de exhibición, exclamaron con sorpresa: “No tenía idea de que nuestra iglesia tiene una compañía de seguros y manejo de riesgos”. Habiendo brotado de la necesidad de proveer soluciones de aseguranza a una iglesia en veloz crecimiento, los servicios de ARM se han extendido a todo el mundo. La labor de ARM enfoca también su atención ampliamente en la prevención de problemas antes de que ocurran. En este negocio, esto recibe el nombre de “mitigación de riesgos”.

¿En qué estamos enfocando nuestra atención cuando hablamos específicamente de protección infantil? En su nivel básico, esto tiene que ver con asegurarnos de que, dentro de nuestras iglesias, en los ministerios infantiles y en nuestros planteles educativos, los niños están protegidos de todo daño. Estos esfuerzos se centran en la prevención del acoso escolar y violencia y del abuso espiritual, mental, físico y sexual. Se ha convertido entonces en algo cada más crucial, que a todos los adultos que trabajan con niños no solamente se les comprueben sus antecedentes, sino también que reciban entrenamiento en prevención del abuso y en detectar las señales de este; así como también la necesidad de creer a las víctimas y la obligación de denunciar

Comenzar con el entrenamiento en casa

La seguridad de nuestros niños comienza en casa. Desde el momento que tu hijo puede hablar, háblale abiertamente sobre su cuerpo y sus partes privadas. Usa los nombres anatómicos correctos tan frecuentemente como sea posible, siendo que esto ayuda a reducir el estigma en torno a nombrar esas zonas. ¿Por qué es importante esto? Porque en el caso de que tu niño necesite decirte que ha sucedido algo incorrecto, debe tener la confianza de comunicar claramente lo que ha ocurrido y dónde.

Se les debe inculcar a los niños desde los primeros días el concepto de la autonomía de su cuerpo. Esto significa que el niño entiende bien que su cuerpo le pertenece a él y que nadie tiene el derecho de tocarlo sin su consentimiento; y que tiene el derecho de protegerse. Dirigentes de Escuela Sabática, de clubes de Aventureros y Conquistadores, líderes de actividades musicales y maestros en el aula, deben saber que, transmitir cariño a los niños bajo su cuidado no necesita implicar toque físico. Esto es algo que debe ser enseñado en casa. Los adultos deben preguntarle al niño si está bien que le den un abrazo, chocar los puños o chocar los dedos (chocar los cinco) como saludo o expresión de felicidad y ánimo y permitir que —si se da el consentimiento— se haga en presencia de otras personas, nunca a solas con el niño.

Los padres pueden subrayar este entrenamiento con conversaciones que afiancen el conocimiento del niño acerca de su preciado lugar en el corazón de Cristo. Deben recordarles frecuentemente cómo han sido formados a la imagen de su Creador y han recibido la libertad de pensar y hablar por sí mismos. Enséñales que su cuerpo no es algo de lo que deban avergonzarse; que su cuerpo es especial, privado y merecedor del mejor cuidado. Y, sobre todo, crea una cultura de apertura y honestidad que le permita a tus hijos sentirse seguros al hablar libremente sin temor a repercusiones negativas.

Toque seguro e inseguro

Durante mucho tiempo, la expresión “toque o contacto bueno y toque o contacto malo” fue usado para describir contacto físico con niños, como apropiado o inapropiado. Sin embargo, esos términos pueden ser confuses. Como adultos, sabemos que hay muchas sensaciones sensoriales que se sienten bien —aun para un niño. De esta manera, si un niño es tocado inapropiadamente y sin embargo pudo haber experimentado sensaciones que no son físicamente negativas; puede prestarse a confusión para el niño informar que algo más ha ocurrido. Los predadores saben esto y usan este engaño para convencer a sus víctimas que no es malo algo que se siente bien. La mejor elección de terminología es la usada entonces en relación con la enseñanza del concepto de toque seguro en contra de toque inseguro, al referirse a las zonas corporales personales

Las zonas corporales personales son las zonas de la boca, pecho, entre las piernas y las nalgas, que los niños deben saber que están prohibidas para los demás; tanto adultos como otros niños. Por supuesto, es siempre apropiado enseñarles a los niños que esas zonas pueden ser tocadas solamente por profesionales médicos en caso de intervenciones de emergencia, tales como administración de RCP o primeros auxilios. En otros casos, no es correcto.

Control de antecedentes de todo empleado y voluntario

Las personas que eligen trabajar con niños son muy especiales y frecuentemente poseen dones espirituales específicos que los hacen ser una bendición para los niños a su cuidado. Pero, por otro lado, hay predadores que buscan precisamente esos espacios que muchos padres piensan que son seguros para sus hijos. ARM recomienda fuertemente el uso de verificaciones exhaustivas de antecedentes de todas las personas que trabajan o hacen labor de voluntariado en una iglesia o institución educative, especialmente cuando se van a encontrar con niños.

Por ejemplo, en muchas asociaciones en la División Norteamérica, Sterling Volunteers es la organización preferida para llevar a cabo esta investigación. Pero, al designar un programa de detección exhaustive tanto para voluntarios como para empleados, asegúrate de tomar en cuenta todas tus opciones. Por ejemplo, en el estado de California, Sterling Volunteers no cumple con algunos requerimientos específicos de la ley estatal. Por lo tanto, a fin de cumplir con la ley, las asociaciones usan otra compañía, LiveScan Fingerprinting, para la verificación de antecedentes de todos sus voluntarios y empleados. Los voluntarios y empleados tienen que someterse a una verificación de antecedentes mediante LiveScan por cada organización con la que colaboran. Eso significa que un voluntario de la iglesia que llega a ser un empleado remunerado en la escuela adventista local en la misma comunidad, debe todavía someterse a pruebas de detección aun cuando ya lo haya hecho en el pasado en la misma zona. Dentro de la Asociación Norte de California, se da también un fuerte apoyo administrativo a esos procedimientos rigurosos y se da mucho énfasis a la importancia de su cumplimiento. Cuando de niños de trata, no hay proceso demasiado complicado si eso significa mantener su seguridad.

