Cristel Romero, de México, insta a los creadores a que conviertan la confianza que construyen en línea en relaciones significativas que satisfagan necesidades y guíen a las personas hacia Jesús.

26 de julio de 2026 | Maryland, Estados Unidos | Libna Stevens, Noticias de la División Interamericana

Para los creadores de contenido acostumbrados a medir su impacto a través de visualizaciones, seguidores, “me gusta” y participación, Cristel Romero, estratega de promoción de contenidos y productora audiovisual de la Unión Interoceánica Mexicana, ofreció una medida diferente de éxito: la persona que está detrás de los números.

Al hablar ante casi doscientos creadores de contenido e influencers durante la Cumbre de Creadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Silver Spring, Maryland, el 23 de julio, Romero desafió a los participantes a que se replanteen cómo utilizan las redes sociales para la misión, empezando por la confianza que las audiencias depositan en ellos y las necesidades de las personas a las que esperan llegar.

Cristel Romero, estratega de promoción de contenidos y productora audiovisual de la Unión Interoceánica Mexicana, presenta un marco de siete etapas para mover a las audiencias digitales desde el contacto inicial hacia el discipulado y la multiplicación durante la Cumbre de Creadores Adventistas en Maryland, Estados Unidos, el 23 de julio de 2026. [Fotografía: George Nelson/ANN]

“Cada día, un completo desconocido te deja entrar: en su casa, en su pantalla, en su navegación a las 2 de la madrugada”, dijo Romero a los participantes. “Confían en ti. Y ahora bien, la confianza es el recurso más escaso del planeta. Tenemos que hacer algo con esa confianza”.

Esa confianza, sugirió, ofrece a los creadores cristianos una oportunidad que va mucho más allá de producir contenidos exitosos. Puede ofrecer una oportunidad para entender a las personas, atender sus necesidades, construir relaciones y, en última instancia, presentarles a Jesús.

Repensar el éxito en línea

Romero, cuyo trabajo incluye la promoción y el ministerio, dijo a los participantes que la divulgación eficaz comienza desviando la atención de lo que una organización o creador quiere promover hacia las personas a las que intenta servir.

Contrastó ese enfoque con una mentalidad basada en los números, centrada principalmente en conseguir más seguidores, visualizaciones, alcance u otros resultados medibles.

“Podemos crear contenidos cristianos con mentalidad de vendedor”, advirtió Romero. “Podemos usar a Jesús como nuestro producto y podemos usar las almas como un mercado. Y no quiero eso”.

Por el contrario, animó a los creadores a que comenzaran por su audiencia —sus necesidades, miedos, luchas y barreras— y a que plantearan una pregunta fundamentalmente diferente.

“¿Qué le está pasando a esa persona?”, dijo Romero. “¿Y cómo puedo servirles tan bien como para que confíen lo suficiente en mí como para dejarme hablar de la eternidad?”

Cristel Romero desafía a los creadores de contenido a mirar más allá de los seguidores y las visualizaciones, comprendiendo las necesidades, motivaciones y barreras de las personas a las que llegan a través de las redes sociales. [Fotografía: George Nelson/ANN]

Para Romero, ese enfoque refleja la forma en que Jesús llegó a las personas. Sobre la base del conocido concepto adventista del método de ministerio de Cristo, señaló una progresión en la que Jesús se mezcló con las personas, mostró simpatía, ministró a sus necesidades, ganó su confianza y luego las invitó a seguirlo.

El orden importa, dijo.

“Mostró simpatía. Atendía a sus necesidades. Se ganó su confianza. Y solo entonces dijo: ‘Seguidme’. Solo entonces”, enfatizó Romero. “Eso es un método. Eso es una secuencia. Es una orden deliberada”.

Más allá del contenido viral

Romero ofreció a los creadores un marco de siete etapas para convertir el contacto digital en discipulado, conectando los principios de la promoción de contenidos con el método de Cristo para llegar a las personas. El proceso comienza con la convivencia, mostrando simpatía, satisfaciendo necesidades y ganando confianza antes de avanzar hacia una invitación a seguir a Cristo y, en última instancia, al discipulado y a la multiplicación.

Para Romero, el marco desafía a los creadores a que vean el contenido viral como una puerta de entrada y no como el objetivo. Un video puede presentar a alguien a un creador o ministerio, dijo, pero una misión digital significativa requiere ayudar deliberadamente a las personas a que pasen de la conciencia inicial a la confianza, la relación y el crecimiento espiritual.