Es importante la supervisión apropiada

Además de las pruebas de detección de antecedentes para cualquier persona que trabaje con niños, hay algunas reglas claramente estipuladas que deben seguirse en relación con la supervisión. ARM defiende la “regla de las dos personas”, la cual está establecida en el Reglamento Operativo y en el Manual de Iglesia oficial. La ejecutiva de cuentas, Simona Cardwell, quien regularmente charla sobre la protección infantil, explica el concepto en la siguiente sencilla forma: Al trabajar con niños, dos adultos deben siempre estar presentes en todo momento; pero la proporción de adultos en relación con la cantidad de niños  debe ciertamente incrementarse dependiendo de la actividad”. Sencillo, pero eficaz.

Por ejemplo, en los campamentos de Conquistadores, es necesario expresar con claridad  reglas estrictas sobre quién puede alojarse en una tienda de campaña y cómo se supervisan tales tiendas. Una buena regla por seguir es tener a los adultos en tiendas de campaña separadas para el “consejero” y los niños durmiendo es espacios cercanos. “Es importante contar con claros protocolos”, dice Simona Cardwell. “Estos deben incluir reglas acerca del acceso a las carpas o tiendas y el uso de algo sencillo, tal como silbatos, para comunicar cualquier problema. Aunque es imposible prevenir el abuso en un cien por ciento, el contar con sólidos planes de seguridad y procedimientos de comunicación puede reducir los riesgos en forma significativa”.

Conversaciones difíciles y protección proactiva

Además de la conversación acerca del cuerpo, de las partes privadas y de la sexualidad humana, hay otro tema de conversación que los padres y guardianes deben entablar con sus niños: la discusión acerca de la seguridad en la iglesia, porque la naturaleza inclinada al mal de este mundo no excluye a nuestros lugares de adoración y a la gente que está en ellos, de la posibilidad de que ocurran cosas malas.

Los adultos no deben bajar la guardia cuando de una apropiada supervisión de los niños en los terrenos de la iglesia se trata, o fallar en no plantear preguntas más exhaustivas sobre los antecedentes de personas que pueden llevar a niños a actividades o que supervisen campamentos, etc. Nicole Broushet, pastora de ministerio infantil en la iglesia  College View, en el campus de la Universidad Adventista Unión, en Nebraska, Estados Unidos, incorpora este mensaje en su comunicación con padres, guardianes y miembros de iglesia en general.

La pastora Broushet ha formado un grupo consultivo de protección infantil para subsanar las deficiencias en comunicación y para la implementación de medidas de seguridad infantil entre el personal de la iglesia. “Este grupo, el cual incluye padres apasionados por la seguridad infantil, enfoca su atención en la implementación de decisiones y la creación de un sistema de comunicación más amplio en torno a la protección de los niños”, dice. La iglesia ha lanzado también una serie llamada “Creciendo Bien”, que fomenta ambientes seguros para los niños, tanto física como emocionalmente. El grupo consultivo tiene también la tarea de llevar a cabo conversaciones trimestrales a fin de mantener vivo el diálogo respecto a la seguridad y la protección infantil.

La seguridad infantil es parte de la misión

Siendo que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es un movimiento mundial, debe haber lugar para discusiones acerca de la seguridad del niño dentro de contextos culturalmente sensibles. Pero, independientemente de cómo se enfoque el tema, las conversaciones y planes de acción para proteger a los niños deben ocurrir en forma consistente. La directora mundial de Ministerio Infantil de la iglesia mundial, Orathai Chureson, recuerda su tiempo pasado en una división en el que un estudio señalaba que el 35 por ciento de los niños encuestados informaron previo abuso. Este horroroso dato estadístico arroja luz sobre la necesidad de todos los campos mundiales de la iglesia de superar las normas culturales en donde, como ella dice, “[los padres] pueden, ya sea restringir en exceso las interacciones del niño o permitir el comportamiento inapropiado”. Hay una gran necesidad de un enfoque equilibrado y en el que “la seguridad del niño va primero”,  en el cual el  empoderamiento y la defensa de los niños deben ser prioridades para toda la iglesia. La directora Chureson enfatiza también la necesidad de clara documentación, entrenamiento y apoyo para los niños y los padres, juntamente con abundancia de atención bíblica y emocional para las víctimas.

Al esforzarnos en la misión de este movimiento e invitar a las personas a aceptar el evangelio, no puede ser ignorada la realidad del mundo en que vivimos. Cuando las personas comienzan a aprender acerca de la iglesia y de las posiciones que sostiene, debe ver un movimiento que no detiene ante nada para proteger a la gente dentro de ella —especialmente a los niños. Cuando una iglesia o escuela tiene un expediente archivado que muestra una falla en la protección infantil (recordemos que internet es para siempre), nuestro nombre y misión quedan dañados. Siendo que los niños ocupan un lugar muy especial en el corazón de Jesús, debemos seguir su ejemplo en cada faceta de nuestro ministerio en favor de ellos. Porque en estos últimos días no podemos darnos el lujo de no hacerlo.

Wilona Karimabadi es la directora de Comunicación y Recursos de Adventist Risk Management, Inc.

Traducción – Gloria A. Castrejón