“Sus videos virales son súper buenos”, dijo Romero, refiriéndose a la primera fase del proceso. “Tenemos que llegar a todas las personas en todas estas etapas”.

La progresión también requiere que los creadores vayan más allá de simplemente producir contenido para implicarse personalmente con las personas a las que llegan.

Lilibeth Hernández, creadora de contenido de Monterrey, México, toma una foto durante la presentación de Cristel Romero en la reciente Cumbre de Creadores. [Fotografía: George Nelson/ANN]

“Cuidar de la gente cuesta”, dijo Romero. “Cuidar de la gente cuesta tiempo. Cuidar de las personas cuesta dinero. Cuidar de la gente cuesta energía”.

Esa inversión, dijo, refleja la propia disposición de Cristo a entrar en el dolor de la humanidad y darlo todo por los demás.

Cuando una conexión digital se vuelve personal

Romero ilustró el principio a través de una experiencia en su propia iglesia local.

Mientras promocionaba un evento de la iglesia mediante una publicidad dirigida en redes sociales, Romero y su equipo recibieron un mensaje de una mujer que vivía a solo dos manzanas de la congregación. Una conversación en línea le ayudó a decidir asistir al evento.

La mujer, Lupita, se había mudado a la ciudad cuatro años antes y no tenía familia ni amigos cercanos cerca, dijo Romero. Cuando un miembro de la iglesia la recibió con un abrazo, empezó a llorar.

“Nadie la había abrazado en cuatro años”, dijo Romero.

Lo que empezó con un anuncio en línea se convirtió en una relación. Finalmente, Lupita fue bautizada, pasó a formar parte de un grupo de mujeres liderado por Romero y mantuvo una relación de mentoría con ella.

Cristel Romero contrasta una mentalidad centrada en las ventas con un enfoque de promoción centrado en comprender las necesidades, miedos y barreras de las audiencias durante su presentación en la Cumbre de Creadores Adventistas. [Fotografía: Libna Stevens/DIA]

Pero Romero dijo que la historia no terminó con el bautismo de Lupita.

Durante una reunión en un parque, Lupita vio a otra mujer sentada sola y con aspecto angustiado. Se acercó a la desconocida e invitó a unirse al grupo. La mujer estaba pasando por un divorcio difícil mientras cuidaba de dos niños, y Lupita empezó a hablar con ella sobre Jesús.

Para Romero, ese momento demostró lo que la misión digital pretende lograr en última instancia: no solo generar compromiso, sino ayudar a los discípulos a convertirse en creadores de discípulos.

Una cara detrás de cada número

Romero reconoció que pasar de la interacción digital a las relaciones auténticas puede requerir mucho tiempo, energía e inversión personal. Pero recordó a los creadores que el servicio cristiano está arraigado en el ejemplo de Cristo. “Jesús lo hizo por ti”, dijo. “Entró en nuestro dolor, entró en nuestro mundo; le costó todo”.

Esa perspectiva, dijo, también debería influir en la manera en que los creadores de contenido miden el impacto de su trabajo. Aunque la analítica puede ayudar a determinar si el contenido llega a una audiencia, los números por sí solos no pueden definir el propósito del ministerio.

Ver a Lupita acercarse a otra mujer y empezar a compartir a Jesús con ella hizo que esa distinción quedara en primer plano para Romero.

Cristel Romero recuerda a los creadores de contenido el ejemplo de servicio sacrificial de Cristo durante su presentación del 23 de julio en la Cumbre de Creadores Adventistas en Maryland, Estados Unidos. [Fotografía: George Nelson/ANN]

“Me di cuenta de que ningún indicador, ningún panel de control, ningún número en toda mi carrera era algo sin una cara y un nombre detrás”, dijo Romero. “Porque las personas son las importantes. Eso es todo lo que estamos haciendo aquí y en las redes sociales”.

Cerró desafiando a los creadores a que midan su influencia no solo por el número de sus seguidores, sino por su disposición a invertir en las personas a las que sus plataformas les permiten llegar.

“Oro para que seamos … la generación dispuesta a pagar el precio por amar a la gente”, dijo Romero. “A Jesús no le importan tus números. No le importan tus seguidores”, dijo Romero. “Pero sí le importan las personas”.

“Oro para que seamos … la generación dispuesta a pagar el precio por amar a la gente”.

Traducción de Marcos Paseggi